Le sobra actitud pero le faltan canciones. Y sorprende que haya tardado cuatro años en cocinar un segundo álbum que aporta poco a su debut y no termina de dibujar ni sus ambiciones ni su individualidad como artista. Teniendo en cuenta que ha colaborado con nombres como Switch, David Andrew Sintek, Greg Kurstin, Q-Tip, Diplo, Buraka Son Sistema y Boys Noize, resulta lógico que decepcione este conciso álbum en el que los ritmos africanos y jamaicanos sirven de base principal a sus alegatos de autoafirmación. Aunque por cada Go!, robusta e inquietante, hay una o dos como Fame, en donde la sombra alargada de M.I.A. desdibuja los esfuerzos de Santigold por erigirse en abanderada de la tribu cool que se siente ante todo inconformista.
I.S.
