Varios son los motivos que traen la figura de Buika a la palestra. Después de colaborar con Almodóvar en La piel que habito y lanzar su primer recopilatorio, En mi piel, la cantante regresa por fin a Madrid desde su exilio artístico en Miami para ofrecer un concierto benéfico con motivo del Día Mundial del Sida.
Entrevista Pablo Giraldo
SHANGAY EXPRESS: ¿Cómo surge la idea de lanzar un recopilatorio doble como este En mi piel?
CONCHA BUIKA: Fue idea de los locos de la discográfica, pero me gustó mucho la propuesta. Escogimos un repertorio de entre muchas canciones y decidimos que había que incluir Por el amor de amar y Se me hizo fácil, los temas que grabé con el maestro Alberto Iglesias para la banda sonora de la película de Pedro Almodóvar. Fue un proceso rápido, pero muy divertido porque me hizo recordar toda mi carrera hasta el momento y muchas de las cosas que había grabado y que ni recordaba.
S.E: ¿Qué criterio se siguió para seleccionar los 26 temas?
C.B: Se trataba de conseguir una selección de remembranzas, pequeñas perlas que había en cada disco y otras que todavía no había editado. Algo para recordar mis temas más celebrados y que para que quien no los haya escuchado nunca tenga una nueva oportunidad de oír las piezas a las que les tengo más cariño. Confieso que si por mí hubiera sido habría escogido todas, porque a mí me gusta todo lo que he grabado y canto.
S.E: ¿Y para quién ya los conozca?
C.B: Funciona como un catálogo de rarezas, con duetos y ritmos que se alejan de lo que he hecho hasta la fecha. Hay un popurrí muy bonito para que exista esa nota de color que hay en cada pequeña historia que cuento.
S.E: En mi piel es una fusión de copla, flamenco, ritmos cubanos y africanistas y hasta electrónicos en inglés y castellano. ¿Responde a la tónica de lo que ha sido tu carrera?
C.B: Es una combinación que responde a la tónica de lo que somos todos. Hay muchas Concha Buika aquí dentro. A mí me gusta todo lo que me hace sentir que voy por un camino de paz y tranquilidad. Toda música que nos transmita una sensación de calma y reflexión, o al revés, que nos incite a saltar y bailar, siempre es buena. Es un retrato con muchas caras, como las que tenemos todos.
S.E: ¿Cuál fue la primera reacción cuando Pedro Almodóvar te llamó para La piel que habito?
C.B: Me morí de la risa. Yo soy muy música y nunca me había imaginado en una película. Lo mío es la música en directo o el estudio de grabación, pero yo nunca he sabido hacer playback y por eso me entraba la risa. No creo en la repetición con una cosa tan natural y visceral como es el cante. Siempre canto una melodía distinta por mucho que se trate de la misma canción. Para mí repetirme es un error que mi cabeza no me permite. ¡Estaba asustada porque no sabía cómo tenía que mover la boca en cada toma! Parecía difícil, pero fue todo tan bonito que Pedro consiguió que fuera sencillo.
S.E: ¿Cómo estás viviendo el recorrido de la película?
C.B: Es algo muy bonito. Cuando me encontré con todo lo que Pedro había montado para rodar esa secuencia pensé que estaba loco. No sabes lo que había montado ahí y claro, yo me asusté porque enseguida pensé que no encajaba. En cuanto comenzamos a rodar se creó un ambiente de serenidad tan grande que puedo decir que ha sido una de las experiencias más impactantes de mi vida. Me quedé impresionada con la ceremonia espiritual que se había generado. Fue precioso, la sensación que yo me llevo de rodar con Pedro y Antonio [Banderas] es de pura felicidad.
S.E: Habrá más gente que se haya interesado por ti a raíz de la película.
C.B: No vivo pendiente de eso, no lo sé. Apenas salgo de la casa y el estudio, salvo para ir a la playa aquí en Miami. Es verdad que la presidenta de la comunidad me felicitó por la película el otro día [risas]. Desde entonces es supersimpática conmigo.
S.E: ¿Cómo es tu vida instalada en Miami?
C.B: Por ahora sigo teniendo esa sensación de corazón huido. Soy al mismo tiempo quien se acaba de ir de España y quien acaba de llegar a Miami. Estoy muy emocionada y agitada por estar aquí. Vaya donde vaya intento estar lo más a gusto posible. Yo llevo 5 años fuera de cualquier lugar al que se le pueda llamar mi casa, y en Miami casi un año.
S.E: ¿Y por qué en Miami?
C.B: Yo vengo de una tradición de inmigrantes y no soy capaz de practicar un patriotismo que me impida moverme. Las primeras veces que vine aquí me pareció un lugar maravilloso y emocionante. Necesito dar un paso más a mi música en castellano y quiero defenderla desde aquí. Esta tierra es una amalgama de culturas que no se acoge a ninguna nacionalidad. De todos modos, yo sin mi España querida no voy a ningún lado.
S.E: ¿Qué proyectos barajas desde allí?
C.B: En la ciudad de Miami solo barajo playa, playa y más playa [risas], pero con mis nuevos managers aquí he conseguido colaborar con el maestro Chick Corea y moverme mucho por la zona. Pero lo hago por motivación personal, algo que durante años he tenido vetado. La colaboración con Corea fue algo propiamente entre nosotros, como compañeros. Quiero trabajar más con mis colegas de profesión y no tanto con lo institucional, que me parece más aburrido.
S.E: El disco da buena fe de tus colaboraciones con gente tan dispar como Seal o Bebo Valdés. ¿Buscas continuamente con quién colaborar?
C.B: Yo no busco, encuentro. Surge de manera natural cuando me llaman. Me he convertido en una gran experta en contestar al teléfono y decir que sí a todos los amigos que quieran cantar conmigo. Yo todo lo que lleve notas musicales y el recuerdo de alguien me parece espectacularmente mágico, siempre cuando lleve una verdad encerrada. Cada una de esas canciones surge de una necesidad emocional.
S.E: ¿Por eso incluyes dos temas inéditos, Sueño con ella y Como era?
C.B: Sí, y creo que han quedado muy bonitas, muy verdaderas. Los escribí para sacar mis demonios internos. No creo que sea bueno, al contrario de lo que dicen los psicólogos, hablar mucho de lo que temes, porque puedes hacer que el monstruo crezca aún más e incluso que se lo contagies a alguien. Por eso los exorcizo a través de mis canciones, que a mí no me da miedo contar lo que me pasa.
S.E: Después de una larga ausencia vuelves a cantar en Madrid con motivo del Día Mundial del Sida en el Teatro Häagen-Dazs Calderón, donde actualmente se representa The Hole. ¿Es una cita especial para ti?
C.B: Siempre que me llamen por una causa con la que pueda colaborar, allí estaré. No sé exactamente la repercusión que tienen este tipo de eventos benéficos, pero por mínimo que sea merece la pena. Me siento muy agradecida de que piensen en mí para una causa como esta. Si alguien no quisiera estar en algo así me parecería una persona muy extraña. Yo he perdido muchos amigos por culpa del sida y el compromiso con la enfermedad, como casi todos los que vivimos los rabiosos 80, es muy personal. Me alegra que mi concierto ayude a la gente y que además coincida en un teatro con un espectáculo tan genuino y cabaretero como The Hole.
S.E: ¿Qué evolución ha sufrido Buika desde Mi niña Lola?
C.B: Estos años los he vivido deprisa y corriendo, todo muy agotador. El recuerdo y la sensación que tengo es la de la prisa constante y el cosquilleo en el estómago que me produce el público. Eso y estar con mis compañeros es lo único que ha conseguido calmar la sensación de estar fuera de casa todos estos años.
S.E: ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
C.B: Por lo pronto comer de puta madre, hacer mucha música, publicar mi libro y seguir follando más que nunca. Ya he empezado con el proceso del nuevo disco, que creo que grabaré aquí en La Florida, y mi próximo libro de poemas y relatos está a punto de ser editado.