La primera edición pegó fuerte. La segunda sobrepasó las expectativas, y el Circuit Festival se ha confirmado como la cita gay-lésbica más potente del verano europeo. Sus nueve días de cultura, ocio y clubbing para todos los gustos llenaron Barcelona de gente guapa del 1 al 9 de agosto. He aquí las claves de su éxito.
Texto Daniel Fraile
Una vez pasado el Circuit Festival, hay mucha gente que ya no concibe la idea de ir a un parque acuático a la manera convencional. Tampoco se conforman con acudir a la playa y tomarse algo en el chiringuito, ni con ir a la típica y repetitiva sesión del sábado noche en cualquier discoteca de ambiente. La culpa de que el síndrome postvacacional sea más acusado para algunos ahora que termina el verano, la tienen, entre otras, la célebre Water Park Party, la Beach Party La Leche! o la Closing Party del Circuit.
Solo tres de los platos fuertes de un festival que ha cambiado la forma de entender el ocio veraniego para gays y lesbianas. “La Water Park Party es un evento desenfadado; hay un ambiente distinto al nocturno y se veía que la gente en el parque acuático estaba con una sonrisa en la cara.
Al final hasta se nos pusieron los pelos de punta con los fuegos artificiales. En la Main Party nos juntamos más de 8.000 personas, los DJs estuvieron fantásticos, y lo mismo en la Work Party y la fiesta Rapido. La sorpresa, sin duda, la Closing Party, de la que más ha hablado la gente”, dice Tessa Cuadreny, una de las responsables de prensa del grupo Matinée, que se apunta otro tanto con el éxito de este año.
“Estamos sorprendidos porque se ha incrementado la asistencia en más de un 30%. Hemos sobrepasado la barrera de los 50.000 asistentes, en torno al 60% españoles y 40% extranjeros. Esperábamos consolidar la oferta, pero crecer tanto en el segundo año ha sido una sorpresa y una satisfacción”, cuenta con modestia.
TAN SOLO DOS AÑITOS
La valoración por parte de la organización ha sido muy positiva teniendo en cuenta que Circuit no es que sea un festival joven, es que aún es un bebé. Con solo dos ediciones han conseguido una afluencia de público inusitada y una respuesta increíble por parte de la ciudad de Barcelona. “El éxito se debe a un cúmulo de cosas: la ciudad, el verano, el trabajo de todo un año... Una oferta de ocio gay-lésbico de calidad integral no existía. A mí no me consta que haya ningún otro festival con las propuestas de Circuit”.
Y desde el día siguiente a la clausura ya están trabajando para el año que viene. “No puedo adelantar mucho, pero que el festival va a seguir creciendo tanto en número de días como de fiestas lo tenemos muy claro... Vamos a pulir temas organizativos, dar un mejor servicio e intentar no coincidir con otros Orgullos, para que gente de toda Europa pueda asistir. Ya estamos pensando en cómo hacer para que los asistentes no tengan que esperar ni un minuto el autobús, ninguno se pierda por la ciudad, etcétera. El engranaje tiene que ser perfecto”.
ALGO MÁS QUE LUBBING
La fiesta es el leitmotiv de Circuit, pero cuando se dice que el festival es un circuito de actividades variadas, tanto diurnas como nocturnas, no es una pose que se adopta para quedar bien a ojos del público más exigente y las instituciones públicas.
“Cuando miras la programación de Circuit, las actividades culturales son palpables, independientes de la fiesta nocturna; y a ellas acude gente que no comulga con los parámetros de la noche. Nuestro objetivo era interesar a cualquier tipo de gay, lesbiana, bisexual, transexual o heterosexual, y se está cumpliendo. Si hay alguien a quien le interese el cine, vendrá por el cine; si te interesan las fiestas, lo harás por las fiestas. Esa puede ser la puerta de entrada, pero la intención es que pongas un pie en distintos mundos”.
Los responsables de Circuit quieren recuperar esa imagen del gay y la lesbiana más cercanos al arte y a la cultura que se ha ido perdido en favor del clubbing y la marcha nocturna, pero mezclándola con otras propuestas en un cóctel equilibrado.
“Es más llamativa la fiesta, pero gracias a la repercusión que adquiere, podemos centrar a la gente en otros aspectos”. De hecho, la demanda de los talleres de defensa personal para chicas casi se desbordó, lo mismo que sucedió con las sesiones deportivas, las charlas sobre sexualidad que se llenaron de gente joven o las salas de las exposiciones de arte –en especial la de manga gay– que funcionaron mejor de lo esperado.
¡ARRIBA LAS CHICAS!
No falla, en todos los eventos de ambiente siempre se escucha la misma frase “¿Dónde están las chicas?”. Aquí no, si de algo están orgullosos los responsables del grupo Matinée es del gran número de mujeres que acudieron en masa al festival en pro de la visibilidad lésbica. “Con las chicas ha habido un salto exponencial bestial. En las fiestas había más de 2.500 venidas de todo el mundo. Además, ellas son siempre las más participativas en todas las actividades, tanto de día como de noche”.
El Circuit se confirma así como un festival abierto a todo tipo de público y que viene a cubrir un target que tiende a permanecer marginado en el ocio nocturno. “Las lesbianas no tienen eventos adecuados que les garanticen un mínimo de calidad y respeto, y queríamos ofrecer uno de calidad. Muchas nos decían que no sabían qué iban a hacer el resto del año sin citas como la del Circuit”.
CIRCUIT FESTIVAL SE CELEBRÓ EN BARCELONA DEL 1 AL 9 DE AGOSTO. MÁS INFORMACIÓN EN WWW.CIRCUITFESTIVAL.NET