Desde que comenzó en esto de la interpretación gracias a las series de televisión, a Shia LaBeouf le han asignado una y otra vez el sempiterno papel de pringado, el de ese nerd de instituto cuya patética vida da un vuelco inesperado que lo conduce de manera insospechada a los brazos de la chica más sexy y popular del barrio. Sucedía en la saga Transformers, donde involuntariamente acababa salvando el mundo junto a una exuberante Megan Fox, y en menor medida en Disturbia y en el último capítulo -apócrifo para muchos- de las aventuras de Indiana Jones, pero lo cierto es que se trata de un rol que poco o nada se ajusta a lo que conocemos de su vida por los tabloides, donde encuentra hueco de vez en cuando por sus salidas de tono o por conducir bebido.
Quizá sea por esa dualidad -y por el público que arrastra- por lo que se ha convertido actualmente en el actor más rentable de Hollywood. Y es que por cada dólar que los productores se han gastado en él, LaBeouf ha reportado un beneficio de 160, una mina de oro que no parece que vaya a agotarse gracias a los potentes estrenos que este guapo de 24 años tiene pendientes. Entre ellos, esta segunda parte de Wall Street que ahora llega a los cines, y las próximas entregas de las sagas de Indiana Jones -en la que vuelve a coincidir con Harrison Ford- y Transformers. De nuevo de la mano de Oliver Stone, Wall Street: el dinero nunca duerme devuelve a Michael Douglas el papel de tiburón financiero por el que se hizo con el Oscar al mejor actor en 1984, quien se pone a dar clases a un -de nuevo ingenuo- Shia LaBeouf, que se iniciará en sus ardides para triunfar en el mercado de valores sin ser consciente del alto precio que tendrá que pagar.
La película Wall Street: el dinero nunca duerme se estrena el 8 de octubre.
Mira aquí la galería de fotos de Shia LaBeouf en Wall Street: el dinero nunca duerme.