"Si los gay y las lesbianas fuesen más aceptados, yo no me hubiera casado con una mujer que ocultaba su condición de lesbiana", comentó este ingeniero químico de 47 años.
De todos los sectores que apoyan el matrimonio gay, probablemente ninguno llame más la atención que el de los heterosexuales casados con gays o lesbianas.
Sin embargo, es un tema con el que se lidia a diario en los tribunales y las legislaturas de todos los estados pues aumenta la cantidad de casos en los que un matrimonio se arruina porque uno de los esposos revela que se siente atraído por alguien del mismo sexo.
"Somos las víctimas ocultas de la homofobia", sostuvo Amity Pierce Buxton, fundadora de la Red de Esposos Heterosexuales, organización de apoyo psicológico basada en el estado de Nueva Jersey que tiene 52 oficinas en todo el país. "Cuando los gays y las lesbianas sienten que deben casarse (con una persona del otro sexo) para ser aceptadas y poder tener hijos, eso le hace daño no solo a los gays y las lesbianas, sino también a sus cónyugues heterosexuales y a sus hijos".
La agrupación, formada por voluntarios y que dice tener miles de militantes, se opone a toda ley que estipula que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer.
Algunos de sus militantes han marchado en desfiles gay, tratado de persuadir a organizaciones religiosas de que no usen la Biblia para justificar sus actitudes homofóbicas y se han reunido con padres gay que luchan por mantener una relación cordial con sus ex esposas. También se presentan en programas de televisión y otros foros públicos.