Siguiendo la estela de Borat, Sacha Baron Cohen vuelve a las pantallas con otra comedia extrema: Brüno, una parodia del mundo homosexual y fashionista que intentará superar el éxito de su predecesora provocando carcajadas y vergüenza ajena a partes iguales. ¿Que Borat te pareció transgresora? Pues espera a ver lo que este petardo reportero de moda tiene preparado. Te adelantamos las claves de esta gamberrada cinematográfica.
Texto Andrea Miotto
¿RESPETAR LA LEY?
De los errores se aprende, y si algo tenían claro los productores de Borat era que lo primordial para rodar otra comedia de este tipo era no meterse en líos con la justicia. Si lograban mantener a Sacha Baron Cohen con vida, fuera de la cárcel y alejado de demandas y denuncias, Brüno saldría adelante. Si no, la producción se tendría que interrumpir, atrasar o incluso cancelar. La ruina para cualquier productor. Por eso el axioma a seguir en el rodaje era este: “Conoce la ley, obedécela y ten siempre un plan de escape”, pero ¿cómo ajustarse a unas normas cuando no existe un plan de rodaje?
El equipo de Brüno ni siquiera gozaba de tal lujo, sino que todas las tardes se reunía para decidir qué se rodaría al día siguiente y de qué manera, siempre rozando la ilegalidad. A pesar de los constantes y serios encuentros con la policía para salvaguardar los límites hasta los que podían llegar, el equipo recibía constantes llamadas del FBI advirtiéndoles de amenazas de muerte, posibles palizas y, en general, espadas en alto por donde pasaba este rodaje de guerrilla, esto es, diversas localizaciones de Estados Unidos, Europa y Oriente Medio. ¿A quién le sorprende?
REVENTAR UN DESFILE
Una de las performances más corrosivas de Brüno es la que protagonizó en la pasada Semana de la Moda de Milán. Consiguió acreditarse como periodista y pasearse libremente por el backstage, pero los organizadores le reconocieron, y le expulsaron del recinto y emitieron además un comunicado advirtiendo a las firmas de moda de que el equipo de la película pretendía boicotear algunos de los desfiles. La solución para burlar la seguridad fue tan fácil como cambiar de apariencia y colarse disfrazado de fotógrafo italiano, eso sí, con un traje impecable y la máxima discreción.
Una vez dentro, Baron Cohen se transformó en Brüno entre bastidores y, pocos minutos después de que el desfile de Agatha Ruiz de la Prada comenzara, se lanzó a la pasarela ataviado con un traje confeccionado exclusivamente de velcro, arrasando con todos los modelitos que pillaba a su paso. Justo en el momento en que el equipo había rodado lo necesario, Baron Cohen fue sacado a rastras del escenario por el equipo de seguridad y conducido a comisaría, donde lo desnudaron e interrogaron siete carabinieri. “Debería estar agradecida, nadie había oído hablar de la mierda de sus diseños antes de que la sacara en mi película”, dijo Brüno con respecto al desfile de la diseñadora. ¡Qué duro es ser una fashion victim!
MONTAR EL POLLO
Si algo nos quedó claro cuando Sacha Baron Cohen se camufló de Borat es que el actor es todo un maestro de la promoción y el autobombo. Su estrategia de fusionar actor y personaje le ha servido para dotar a Brüno de una dimensión épica y asegurarse la máxima trascendencia. Él comparece como Brüno, no como Baron Cohen, por lo que se puede pasar hasta catorce horas al día interpretando.
Cuando la cadena MTV le invitó a acudir a la gala de entrega de los premios que concede anualmente, no se le ocurrió mejor estrategia publicitaria que aparecer disfrazado de ángel: descendió desde lo alto del teatro y aterrizó boca abajo en el asiento de Eminem simulando un 69. “Se comportó como si nunca le hubieran puesto el culo de un tío en la cara”, declaró Brüno. El rapero, indignado, abandonó la gala para regresar momentos más tarde. Luego confirmó que, como cabía esperar, todo había sido pactado con anterioridad... El show business es así.
UNA BROMA DESAFORTUNADA
En la búsqueda furtiva de famosos a los que entrevistar para su programa de moda, Brüno se topa con curiosos personajes. Desde Paula Abdul y La Toya Jackson a Brittny Gastineau y Ron Paul, Baron Cohen se las arregló para que cantantes, estrellas de realities y políticos dijeran a cámara cosas que jamás nadie imaginaría. Pero, desgraciadamente, Michael Jackson murió el mismo día en el que se celebraba la premiere de Brüno en Los Angeles, un hecho que debería pasar como una coincidencia de no ser porque uno de los gags más divertidos del filme se realiza a costa del cantante.
En una entrevista con La Toya Jackson, Brüno le pide que le enseñe su Blackberry y este, raudo y veloz, accede a su agenda para hacerse con el número de Michael y recitarlo en voz alta a cámara, todo ante la mirada estupefacta de su hermana. Teniendo en cuenta lo reciente de la muerte del cantante, Sony se apresuró a eliminar tal desafortunado gag del montaje para que no se viera, al menos, en el preestreno. Pero la distribuidora anunció finalmente que la escena se quedaba fuera del metraje final en la copia definitiva, algo que el propio Baron Cohen confirmó días más tarde en su perfil de Twitter. Habrá que esperar los extras del DVD para verla.
CUIDAR LA SALUD
Lo que no consiguieron las autoridades lo iba a conseguir una gripe. La difícil tarea de rodar Brüno finalmente le pasó factura a su protagonista, que pilló una fuerte gripe que le obligó a guardar reposo y paralizar la producción durante unos días. Baron Cohen oficialmente había sido derribado por los antibióticos y la crema depilatoria, que le habían provocado aftas y una fuerte reacción alérgica.
Aun así, Brüno volvió a la acción, pero solo hasta que su alter ego se rompió un tobillo durante una arriesgada escena en Oriente Medio en la que se paseaba por las calles de Israel vestido con un traje de rabino un tanto provocador... Entonces la producción tuvo que interrumpirse siete semanas.
NEGOCIAR LA PAZ
Que Borat desconociera las costumbres estadounidense era comprensible e hilarante, pero que un periodista de moda austriaco confunda ‘Hamas’ con ‘hummus’ en medio de unas negociaciones entre israelíes y palestinos es jugar con material extremadamente sensible. Brüno, en su empeño por abanderar una causa que le conceda notoriedad, decide viajar a Oriente Medio convencido de que logrará la paz entre ambos bandos y se convertirá en toda una celebridad, por lo que antes de embarcarse en el viaje, el equipo tenía que tomar precauciones.
Baron Cohen se entrevistó con expertos palestinos, jordanos e israelíes para conocer los límites que jamás se podían sobrepasar y entender sus códigos de conducta, pero otra cosa es que llegara a respetarlos... Ni el Mossad, ni los terroristas, ni los políticos fundamentalistas se libraron finalmente de las ofensivas entrevistas de Brüno.
HOMOFOBIA CIEN POR CIEN
Un acto tan sencillo como un beso entre dos hombres puede sacar de quicio a mucha gente, y Sacha Baron Cohen sabe aprovecharse de eso. Una de sus ocurrencias para esta cinta fue irse de acampada con cuatro cazadores e insinuarse a uno de ellos en mitad del bosque. Cuando el grupo se dio cuenta de que Brüno era homosexual y flirteaba con ellos, todos cargaron sus rifles y, nerviosos, apuntaron al equipo.
Pero la guinda la protagoniza Baron Cohen cuando, en el ring de una pelea de jaulas, comienza a darse el lote con otro hombre ante la asombrada mirada de una airada muchedumbre que no duda en arrojar sillas y botellas a los protagonistas. Hasta un luchador que estaba entre el público trepó hasta la jaula desafiando a Baron Cohen a pelear, por lo que no quedó más remedio que desalojar el set... Al final la broma se saldó con cuarenta oficiales velando por la seguridad del equipo. Así se las gasta Brüno.
LA PELÍCULA BRÜNO SE PROYECTA EN CINES DE TODA ESPAÑA
