Reggae, rumba, ska, flamenco… A algunos puristas les entrarían sudores al imaginar el resultado de esta mezcla de géneros, pero Canteca de Macao lo tiene claro: en su coctelera caben todos los ritmos para entregar los catorce frenéticos y comprometidos temas que componen Camino de la vida entera, su segundo trabajo. Descubre los principales ganchos de una banda numerosa que está saboreando el éxito sin renunciar a su esencia, sino más bien potenciándola.
ENTREVISTA: JOSE LUIS ROMO
Hasta el momento, Canteca de Macao llevan despachados 8.000 ejemplares de su nuevo disco, todo un éxito si tenemos en cuenta que apoyan a los fans que se lo bajan de su web (por cierto, suman ya 100.000 descargas), y que les tiene inmersos en una gira con más de cuarenta fechas, algunas en Bélgica, Holanda o México. Y es que el directo es la esencia de este grupo, que transmite buen rollo por los cuatro costados gracias a unos conciertos en los que incluyen números de malabares y vuelcan todas sus ganas de disfrutar. Si aún crees que es una banda apta solo para perroflautas, estás muy equivocado... Una de sus cantantes, Ana Saboya, repasa vivencias y objetivos de un proyecto que no hace más que darles alegrías a sus nueve componentes.
SHANGAY EXPRESS: Vuestro primer trabajo, Cachai?, fue un éxito inesperado. ¿Os asustó enfrentaros a vuestro segundo álbum?
ANA SABOYA: En general, no. Para nosotros era el salto a una grabación profesional, y lo dimos con mucha ilusión. Por otro lado, si hacemos lo que nos apetece lo último que tendríamos es miedo al fracaso.
S.E: ¿Cómo creéis que habéis evolucionado?
A.S: Avanzamos tanto musical como profesionalmente. Aunque debemos reconocer que esta última faceta es la que nos da más quebraderos de cabeza, porque implica movernos en un mundo en el que muy a menudo nos sentimos extraños.
S.E: Sé qué no os gusta hacerlo, pero ¿cómo definiríais vuestro sonido?
A.S: Siempre decimos que nos resulta imposible definirnos... Para no ponerle cercas a la creación, yo diría que nuestra etiqueta es la "no etiqueta"; así podemos hacer lo que queramos sin salirnos de nuestra definición.
S.E: ¿Qué le diríais a quienes no os diferencian claramente de grupos como Ojos de Brujo o Chambao, con los que a menudo se os compara?
A.S: Que escucharan de verdad la música de los tres y que fueran a un directo de cada uno de los tres grupos. Seguro que entonces tendrían clara la personalidad y el sonido de cada proyecto.
S.E: La verdad es que en vuestras letras se os ve muy reivindicativos. ¿Realmente creéis que otro mundo es posible?
A.S: Este mundo lleva tanto tiempo funcionando bajo el mismo sistema que es fácil caer en el pesimismo. Sin embargo, siempre hay algo que nos llama a la esperanza: luchas cotidianas, colectivos, amigos...
S.E: ¿Qué opináis de las reivindicaciones LGTB? ¿Os atreveríais con una canción de amor homosexual?
A.S: Con respecto a los derechos de homosexuales, bisexuales, lesbianas y transexuales puedo decir que para nosotros es una realidad tan cotidiana que nos resulta obvia su lucha. Lo que nos cuesta creer muchas veces es que la sociedad no lo considere tan obvio. Hacemos canciones de amor que no tienen por qué ser heterosexuales... El amor es el amor, independientemente de las condiciones sexuales.
S.E. Hace unos años tocabais en el Rastro, y ahora recorréis Europa y Latinoamérica con vuestra música. ¿Cómo se asimila un cambio tan grande?
A.S: Digamos que no ha sido un salto repentino. Nosotros llevamos con la banda cinco años, y hemos ido evolucionando pasito a pasito. No sé cómo se asimila; yo creo que es algo que pocas veces nos planteamos, porque si lo hiciéramos nos volveríamos locos.
S.E: Con tanta gente sobre el escenario, vuestros conciertos deben ser como una fiesta...
A.S: Diría que quienes vienen a nuestros directos son casi como colegas. El hecho de empezar en la calle nos ha educado en la horizontalidad con el público, y creo que eso es algo que ellos perciben. Yo siempre digo que el directo es el único momento en que no curramos; lo que agota es todo lo que hay detrás de él. Y debo confesar que arriba disfrutamos como enanos, que al fin y al cabo es el objetivo de todo esto.