No ha tenido el regreso de Take That como quinteto el impacto que debería. Algo ha fallado en la promoción de un disco que lo tenía todo para devolverles a sus tiempos de máximo esplendor, y parece que la nueva onda disco-épica no ha calado. Progress sigue siendo un álbum más que estimable, aunque, reeditado como Progressed con ocho canciones nuevas, pierde algo de fuerza. El nivel medio de los nuevos temas es decente, pero de repente Take That suenan demasiado a The Killers, y eso no es bueno. Tienen su punto el momento tierno de When We Were Young y la caña de Man o Love Love, pero faltan estribillos memorables.
M.TRIGUEROS.