De David Fincher con Daniel Craig, Rooney Mara, Christopher Plummer, Stellan Skargård, Robin Wright.
EE UU, 2011.
David Fincher siempre ha encontrado en los asesinos en serie una fuente de inspiración, así que a nadie sorprende que se haga cargo del bestseller del género más vendido de la literatura reciente. Este ya contaba con una discreta adaptación hecha en su país de origen, pero la obra de Stieg Larsson cobra un nuevo sentido en sus manos, al sofisticar el material original con algo de lo que carecía su autor literario: estilo. En este caso, tan irreprochable como preciso, algo que el director ya convirtió en su sello de autor hace algunos años. Bastan los tres primeros minutos de este Los hombres que no amaban a las mujeres -los títulos de crédito son la única filigrana que se permite el director de La red social- como garantía de que lo que queda por delante son casi tres horas de thriller endiablado y perfectamente medido.
Si Seven se centraba en los aspectos más sórdidos de la obra de un psicópata y Zodiac convertía su búsqueda en una obsesión enfermiza, Millennium vendría a funcionar como una obra equidistante entre ambas, con el atractivo de profundizar en aspectos aún más sádicos y perversos. La Lisbeth Salander de sexualidad compleja y conducta asocial que construye Rooney Mara es una criatura magnética, algo a lo que no se puede dejar de mirar aun cuando repugna al espectador; y el Mikael Blomkvist de Daniel Craig resulta infinitamente más interesante y atractivo que su equivalente en papel. Fincher cumple sobradamente con las expectativas, aunque no parezca tan preocupado por superarlas como con la excelsa La red social. El único problema de esta adaptación es que el espectador corre el riesgo de quedarse tan helado con la historia como los propios paisajes de la fría Uppsala.
PABLO GIRALDO
Estreno 13 de enero