Sorprende que con tan solo 22 años haya dado forma a un disco tan intenso y especial como Lungs, el laureado debut oficial de Florence Welch, cuyo nombre artístico es Florence and the Machine. Aunque cuando descubres lo mucho que le han interesado desde pequeña la mitología griega y el arte macabro empiezas a entenderlo todo...
Entrevista Agustín Gómez Cascales
Después de haber escuchado su disco, repleto de momentos que ponen la piel de gallina, te cuesta imaginar que Florence Welch pueda tener, cuando habla, una voz tan ligera y un tono tan optimista. El caso es que la intensidad parece reservarla para su música, que le permite crear un universo paralelo de emociones inquietantes e imágenes absorbentes.
Un mundo que se ha ido creando poco a poco y que, de momento, le ha permitido convertirse en una de las revelaciones indiscutibles del año, gracias a un primer disco que parece gustar por igual a los amantes del pop ‘excéntrico’ de Kate Bush y a los apasionados de rockeras de raza como Patti Smith. “Todo ha ido muy rápido y ha crecido de una manera desmesurada”, cuenta Florence.
“Empecé componiendo canciones con mi guitarra para mi único disfrute, no pensaba que las compartiría con más gente. Cuando me ofrecieron publicarlas, vi que esas canciones iban a necesitar un enorme revestimiento... y así fue como empezó esta aventura”.
No necesitó ayuda de nadie para crear ese mundo tanto visual como musical, con un ramalazo entre gótico, victoriano y romántico, que se empieza a reconocer ya como propio de Florence and the Machine. “Si vieras mi habitación lo comprenderías todo. Parece un anticuario... o una tienda de basura inservible, según quien la mire”, asegura entre risas. “Tengo un sentido de la estética y el orden muy mío. Supongo que el hecho de haber estudiado arte tiene mucho que ver con ello”.
Y en su manera de concebir canciones que tienen mucho de perversos cuentos de hadas, su formación también ha sido definitiva. “Desde pequeña he sido una lectora compulsiva y siempre he sentido una atracción especial por lo siniestro. Me gusta resaltar los aspectos oscuros de aquello que encuentro hermoso”.
La influencia de su madre, historiadora de arte, resultó fundamental en el desarrollo de su sensibilidad. Aunque Florence cita también “a muchas bandas punk a las que escuchaba en mi adolescencia, y a las que en ocasiones veía actuar en casas ocupadas”. Florence quería cantar y ofrecer performances pero también dibujar, y se matriculó en el Camberwell College of Art.
“Sabía cómo impresionar a los chicos por entonces, componiendo letras de canciones con la muerte y la violencia como asuntos principales y creando instalaciones con flores secas. Ahora ya no compongo temas con influencias oscuras para impresionar a nadie, es que no me salen de otra forma”.
Y utiliza cualquier recurso para dar sentido a sus canciones. “Como no tengo nada de técnica musical, utilizo todo mi cuerpo para cantar y acordes muy básicos para armar los temas.
Involucrarme tanto a nivel físico para cantar termina por ser agotador, pero de momento no puedo hacer otra cosa”. Mientras se cansa, goza celebrando la belleza de todo aquello que le inspira. “Me gusta pensar que el mundo que nos rodea es mágico, y por eso me inspiran desde cosas tan obvias como un atardecer a objetos o situaciones que algunos encontrarán macabros. Enseguida me emociono con una frase o una imagen, y acto seguido me inspiran un paisaje emocional que requiere que componga una canción”.
Fan declarada de The Cockettes –irrepetible colectivo pseudohippy y polisexual surgido en San Francisco a finales de los 60– y de La Roux por igual, Florence asegura estar encantada con el momento musical que le ha tocado vivir. “Se están haciendo muchísimas cosas realmente interesantes y nada obvias. Incluso algunas aparentemente nada sutiles dentro del pop más comercial me fascinan. Como la canción de Jordin Sparks Battlefield, que me tiene obsesionada. No veo la necesidad de juzgar la música según el estilo al que pertenezca, lo importante es lo que te provoca”.
Y no ve la necesidad de que nadie le cuelgue una etiqueta a la suya o la compare con artistas anteriores a ella.“Creo que lo que hago no tiene género y resulta difícil de definir, y eso es bueno. Además, intento añadir un componente de atemporalidad y de drama a todo lo que hago para darle una mayor trascendencia a mi música y a mis actuaciones. Por eso espero que nadie que me vea en directo se asuste si en algún momento parece que voy a levitar...”.
EL ÁLBUM LUNGS DE FLORENCE AND THE MACHINE ESTÁ EDITADO POR ISLAND/UNIVERSAL.
e de confesar que amo a florence desde hace ya tiempo!!
muchas gracias por la entrevista :D
esta mujer cada vez me fascina mas!!
es lo mejor de lo mejor!!