Fue perseverante porque confiaba plenamente en su voz, y al final la jugada le ha salido bien. De la noche a la mañana, esta británica de 25 años se ha convertido en uno de los nombres básicos del nuevo soul que conquista las listas. Así lo ha hecho.
Texto Agustín G. Cascales
Foto Sandor Lubbe
Y EL GANADOR ES...
No fue Rebecca Ferguson la triunfadora en la edición 2010 del talent show televisivo The X Factor, se quedó a las puertas del primer premio. Matt Cardle resultó el favorito del público, pero en el preciso momento en que se vio segunda pensó que era mejor así. Pasaría esas Navidades con sus dos hijos y se pensaría con calma su futuro. No tuvo tiempo. Simon Cowell le ofreció de inmediato un contrato discográfico y se empezó a gestar su debut, Heaven, que ahora se edita en nuestro país. ¿Y Matt Cardle? Pues no parece que despierte mayor interés a nivel internacional... Así que al final, la ganadora del juego ha sido Rebecca Ferguson. Quien a raíz de la experiencia en el concurso compuso el que ha sido su primer single, Nothing's Real But Love, cuyo título se ha convertido en un mantra para ella. Aún tendrá que repetirlo muchas veces. Y en muchos países. La que fuese protegida de Cheryl Cole en el concurso ya no necesita la coartada de su paso por televisión para llamar la atención. Sobre todo porque no son tantos los que siguen los avatares del X Factor británico fuera de aquel país. Y su intención no es disfrutar de la popularidad como tantos aspirantes a estrella que intentan aprovechar trampolines como X Factor. "Los artistas de verdad no viven para lucirse un sábado noche en un local superpijo de Londres", afirma Rebecca. "Normalmente son bastante introvertidos y especiales, y necesitan sacar la música que escuchan constantemente en sus cabezas. Su pasión es auténtica, y por eso les admira otra gente". En ningún momento utiliza la primera persona, pero está claro que lo que hace Ferguson con esas palabras es retratarse.
MI VIDA EN GRIS
No ha sido la suya una vida fácil. Y su capacidad de lucha y de sobreponerse a circunstancias adversas en numerosas ocasiones le da a su biografía un toque novelesco que hace que su actual momento dulce parezca absolutamente merecido. "Suena a cliché, pero la mía fue una infancia traumática", cuenta. "Mi madre estaba enferma, mi padre nunca estaba, y no teníamos dinero. Me lo pusieron difícil, pero eso me hizo fuerte". Y a los 17 y a los 19 tuvo a sus dos hijos, con una ex pareja a la que dedica más de un tema de su álbum.
OPERACIÓN TELEVISIÓN
Convencida de que su única opción para mejorar su vida era que se reconocieran sus dotes como cantante, decidió, como tantas otras jóvenes, confiar en los castings para concursos televisivos. Se presentó al de X Factor en 2005 y en 2006, en 2007 gastó todos sus ahorros -en vano- para probar suerte en Nueva York e intentar que P. Diddy la seleccionara para participar en su programa Starmaker. En 2009 intentaría entrar en Britain's Got Talent. Nadie reparó en su voz.
FACTOR ‘R'
Una vez que su no-triunfo se convirtió en una victoria, a principios de 2011 Rebecca Ferguson se enfrentó a la grabación de su primer álbum. Y demostró tener carácter. Porque lo primero que hizo fue rechazar las canciones que le tenían listas para que grabara. "Eran todas muy horteras", recordaba recientemente. "Así que me senté con Sony y les dije ‘Mirad, no tiene ningún sentido que pretendáis que se me vea como una artista con credibilidad y que encarguéis las canciones a otros. Yo llevo componiendo años". Se salió con la suya, y la mandaron a trabajar, mano a mano, con productores como Eg White y Fraser T Smith, de sobra conocidos por sus trabajos con Adele o Kylie. Juntos fueron creando a los diez temas que han terminado dando cuerpo a Heaven.
EN EL PARAÍSO
Las ventas y las críticas en el Reino Unido no han podido ser mejores. Desde que se editó el pasado diciembre ha vendido más de 500.000 copias, y hasta medios en principio reacios a dar cancha a cantantes cuyo trampolín ha sido la televisión como el Daily Telegraph decidieron darle un voto de confianza. Este periódico habló de ella como ‘la primera estrella creíble surgida de un reality', y Neil McCormick afirmaba que Aretha Franklin no se avergonzaría de un single como Nothing's Real But Love. "Soy una intérprete vulnerable", declaró Ferguson a McCormick. "Intento reunir todas mi emociones y expresarlas cantando, sin preocuparme de nada más. Sé cómo es este negocio, y no quise plantearme a quién debería dirigir mis canciones. Mi disco lo hice pensando en mí". Gracias a él se ha convertido, junto a Emeli Sandé, en cabeza visible de la nueva generación de intérpretes soul británicas que conquistan el mundo. Ahora, esta apasionada de Aretha y de Nina Simone ve cada vez más cerca la posibilidad de ser escuchada en condiciones en Estados Unidos. "Igual me tienen que subtitular cuando me entrevisten", bromeaba al hacer referencia a su fuerte acento de Liverpool, "aunque a los Beatles no les fue mal...". En estos momentos se encuentra ofreciendo allí sus primeros showcases, y por lo visto nadie se ha quejado de su manera de hablar.
TODO AMOR
Asegura que es inmune a toda la tontería que le rodea en este momento dulce, en que se pasa el día viajando y hablando de su música y sus experiencias vitales. Más que nada porque se considera madre e hija antes que cantante, y afirma siempre que tiene ocasión que lo que le mueve ante todo es el amor, a los suyos y a su música. "Después de varios días de locura, rodeada de gente, necesito escaparme a Liverpool a estar con los míos y volver a ser Becky". Seguro que sus niños están encantados con mami.
EL ÁLBUM HEAVEN DE REBECCA FERGUSON ESTÁ EDITADO POR SYCO/RCA/SONY MUSIC.