Al pie del cañón desde los 80, abandonó el año pasado Mujeres desesperadas para embarcarse como protagonista en El cuerpo del delito, serie de forenses en donde la actriz despliega su fuerte carácter y en la que no renuncia a lucir figura.
Entrevista Pablo Giraldo
Resulta encomiable ver cómo Dana Delany pasea el tipo por los pasillos de su hotel en Madrid, enfundada en un ceñido vestido rojo y sobre tacones de vértigo. Superada la barrera de los cincuenta, la actriz disfruta de un particular pacto con el diablo, el mismo que la ha mantenido en la televisión -desde la emblemática Playas de China hasta El cuerpo del delito- con una figura y un cutis envidiables. Tanto es así que, al escribir su nombre en Google, la primera sugerencia de búsqueda asocia su nombre con la palabra botox. "Es terrible", comenta entre carcajadas. Una perversa insinuación sobre la que no tiene reparos en hablar. "Hace siete años mi dermatólogo me recomendó probarlo. Me hizo un enorme hematoma y me mató un nervio del párpado, así que nunca más he vuelto a probarlo", se defiende. "No me gusta la cirugía plástica, y menos la de Los Angeles, donde la gente ya cree que lo normal es tener los labios inflados y la cara congelada. Ojalá aprendiéramos a envejecer con gracia". Con nueva serie en cartera, la actriz -que en su día rechazó el papel de Carrie Bradshow en Sexo en Nueva York- no desaprovecha la ocasión para lucir ese atractivo, sobre todo en un momento en que la televisión ha aprendido por fin a valorar el tirón de las actrices de su edad. "De joven siempre me dijeron que después de los cuarenta no iba a encontrar papeles satisfactorios, pero no ha sido el caso. Pienso seguir interpretando hasta que me muera", afirma. "Lo que sí he dicho es que en la próxima temporada no pienso llevar unos tacones como estos [señala sus zapatos] para ir a la escena del crimen. ¡Es ridículo!".
SHANGAY EXPRESS: ¿Colgarte una bata de médico te ha hecho rememorar los tiempos de Playas de China?
DANA DELANY: Sí, aunque se puede decir que me he promocionado, porque aquí no soy enfermera. Entonces era tan joven que ni siquiera me daba cuenta de la buena oportunidad que tuve. Trabajar 18 horas al día me parecía genial.
S.E: Tu carrera se ha forjado en series de televisión. ¿Cómo has visto la evolución del medio desde tus inicios?
D.D: Es curioso, porque el máximo responsable de programación de la ABC en aquella época, Bob Iger, es ahora el responsable de Disney [ambas forman parte del mismo conglomerado de comunicación], así que tengo la impresión de que nada ha cambiado. La transformación más importante tiene que ver con el gran número de cadenas que hay ahora, casi tantas como maneras de ver la televisión. Recuerdo que con Playas de China no hacíamos una gran audiencia. Si se hubiera estrenado hoy, la ABC la habría cancelado a las dos semanas. Ahora, para mantenerte en una gran cadena te exigen buenas cifras de audiencia. Por lo demás, se escriben muy buenos guiones tanto para las cadenas generalistas como para las de pago y, como actriz, eso es maravilloso.
S.E: ¿El cuerpo del delito tiene más de House, de C.S.I. o de A dos metros bajo tierra?
D.D: ¡Ojalá tuviera más de A dos metros bajo tierra! [risas] Aunque estamos conectados por Joanna Cassidy, que hacía de la madre de Rachel Griffiths en aquella serie y que aquí interpreta a mi madre. Yo diría que esta serie está más cerca de House. La diferencia es que mi personaje no sufre, como el de Hugh Laurie, un dolor físico, sino psíquico. Aunque como neurocirujana tiene gran éxito, se lamenta por haber fracasado en muchas áreas de su vida personal. De alguna manera, la serie trata sobre su redención, sobre cómo volver a ser una persona normal.
S.E: ¿Es El cuerpo del delito el motivo por el que abandonaste Mujeres desesperadas?
D.D: El único. Yo estaba muy contenta en Mujeres desesperadas, pero un día el jefe de ABC me sugirió aceptar el papel protagonista de El cuerpo del delito de una manera que, créeme, me sonó como un ultimátum. O me iba o me quedaba sin trabajo [risas]. De todos modos, Marc Cherry me ha dicho que si no me va bien, siempre puedo volver y descubrimos así qué pasó con Katherine. Yo quiero que regrese de París, que siga con Robin [Julie Benz] y que hable francés de manera pretenciosa.
S.E: Tanto en Mujeres desesperadas como en The L Word encarnaste a personajes lésbicos. ¿Está la tele en EE UU enfrentándose al tabú?
D.D: Desde luego que sí, aunque con Mujeres desesperadas estaba muy preocupada por el giro lésbico de Katherine. Dejé claro que no quería que lo hicieran de manera gratuita, para subir la audiencia, y me alegré cuando vi que se lo tomaban en serio. Luego he recibido multitud de cartas de mujeres contándome que su experiencia había sido muy parecida a la de mi personaje y que habían conseguido aceptarse a sí mismas.
LA SERIE EL CUERPO DEL DELITO SE ESTRENA EL 18 DE FEBRERO A LAS 22'50H EN FOX.

