La reforma acelera los plazos de adopción y centraliza el trámite en un órgano estatal, el Instituto de la Niñez y la Adolescencia del Uruguay (INAU), por lo que impide que otras organizaciones sociales actúen en las adopciones.
Además de la reforma de las condiciones de adopción, existen otras normas que han beneficiado a los homosexuales: la ley de unión en concubinato, que permitió la legalización de parejas gay y el proyecto -que ya tiene media sanción parlamentaria-, que permite que los travestis tengan cédula de identidad con nombre de mujer.
El tema ha sido muy discutido por los uruguayos y muchos se han expresado al respecto en los medios de comunicación. Como en el Parlamento, las opiniones se dividen a favor y en contra. Mientras algunos se muestran alarmados porque puede haber niños educados por parejas integradas por dos hombres o por dos mujeres, otros defienden los derechos de elección sexual de las personas.
La reforma permite que esas adopciones puedan ser hechas no sólo por matrimonios, sino también por concubinos, y, desde este año, los concubinos se pueden legalizar sin importar si ambos son del mismo sexo.