Texto Patricia Godes
Ilustración www.ivansoldo.com
Una figura femenina, menuda y solitaria, atraviesa el zaguán de un lujoso edificio de apartamentos en el Chelsea neoyorquino. Lleva gafas de sol y un pañuelo anudado a la cabeza. No es musulmana, es Deborah Ann Harry, la celebérrima cantante del grupo de rock conocido con el nombre del color que el tratamiento con peróxido da a su pelo.
Los adolescentes de los 70 supieron de su relación con el agua oxigenada, de sus facciones simétricas y angulosas y sus minivestidos de cebra antes de disfrutar de su voz y sus canciones. Blondie -con otros grupos de su ciudad, como los inolvidables Ramones o los olvidados Teenage Lust- fueron protagonistas, causa y efecto de la revolución musical y rocanrolera que tenía lugar en las calles y clubs del bajo Manhattan: el planeta en crisis, el precio del petróleo por las nubes, el sueño hippie convertido en una ridiculez y un futuro incierto que daba muy mala espina...
¿Solución? Dejarse llevar por la música. La más estúpida, sencilla y rápida de las músicas, un rock & roll sin sutilezas que cualquiera podía entender y casi cualquiera podía tocar. Cuatro frases y tres acordes bastaban para la crónica urbana de una generación sin futuro.
Han pasado 35 años desde el primer disco de Blondie. El futuro es tan horrible como se esperaba: sida, bancarrota ecológica, manipulación mediática, merma de libertades, desigualdad... Pero Blondie cumplieron las expectativas: su música, directa y asequible, pero abierta a la experimentación y a cualquier tipo de añadidos y embellecimientos, arrastró a las multitudes y el grupo se convirtió en importante, mientras Debbie -era inevitable- se convertía en sex-symbol.
Minifaldas, cardados, cine, discos en solitario, veleidades jazzísticas, años de reclusión cuidando a un marido enfermo, 16 años de silencio musical y una segunda vida en el nuevo siglo. Debbie -seductora de niños y adultos, de hombres y mujeres, de heteros y gays- abrió la puerta para la alta moda en la música y convirtió en obligatorio para las cantantes exhibir su sex appeal.
Blondie acaban de presentar Panic Of Girls, su noveno disco. Una pequeña delicia que abarca un amplio espectro desde la electrónica a la ternura, de la rapidez a la frivolidad y del odio al arrepentimiento. Debbie va a cumplir 66 años y bajo sus mechones rubios sigue extrañamente bella, con el aliño denso y nutritivo que otorgan el tiempo y la experiencia. Como los vinos, el cuero, la madera y los quesos.