Madonna cierra etapa con Celebration (Warner Music), el single y el inminente recopilatorio del mismo título. Abandona su discográfica de toda la vida y lo hace de la manera más previsible, recuperando sus grandes éxitos y ofreciendo poco material novedoso –en total, dos canciones–.
Tras el fiasco de Hard Candy, el single Celebration se antoja un mero trámite alimenticio que sirva de gancho a la hora de promocionar un recopilatorio repleto de momentos mejores... y colaboradores con más lustre –y mucho menos operados, o mejor– que Paul Oakenfold, responsable del sonido eurodance de Celebration, un nuevo disco anthem que añadir a la lista de la diva, con mejores intenciones que resultados.
¿No habría sido mejor llamar a David Guetta, que es ahora mismo el experto en canciones de este tipo? Porque Oakenfold no demuestra excesiva clase en labores de producción sirviendo a Madonna una base que le habría sentado mucho mejor a alumnas aplicadas como Kate Ryan, Elize o la mismísima Soraya. Aunque hay que reconocer que la versión extendida que se edita como parte del nuevo maxi, tanto físico como digital, es bastante más efectiva que la que incluirá el álbum.
Más sugerente es el remix de Benny Benassi –utilizado en el videoclip–, en donde ha prescindido de la barata melodía filotrancera del original y apuesta por un house oscuro muy de after, filogay hasta la médula. Johnny Vicious prefiere olvidarse de melodías pegajosas y apuesta por bases minimalistas de tech-house, con un fuerte aroma de trance noventero en el ambiente y un subidón importante en su Private Anthem Mix, que causará estragos en más de una pista.
Si eres coleccionista y fan no puedes dejar de recopilar los mil y un remixes que surgen sin parar de un tema que no parece tener excesivas papeletas para convertirse en un clásico por méritos propios de Madonna. Aun así, no dejaremos de celebrar con ella, una vez más, sus mil y un éxitos... ¿Cómo hace para embaucarnos siempre?