Por haber pegado el salto con un disco tan edulcorado y victimista como La fabulosa historia de..., sorprende que Zahara se haya decidido a mostrar algo más de carácter en este segundo trabajo. Sin perder en absoluto ese toque naïf -también conocido como cursi- que ha convertido en el mejor emblema de su pop de voz quebradiza, equilibra temas de letras más agresivas (El universo, Camino a LA) con otros de sensibilidad rayana en lo emo, con algún destello como Del invierno. Nos queda la duda de lo que habría dado de sí si hubiera desarrollado a fondo ese lado más lúdico que saca a relucir en Leñador y la Mujer América.
Daniel Fraile.
