Es muy posible que el apellido Quaintance no te diga gran cosa. He de confesar que a servidor no le sonaba de nada, pero hace poco, deambulando por una tienda especializada, fue imposible no fijarse en el voluminoso libro que estaba situado junto a otro aún mayor, editado asimismo por Taschen: Tom of Finland. Está claro que el dibujante finés es mucho más conocido que el estadounidense George Quaintance, aunque es posible que su carrera no hubiera sido la misma sin el trabajo previo de este singular artista que había nacido en una granja de Virginia en 1902. Curiosamente, sus padres no pusieron impedimento a las particulares inquietudes de un niño afeminado que sentía que no pertenecía al valle donde vivía. Después del high school se fue a Nueva York para estudiar arte, pero acabó estudiando danza y luego trabajó durante bastantes años como bailarín de vodevil. Más tarde fue profesor de baile y diseñador de peinados (que no peluquero), al tiempo que iba haciendo trabajillos como ilustrador. Junto a su amante portorriqueño Víctor García -sentía predilección por los chicos latinos- visitaba a menudo a su familia y pasaba de las muchas habladurías que provocaba. Ya en los años 40, comienza a ilustrar portadas de revistas femeninas, y de ahí pasa a las revistas de culturismo, que en esa época servían para camuflar los anhelos de muchos gays. En 1947 se trasladó con Víctor a Los Angeles, donde trabajó como retratista y empezó a dibujar para la revista de Bob Mizer Physique Pictorial, donde obtuvo grandes éxitos; cuando murió de un ataque al corazón en 1957, le sustituyó cierto finlandés que acabaría logrando fama mundial con sus personajes de falos descomunales... En los dibujos de Quaintance, claro, el miembro viril quedaba siempre velado. En este libro podemos contemplar un buen número de sus ilustraciones, además de todos sus espectaculares lienzos -a toda página-, muchos de los cuales fueron restaurados para la ocasión. Los textos originales en inglés, firmados por Reed Massengill -candidato al premio Pulitzer en 1994- están también traducidos al francés y al alemán. Sin duda, leer acerca de la vida de George Quaintance resulta interesante, pero detenerse ante la obra de este artista adelantado a su tiempo lo es todavía más.
Dian Hanson & Reed Massengill · Taschen · 75€
Jaime Díaz