Los dos tienen mucho de lo que presumir. Finalistas a sendos Goyas de interpretación, amigos desde hace mucho, Inma y Adrián celebran en La cocina de San Antón sus nominaciones, su amistad y la festividad del santo acompañados de sus mascotas, que son parte de la familia para ambos.
Entrevista Agustín G. Cascales
Fotos Miguel A. Fernández
Estilismo eFe eMe
Maquillaje y peluquería Rebeca Trillo para Mac y Schwarzkopf professional
Agradecimientos La cocina de San Antón (C/Augusto Figueroa, 24 · Tel. 913300294)
Los citamos en la terraza del restaurante La cocina de San Antón, un espacio privilegiado dentro del madrileño mercado del mismo nombre, en el corazón del barrio de Chueca. En estos días previos a la festividad de San Antón, protector de los animales, a quien lleve una foto de su mascota le invitan a un caldo y a una tapita. Y entrará en un concurso que se realiza en el Facebook de La cocina de San Antón para elegir a la mascota más fotogénica del año. Nosotros ya tenemos a nuestros particulares ganadores. Por algo les hemos pedido a sus dueños que se los traigan con ellos para que, por una vez, salgan en la foto. Los orgullosos padrazos no se despegan de sus retoños de cuatro patas, a los que les cuesta acostumbrarse al entorno. La terraza está hasta arriba, y ni ellos ni sus dueños pasan desapercibidos. Aun así, se comportan de maravilla. Están muy bien enseñados. Inma se ha traído a Rumba; Adrián, a Goku. "Nos conocimos hace seis años", recuerda Lastra, "cuando coincidimos en [el musical] Hoy no me puedo levantar. Y aunque hemos mantenido el contacto, el vínculo se reforzó al rodar Primos. Quién le habría dicho que ahora estaría donde está. Como tiene tanto curro, yo creo que ni ha asimilado todo lo que ha conseguido. Y que esté nominada como actriz protagonista a los Goya es mucho. A mí me enamoró en La voz dormida. Lo que pude llorar viéndola...". Inma no se queda atrás a la hora de hablar de él. "Para mí es como un hermano pequeño, mi niño. Fue estupendo volver a coincidir en Primos después de esa aventura preciosa que fue Hoy no me puedo levantar. A ver si nuestros perros se llevan tan bien como nosotros. Aunque como el suyo es tan grande...".
• Inma Cuesta y Rumba
Justa finalista al Goya a mejor actriz principal por La voz dormida, de Benito Zambrano, Inma Cuesta es tan apasionada de su profesión como de los animales, en concreto de los perros. No cuesta entender que el bichón maltés de Inma Cuesta, de tres años, se llame Rumba. "Es muy nerviosa y teatrera, como yo", y enseguida se erige en estrella de la terraza de La cocina de San Antón, casi por encima de su dueña. Una fan de la serie Águila roja -de la que Inma está terminando de rodar su cuarta temporada- se acerca para decirle que no se la pierde nunca. Acto seguido, se rinde a los encantos de Rumba, que le ladra escandalosamente. "Antes de tenerla, me descubrieron que tengo alergia a los perros. No me afectó, me propuse que la superaría como fuese". Suerte que Rumba no le hace sufrir. "Hay perros que por el pelo que sueltan me lo hacen pasar muy mal; ella no, por eso me compré un bichón maltés. Al principio lo pasé regular, me provocaba ataques de asma, pero se me ha ido pasando. Ahora me gustaría adoptar algún perrito más para que tenga compañía". Algo que horroriza a Inma es que España siga a la cabeza de los países en donde más perros se abandonan, y se involucra activamente en la búsqueda de hogares cuando llegan a sus oídos historias de posibles sacrificios, como el de un cocker de doce años al que salvó al conseguir que unos amigos suyos lo adoptaran. Inma es su nueva madrina. "Yo lo que quiero es montar una protectora de animales", afirma convencida.
Su Rumba nunca se queda sola, por mucho que Inma no pare. Desde 2009 graba Águila Roja, incontestable éxito de audiencia para Televisión Española, y el cine español le está brindado oportunidades que no ha dejado escapar. En 2011 estrenó Primos y La voz dormida. Y participó en tres películas de próximo estreno: Grupo 7, de Alberto Rodríguez, Blancanieves, de Pablo Berger, e Invasor, de Daniel Calparsoro. "Rumba es una más de la familia. Tiene muchos titos y titas, y también está su abuela", la madre de Inma. "Yo la cuido muy bien, que para eso la tengo. Si me van a venir a recoger a las siete y media de la mañana para ir a grabar la serie, me levanto a las seis y media sin problema para sacarla. Y si tengo que rodar fuera, la llevo con mis padres al pueblo, y ella, encantada". Su pueblo es Arquillos, en Jaén, del que curiosamente es patrón San Antón, por lo que Inma está habituada a celebrar tan señalada fecha para los amantes de los animales. "Cuando me mudé a Chueca me hizo gracia ver que aquí también se celebra tanto la fiesta, aunque aún no he llevado nunca a Rumba a la iglesia. Tengo que hacerlo".
En los últimos meses se ha hablado de Inma Cuesta sobre todo gracias a La voz dormida, de Benito Zambrano. Su compañera de reparto María León deslumbra como Pepita -no en vano recibió el premio de interpretación femenina en el Festival de San Sebastián del pasado septiembre, donde se estrenó la película-, pero Inma, en un registro distinto a los que nos tenía acostumbrados, borda a Hortensia, el complemento perfecto del otro personaje protagonista. Una aventura que ha unido enormemente a las dos actrices que, además, comparten la pasión por los perros. "El de María es muy gracioso, parece un señor. María dice que yo le encanto, que conmigo se queda muy relajado". Las dos competirán, en categorías distintas -María está nominada como actriz revelación-, el 19 de febrero en la gala de entrega de los Goya. "A mí me emociona que sea algo que hace feliz a tanta gente a mi alrededor. Hasta la perra se hinchó a darme besos el día en que participé en la lectura de los nominados". Asegura no estar histérica pensando en ese domingo en que se conocerán los ganadores. Se lo plantea como si se fuera a casar y supiera que es una fiesta en la que pasarán muchas cosas, pero que no se enterará de nada. Y está feliz de que su madre vaya a acompañarla, pero cree que ella sí será muy consciente de todo lo que suceda. "Ya me están preguntando cosas como: ‘¿No te agobia lo que te vayas a poner?'. Pues no, buscaré una estilista que me ayude, me disfrazaré de princesa y punto". ¿Y Rumba? ¿Con quién vivirá la noche de los Goya? "Con mis mejores amigos, que van a organizar una cena de gala para verlos todos juntos. Le pondremos un vestido y los verá con sus titos. Se lo va a pasar mejor que yo, seguro".
• Adrián Lastra y Goku
Sus vidas se cruzaron por obra y gracia de unos fans del actor, que decidieron regalarle hace dos años y medio a este labrador. "Tiene mucha cabeza, yo creo que es mezcla con pitbull", aclara. Cuando se lo regalaron, casi recién nacido, no medía ni medio metro; ahora impone. Alternando en La cocina de San Antón, al que le supera la situación es a Goku, que no termina de entender qué hace en una terraza de moda rodeado de tanta gente. A Adrián sus fans le conocían bien; nada podía hacerle más ilusión que un perro, que se ha unido a los dos -un pastor alemán y un bichón maltés- que ya vivían en casa de sus padres, en el barrio de Vallecas, donde también vive él en estos momentos. "Está guay tener a mis padres para que cuiden de él cuando, por trabajo, no puedo ocuparme yo". Tanto le quiere que incluso le perdona que hace dos meses se lesionara por su culpa. "Iba bajando por la escalera con él, me tropecé y se me salió el codo". Ya recuperado, lejos de tenérselo en cuenta, al recordar la anécdota le da una patata frita para que se relaje.
A este madrileño de 27 años la Academia de Cine le ha recompensado su trabajo en Primos, de Daniel Sánchez Arévalo, con una nominación al Goya a actor revelación. La guinda a un 2011 en el que se estrenaron sus dos primeras películas. Primos le ha valido su primera nominación a los Goya; Fuga de cerebros 2, su primer taquillazo. "Antes me parecía un topicazo que todos los actores dijeran que ya se consideraban premiados con la nominación. Ahora yo también lo digo, sinceramente". Goku parece asentir mientras se come otra patata frita. "No es fácil que te nominen por una comedia, además". En su caso, el mérito está en haber hecho creíble a un hipocondríaco que comienza siendo mezquino y acaba resultando adorable. Su compañero de reparto Raúl Arévalo, interpretando a un ‘primo' algo grimoso y typical Spanish, también se ha hecho con una nominación como secundario. "Echo en falta que nominaran al resto de ‘primos', pero lo importante es que para todos ha sido una película muy especial". Un personaje que siempre recordará y con el que asegura no tener nada que ver. "José Miguel es un enfermito, que tiene miedo a la vida y que para estar sentado como yo aquí tomándose un café tendría que ir atiborrado de trankimazines". Un payasete involuntario interpretado por un actor que siempre ha sido consciente de su vena cómica. "En el instituto, cuando no tenía dinero para una palmera de chocolate, les pedía 100 pesetas a los colegas a cambio de imitarles a un niño que salía bailando en El Informal... Lo que no quiero es encasillarme como actor cómico. Ya llegará el momento de demostrar que también sé hacer otras cosas".
Atrás quedan los seis años que se pasó inmerso en musicales, porque encadenó Hoy no me puedo levantar y Los 40. "A los 24 ya tenía más de mil funciones a mis espaldas", recuerda. No le importaría protagonizar otros musicales, aunque lo que tiene a la vista es televisión y una función de teatro en la que volverá a demostrar sus dotes para hacer reír. Todavía no puede contar más. Sí confiesa que de pensar en la noche de la gala de los Goya se pone nervioso. "Yo me digo ‘Adri, esto no lo vas a volver a vivir, así que disfrútalo'. Pero me agobia un poco la idea, siempre he preferido verlo desde fuera. Este año, hasta canto. Espero que sea antes de mi Goya". Los nervios los irá soltando con Goku, que es uno de sus confidentes. "Hablo con él todo el rato. De hecho, llevaba una semana recordándole que iba a ser portada de una revista...".


