En nuestro país, el musical Los Miserables no alcanzará nunca la categoría de fenómeno, pero en el mundo anglosajón la simple mención de la sílaba ‘miz' puede desatar un fanatismo de desproporcionadas dimensiones. La novela de Víctor Hugo en la que se basa ya ha conocido innumerables adaptaciones al cine y la televisión, pero el musical de Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg llevaba más de veinticinco años esperando ser llevado a la gran pantalla. Y eso que los derechos de explotación se vendieron justo después de su estreno en Broadway.
No es habitual toparse con películas corales en las que la edad media del reparto, con permiso de Dev Patel, sea de casi 70 años. Bien es sabido que a nuestra sociedad -y, por extensión, a nuestra filmografía- no se le da nada bien lidiar con la vejez, pero en contra de la extendida idea de que los jubilados son seres caducos a los que conviene recluir en geriátricos, El exótico hotel Marigold viene a hablarnos de un grupo de ellos que, por circunstancias muy diversas, mantienen las ganas de viajar y seguir conociendo mundo.
Desde que se presentó en el pasado Festival de Venecia, donde Michael Fassbender se alzó con la copa Volpi al mejor actor, se han escrito tantos ríos de tinta sobre Shame, su atractivo protagonista y su controvertido desnudo que tratar de contar algo que no se haya dicho sobre esta cinta de Steve McQueen -nada que ver con el mítico actor- es una tarea costosa.
Empecemos por recordar que la colaboración entre el cineasta inglés y el actor de origen alemán viene de atrás, mucho antes de que Michael Fassbender experimentara el ascenso meteórico que le ha llevado a ser una de los
Hanna (Sophie Rois) y Simon (Sebastian Schipper) forman una pareja estable que vive desde hace años en Berlín. Los dos son atractivos, modernos, maduros, cultivados, viven con los pies en la tierra y no tienen hijos, pero un buen día se cruzan con Adam (Devid Striesow) e, inesperadamente, los dos se enamoran de él, dando lugar a un triángulo amoroso un tanto especial.
Dartmoor, Inglaterra, 1914. La familia Narracott necesita con urgencia un caballo de tiro para arar la tierra, pero cuando el padre, Ted (Peter Mullan), acude al pueblo a comprarlo, se enfrenta en una puja con su terrateniente, Lyons (David Thewlis), que le llevará a gastarse más de lo esperado en Joey, un magnífico caballo de carreras que no está hecho para arrastrar un arado, pero sí para hacer buenas migas con el joven Albert (Jeremy Irvine), que lo entrena con tal disciplina que el ejército británico lo reclamará para combatir cuando estalla la I Guerra Mundial.
Si hicieramos una encuesta para elegir los mejores musicales que han salido de la fábrica de Hollywood, su resultado muy difícilmente podría distinguirse del ciclo que el Círculo de Bellas Artes (C/Alcalá, 42) de Madrid ha programado hasta el 15 de marzo, en el que se proyectarán algunas de las obras maestras del género más reconocible -con permiso del western- de la filmografía estadounidense.
Una horda de zombis hambrienta de carne humana invade las calles de La Habana. En medio del caos, Juan (Alexis Díaz de Villegas) sabrá sacarle partido a la situación montando el negocio "Juan de los muertos, matamos a sus seres queridos", en el que se ofrece a la gente para liquidar, por un módico precio, a sus familiares infectados. En su cruzada contará con la inestimable colaboración de su compinche Lázaro (Jorge Molina), su hija (Andrea Duro) y la sorprendente irrupción de La China (Jazz Vilá), un travesti que trata de seguir los pasos de Juan en su negocio.
Hace 30 años que Glenn Close perseguía llevar a la gran pantalla la historia de Albert Nobbs. Desde que interpretara con éxito este papel en Broadway en 1982, la actriz ha intentado por todos los medios buscar una financiación que se le ha resistido hasta el día de hoy.
Si los tríos han funcionado siempre como una inagotable fuente de inspiración para el cine es porque también son una inagotable fuente de problemas en la vida real. Para el director y guionista alemán Tom Tykwer, sin embargo, también funcionan como una manera de explicar aspectos desconocidos relacionados directamente con el trabajo, la vida cotidiana o incluso la muerte, además de, por descontado, el amor.
La apuesta nacional por el terror adolescente para estas Navidades es esta XP3D cuyo casting se nutre de algunos de los rostros televisivos del momento como Amaia Salamanca, Maxi Iglesias y Luis Fernández. Ángela (Salamanca) es una estudiante de psiquiatría empeñada en demostrar que no existen los fenómenos paranormales del más allá, así que cuando el profesor más exigente de la universidad le propone viajar hasta Susurro, un pueblo minero abandonado que oculta una trágica historia, para probar su teoría, acepta el reto sin ser consciente de lo que allí le espera.