Un cuarto álbum ya son palabras mayores. Para la ocasión, Beyoncé ha apostado por el disco más directo y conciso de su carrera.
Agustín Gómez Cascales.
Un cuarto álbum ya son palabras mayores. Para la ocasión, Beyoncé ha apostado por el disco más directo y conciso de su carrera. Nada de líneas conceptuales ni de excesos aparentes -aunque a nivel de producción sí los hay-. Quizá sea una reacción natural al mamotrético I Am... Sasha Fierce, redimido por la genialidad de Single Ladies, aciertos menores como Sweet Dreams o Halo y una gira de apoyo impecable. Visto con distancia, quizá resulte poco bagaje para un disco doble en el que incluso dejó parte de protagonismo a su -risible- alter ego, Sasha Fierce. En esta ocasión, su vena filotravesti solo la cultiva en Run The World (Girls), un buen single que se pierde en el disco, que lo cierra rompiendo el tono general, casi como una disculpa o un peaje obligatorio, dado que fue la canción con que se presentó este trabajo de la diva.
4 confirma que cuando más brilla Beyoncé es cuando se deja de extravagancias impostadas y poses bigger than life. No en vano, algunos de sus momentos más lustrosos los bordó en su debut, donde baladas como Me, Myself and I o Dangerously in Love 2 son los únicos temas al nivel de Crazy in Love. Aquí vuelve a suceder. La influencia del mejor Prince -¿por qué no contratarle a él directamente?- eleva 1+1 y Rather Die Young al nivel que debería tener todo el álbum para resultar algo más que bueno. El problema es que I Care o Start Over cuentan con una estructura raquítica y sobredosis de arreglos, y Party (con André 3000 y Kanye West) no pasa de ser un resultón tributo al r'n'b de los 80. En la minimalista I Miss You (coescrita por el actual niño bonito del r'n'b, Frank Ocean) vuelve a brillar, como sucede en la impresionante Love on Top, funk setentero de primera, y en la racial End of Time: junto con 1+1, son los temas en que exprime su personalidad vocal. Puede que en una futura Deluxe Edition se pulan los errores de repertorio y 4 acabe siendo el gran álbum que se entrevé.