Me encanta que vuelva a estar de moda el look travesti entre las estrellas del pop. Fíjate si no en las últimas fotos que se han filtrado de Janet Jackson (¡si en la portada del nuevo disco parece la hermana diabólica de Psicosis Gonsales!). O mira alguna reciente de Fergie, la ordinaria líder de los Black Eyed Peas (¿a que si hubiera nacido española estaría al frente de La quinta estación o El sueño de Morfeo?).
Parece que todas sean conscientes de que en breve regresa a la actualidad la inimitable Mónica Naranjo, que con tanto estilo cultivó el look travesti en los momentos álgidos de su carrera. ¿Con qué imagen nos sorprenderá ahora? Nerviosita estoy por saberlo (para copiarla, claro). Y más de una travesti se estará afilando las uñas pensando en ese esperado comeback. Porque lo que no vamos a hacer es celebrar el retorno de Soledad Giménez, ¿no? A mí siempre me ha dado la impresión de que esa mujer se pasó al lado oscuro hace muchos años, por más que vaya de cantante sensible (eres mala, Sole...). Es verla y me pongo tan nerviosa como cada vez que me acuerdo de Javier Bardem en la película esa que está yendo a ver todo el mundo con histeria absoluta, como si con la llegada de los Oscars se fuese a acabar el mundo.
A mí me tiene más tensa el festival de Eurovisión, porque con eso de que este año se ha democratizado (un poco) la elección de nuestro representante, tengo el corazón absolutamente partido. Con tanta amiga travesti que se presenta, ¿qué voy a hacer para quedar bien con todas? ¿Miento como una bellaca y le voy diciendo a cada una que he votado por ella, aunque sea mentira? Me da miedo, que ya sabes que hay travestis muy listas; a ver si luego se enteran de mi mentirijilla piadosa y me mandan a un matón en plan Bardem en su nueva peli. ¡Y a mí los hombres con flequillo me inquietan demasiado!
Por eso prefiero a los tíos en plan Miguel Angel Silvestre, que ni lleva flequillo ni falta que le hace. Porque cuanto menos lleve encima, mejor. Sin tetas a lo mejor no hay paraíso, pero sin los pectorales de Miguel Angel en nuestro ángulo de visión tampoco puede haberlo. Y lo mismo cabe decir de culos como los de Cristiano Ronaldo o de Dani Martín, el poli más buenorro de nuestra tele. Ya podía dejar de una vez El canto del loco y dedicarse al cine porno. Yo creo que tendría un futuro en ese mundo, aunque a primera vista te cueste imaginárselo. Claro, que también podía empezar una carrera musical en solitario y cambiar de sonido. Porque el guitarreo ese que tanto le gusta está pasadísimo...
Yo ahora mismo le veo en plan Jose Galisteo (más varonil, eso es evidente), aunque con un sonido petardo-disco que le podría convertir en una estrella internacional. ¿Acaso no te imaginas a Dani Martín representando a España en Eurovisión con un tema bailable y un vaquerito prieto? Vale, no digo que le haga la competencia a Tata Golosa, pero un baño de frivolidad le sentaría bien. Claro, que ya me veo a las travestis protoeurovisivas haciéndole vudú a Dani si osase hacerles sombra...