Poco tiene que ver con su personaje en la recién estrenada Hysteria con su realidad. El británico se muestra orgulloso de haber cambiado algunos hábitos y llevar una vida más saludable y tranquila, en la que prima su pasión por el trabajo y en la que no tienen cabida juguetes eróticos como los vibradores que aparecen en su última película.
Entrevista Agustín Gómez Cascales
Foto William Baker
Foto Tanya Wexler miguelangelfernandez.net
SHANGAY EXPRESS: Tanya Wexler, directora de Hysteria, asegura que le extraña que haya espectadores que no se den cuenta de que tu personaje es gay. ¿Es algo que tuviste en cuenta a la hora de construirlo?
RUPERT EVERETT: Yo tampoco lo supe hasta que ella me lo contó... Hay detalles que lo sugieren, pero muy leves, así que no es algo que tuviera en cuenta. Yo lo veo como alguien enamorado de sus inventos más que de la gente.
S.E: ¿Qué tienes en común con ese lord hiperactivo y obsesionado con las innovaciones tecnológicas que, por accidente, inspiró el mecanismo del primer vibrador?
R.E: Más bien poco. Me inspiré en un lord auténtico de la época para componerlo, un aristócrata inventor de la Inglaterra del XIX, y en ningún momento sentí que tuviéramos mucho en común. Nunca me han obsesionado las innovaciones tecnológicas, ni siquiera me aclaro demasiado con mi ordenador... Lo que me gustó de mi personaje es que es muy divertido, tiene frases antológicas. Y me encantaba la idea de participar en una película que cuenta cómo se creó el primer vibrador.
S.E: ¿Te hizo reflexionar sobre el papel del vibrador a lo largo de los últimos siglos?
R.E: En ningún momento, porque no habían tenido una presencia relevante en mi vida hasta que me incorporé a este rodaje [risas].
S.E: ¿No te interesan los juguetes eróticos?
R.E: Nada, porque he abandonado el sexo por completo. Lo he practicado demasiado en mi vida. Ahora prefiero comer... [se echa a reír]. ¡No, es broma! Lo cierto es que mi actitud ante la vida ha cambiado radicalmente. Me aburren los estereotipos y hábitos que predominan en el mundo gay, estoy harto de encontrarme a gente que practica el sexo como si estuviera en una película porno. Tener 53 años tiene que ver, obviamente, con que haya empezado una fase distinta. Me he pasado toda la vida obsesionado por el sexo y superar esa esclavitud me ha liberado.
S.E: ¿Has rodado más tras Hysteria?
R.E: Sí, una serie llamada Parade's End y una película alemana, The Other Wife. En unos días me marcho a una isla en el Índico a rodar Rosenn, una producción francesa dirigida por Yvan Le Moine. Y a la vuelta tengo un proyecto de teatro en Londres. Llevo una racha estupenda, no me puedo quejar, Gano mucho menos que antes pero el trabajo no me falta.
S.E: Si te marchas fuera a rodar te perderás el World Pride que se celebra en Londres a principios de julio.
R.E: Sí, y los Juegos Olímpicos también. Bueno, no es algo que me quite el sueño. Al Orgullo suelo ir a tomar algo porque me pilla cerca de casa, pero hace tiempo que no es un plan que me ilusione. Recuerdo cuando pasé un Orgullo en Madrid. Entonces era distinto: me encantaba salir hasta las tantas, me colocaba... Ya no me apetece ir a discotecas, ni drogarme, ni inyectarme esteroides. En definitiva, quiero una vida real, no quedarme atrapado en un espejismo. Vivimos tiempos difíciles y necesito tener la mente centrada, no depender de pinchazos y pastillas.
S.E: ¿Encuentras tiempo para tus hobbies?
R.E: Tengo la suerte de que mi profesión es mi hobby. Me encanta interpretar y escribir. Estoy terminando un libro de relatos breves, Vanished Years, y llevo cuatro años intentando levantar un proyecto con el que sueño, una película que narra los últimos años de Oscar Wilde, que voy a dirigir y protagonizar. La historia de Wilde para mí es como la de Jesús para los católicos, y deseo contarla.
S.E: ¿Se conoce a Wilde como se debería?
R.E: No. Es un nombre que a todo el mundo le suena pero en el que pocos profundizan. Su historia no solo tiene un fuerte componente romántico sino también reivindicativo. Hasta que él apareció, en Inglaterra no se hablaba públicamente de la homosexualidad, y Wilde dio la cara por ella y se convirtió en un símbolo. Por eso le debemos tanto. Me está costando levantar la película, pero pienso seguir luchando para conseguirlo; hacerla es una necesidad, no un capricho. Y por una vez me voy a atrever a dirigirme a mí mismo, quizá estés hablando con el Orson Welles del nuevo milenio sin saberlo...
UNA LESBIANA AMERICANA EN LONDRES
La dicharachera Tanya Wexler, lesbiana y feminista combativa, está encantada de haber dirigido una comedia romántica típicamente británica como Hysteria. "Quise ser respetuosa con el material, pero a la vez incluir guiños que otros homosexuales pudieran pillar. Por eso me gusta que el mejor amigo del protagonista, un doctor típicamente hetero [Hugh Dancy], sea gay [Everett]. La suya es la relación más sana y relajada de la película". Wexler disfrutó horrores rodando con Rupert Everett. "Es un actor inteligentísimo, es un placer trabajar con personas que se involucran tanto". Wexler, que vive desde hace 21 años con la actriz Amy Zimmerman, con la que tiene cuatro hijos, asegura que lleva bien combinar trabajo y familia, y también hacerse respetar en los sets. "En cuanto el equipo masculino hetero se entera de que soy lesbiana, se olvidan de cualquier posible tensión sexual y se centran en el trabajo. Así podemos comentar cuando vemos a alguna tía buena...". Y se queja de tener que seguir luchando por que se la respete, más por ser mujer que abiertamente lesbiana. "En una industria dominada por hombres como la del cine cuesta que te den oportunidades. Seguimos siendo pocas las mujeres que dirigimos, y por eso seguimos luchando para lograr la visibilidad que merecemos".
LA PELÍCULA HYSTERIA SE PROYECTA EN CINES DE TODA ESPAÑA.