Es una artista que trasciende géneros, etiquetas y nacionalidades. Esta venezolana afincada en Berlín se ha hecho a sí misma, de igual manera que se ha forjado un estilo musical a su medida. Tras un 2011 en que su voz sonó por todo el mundo, sola o en compañía de Hercules and Love Affair, 2012 será el año de su reafirmación.
Entrevista Agustín G. Cascales
Foto Michael Mann
"Que te lo dije, que te lo dije: voy a volar". Así empieza el único tema en español -la mayoría son en inglés, aunque también los hay en alemán- de Arabxilla, cuya reveladora letra dice mucho de las intenciones de Danielle Gallegos, para nosotros Aérea Negrot, inclasificable artista que ha volcado sus experiencias más personales y sus anhelos más banales en su primer álbum, editado por Ellen Allien en su prestigioso sello BPitch Control, hasta hace poco reservado únicamente a artistas techno. "Sé que el punto operístico y dramático de algunos temas descoloca, pero eso está bien. Tanto el sello como mi disco son reflejo de cómo es Berlín: un lugar de mucha mezcla a todos los niveles". La capital alemana es desde hace ocho años la base de operaciones de este espíritu nómada e inconformista, en cuyo álbum conviven en armonía techno, house, ópera, breaks, spoken word y pop. "Hay temas de 2004 y otros de hace cinco meses. Quise unirlos todos para crear una especie de pieza continua, comunicada con interludios". Algo así como una tecnópera, apunto. "Yo lo defino como varietéchno".
Desde luego, Aérea es una experta en variedades, a la que muchos han conocido como integrante de Hercules and Love Affair. Cubrió el hueco que dejó Nomi Ruiz y, además de intervenir en el álbum Blue Songs, acompañó al combo liderado por Andy Butler en su reciente gira mundial. Suya es la voz que se escucha en Painted Eyes, uno de los temas house más destacados del año pasado. Lejos quedan los tiempos en que, siguiendo la tradición familiar, estudiaba ballet en Caracas, cuando aún se definía como "chico gay". En la adolescencia se enfrentó a su propia identidad y comenzaron los roces con su familia, bien documentados en uno de los temas de su disco, Toodeloo. "Es del que más se ha hablado, porque en él le reprocho a mis padres que a una determinada edad siguieran empeñándose en ignorarme como era. En esa canción les digo que tienen que lidiar conmigo como soy. En ningún caso intentaba ofenderles. Se la puse a mi madre, con la que ahora me llevo muy bien, y es verdad que le pareció fuerte. Aunque reconoció que todo lo que le echaba en cara en ella era verdad. Me alegro de haberle echado valor a la vida". Cuestiones relacionadas con su identidad sexual y su género fueron las que crearon mayor conflicto. "Todo se complicó cuando les dije que en realidad no era gay, sino transgénero; una diferencia radical. No tomé esa decisión porque quisiera ir en contra del mundo por gusto. Lo que hice fue aceptar mi naturaleza, y tomo mis decisiones en función de ella. Mi familia supo pronto que yo era un ‘árbol' muy distinto. Y les llevó su tiempo aceptar que me transformase en mujer".
Con su autoaceptación llegó también su álter ego artístico y la necesidad de volar. Por eso se puso Aérea -sugerido también por un amigo dados sus muchos contactos con aeromozos en una época de su vida-. Negrot surgió de la fusión de los nombres de dos de sus referentes, Toña la Negra y Olga Guillot. "Aérea nació en un momento complicado. Un novió me echó de su casa y necesitaba ganar dinero. Me fui a la estación central de Amsterdam y me salió instintivamente ponerme a cantar. Así nació el álter ego. Volví a Venezuela y empecé a actuar en locales gays de Caracas". Durante un breve periodo, en 2002, formó parte del grupo venezolano La familia feliz ("incluso actuamos en el Gay Pride de Caracas ese año"), pero enseguida sintió la necesidad de volar libre y comenzó un periplo por distintas ciudades europeas hasta asentarse en Berlín, donde se siente "como pez en el agua. Allí enseguida me hice con una familia. Y pasé de ser una performer de discoteca y de trabajar en una tienda vendiendo muebles (hasta hace bien poco) a editar mi disco".
Al nombrarle referentes que vienen a la mente al escuchar sus canciones, como Grace Jones, Nina Hagen o Eartha Kitt, explica que esos son los que le adjudican los medios, pero que sus principales influencias son otras. "Como Melissa, la reina del rock en Venezuela, Soledad Bravo, Klaus Nomi o Yma Sumac. Si ella decidió cantar mambo, con la voz que tenía, ¿por qué no iba a atreverme yo con la electrónica?". Fue en la temporada en que vivió en Londres cuando la música se convirtió en una obsesión para ella. "Me pasaba doce horas al día en casa escuchando beats, buscando inspiración, y fui acumulando canciones en mi ordenador. En ellas volqué mis problemas y dudas. Hablaba de mis padres, de mis relaciones y del sexo con toda la naturalidad y sinceridad posibles. No pensaba que verían la luz... Algunos amigos, al escuchar el álbum, me dijeron: ‘¡Te pasaste!". Y eso mismo exclamaron otros al verla en la portada de su álbum enjoyada hasta límites insospechados. "Me dejaron una chaqueta preciosa de Yves Saint Laurent, y decidí combinar la alta costura con la chatarra, utilizando mucha de la bisutería que he acumulado en los años que llevo en Berlín. Así, el collage sería no solo musical, también visual. Hay quien dice que parezco un gay mexicano. Yo me veo superimperial".
EL ÁLBUM ARABXILLA DE AÉREA NEGROT ESTÁ EDITADO POR BPITCH CONTROL.