A sus 23 añitos ha pasado por más etapas que Picasso: desde la niñita pecosa y dulce producto de la Factoría Disney a la bollera que va de la mano con su novia por Los Angeles o la compañera de farras de Britney y Paris.
Su vida ha sido toda una montaña rusa –generando incluso un reality/spin-off sobre su hermana y su madre, Living Lohan–, pero su carrera no se ha quedado atrás.
Cuando la vimos por primera vez en Tú a Londres y yo a California, muchos creímos que era una mala copia de la mítica Hayley Mills, pero Lindsay se ha encargado desde entonces de dejar muy atrás a su predecesora.
Poco a poco, y sin dejar Disney, fue metamorfoseándose en estrella teen con Quiero ser superfamosa y Ponte en mi lugar como primeras cintas. Su consagración llegó con Chicas malas, donde se rodeó del equipo de Saturday Night Live para que no quedasen dudas de quién era la nueva “reina del drama adolescente”.
Una película que se convirtió para nuestra década lo que Escuela de jóvenes asesinos fue a los 80 o Fuera de onda a los 90. Tras un intento fallido de volver a Disney (Herbie a tope) y dos apariciones breves en películas ‘serias’ (Bobby, El último show), LiLo volvió por sus fueros con Devuélveme mi suerte, donde conocimos a Chris Pine, Georgia Rule y Sé quién me mató, que arrasó en los últimos Razzies.
Este año ha pasado por Ugly Betty y ahora llega a los cines con Un trabajo embarazoso, comedia sobre una joven que decide fingir un embarazo para no perder su empleo. Lindsay en estado puro. En el horizonte, Atrévete a quererme, biografía de Carlos Gardel dirigida por Alfonso Arau y en la que compartirá plano con Raoul Bova.
Chica, nunca dejarás de sorprendernos...