Por sensibilidad, el r'n'b de esta incontestable revelación británica te remite a los 90, aunque su sonido y su manera de crearlo resultan de lo más contemporáneos. Jamie Woon se revela en su debut, Mirrorwriting, como un artista que embauca sin aparente esfuerzo. Menuda suerte la suya.
Entrevista Agustín Gómez Cascales
Mientras las artistas británicas más relevantes del momento destacan por su pasión por lo retro, ellos se muestran más proclives a mirar hacia el futuro. Frente a las apuestas de Adele o Rumer por producciones que bien podrían haberse grabado tres décadas atrás, James Blake y Jamie Woon han abierto una nueva vía para reinventar la tradición clásica del soul y el r'n'b. A Blake te lo descubrimos en el número anterior, mientras que Woon lleva tiempo labrándose un nombre. Visitó el Sónar hace dos años, invitado por la Red Bull Music Academy, y esa experiencia marcó un antes y un después en su manera de trabajar. De repente, vio que sus canciones se podían beneficiar de producciones más elaboradas si investigaba las infinitas posibilidades de la electrónica. Acaba de cumplir los 28, y después de tres años de intenso trabajo, en los que ha ido dando vueltas y más vueltas a sus temas, por fin tiene su primer disco terminado. "Hay canciones en las que he trabajado sin parar todo este tiempo. Cuando tuve terminada Night Air, de la que tengo un montón de versiones, fue cuando vi claro cómo debía sonar el álbum". En algún momento llegó a ponerse de los nervios, al ver cómo se prolongaba en el tiempo la grabación. "Aunque me ha venido muy bien todo este esfuerzo. Lo que yo intentaba era luchar contra la ansiedad y otras sensaciones relacionadas con mi manera de ser a través de la música. No diré que he superado todo lo que me agobiaba, pero me siento más tranquilo", confiesa. "Suerte que me pusieron una fecha tope para entregar el disco terminado, porque si no, aún seguiría dándole vueltas".
Hijo de la cantante Mae McKenna -que ha trabajado como corista con figuras como Björk y Kylie- y compañero en su momento en la prestigiosa Brit School de Amy Winehouse, a la que llegó a telonear, Jamie Woon se retrata en su primer álbum como una persona reflexiva y calmada, con mucho groove y sentimientos a flor de piel. "Solo hago ruido cuando me emborracho, en general soy muy tranquilo. He grabado y tocado solo durante años, y quería transmitir en el disco esa intimidad que tanto me gusta y que me hace sentir cómodo. El mío es un disco perfecto para escuchar de noche". Le entra una risita nerviosa cuando se le pregunta si le gusta seducir con su música. "No es algo que busque conscientemente. Aunque parece que hay más gente de la que yo creo que me considera un experto en las artes de la seducción a través de la música. El otro día, un amigo me preguntó qué disco debía poner para asegurarse de la que la cena romántica que estaba preparando en casa saldría bien". Muy cauto, Jamie no sugirió su álbum... "Le dije que Voodoo de D'Angelo no falla".
ENTRE LA VIEJA Y LA NUEVA ESCUELA
Jamie es un apasionado del r'n'b, sobre todo del surgido en los 90, que marcó su juventud. Y aunque él cite siempre a D'Angelo como un referente básico -junto con Stevie Wonder y Jeff Buckley-, lo cierto es que este álbum le confirma como un álter ego blanco de Maxwell. De lo que sigue sin querer oír hablar es de la etiqueta ‘soul' aplicada a su música. "El término ‘soul' para mí tiene que ver con un sentimiento más que con un género musical. Escuché hace poco a James Blake diciendo que le sorprendía que ahora se suela etiquetar de artistas soul a músicos blancos, cuando tradicionalmente se pensaba que los negros eran los únicos que podían hacer soul. Es curioso". Él prefiere que lo que hace se considere r'n'b, "porque es un estilo en donde se combina lo orgánico y lo electrónico, el ritmo y el sentimiento". Aunque Woon se lamenta del estado actual del r'n'b en Estados Unidos, el principal mercado que lo genera y lo consume. "Evito la gran mayoría de ese r'n'b, las canciones te martillean la cabeza con esas bases machaconas que tanto se llevan".
Ahora mismo se enfrenta a una situación que hace un par de años le inquietaba: la posibilidad de hacerse popular -aunque sea mínimamente-. "Pero estoy en una posición privilegiada y debo aprovecharla. Me inquieta que alguien se tenga que ocupar de mi agenda, porque siempre he sido una persona muy independiente, así que ahora mismo lo importante es rodearme de gente en la que pueda confiar". En cualquier caso no pierde la perspectiva, y sabe a lo que puede aspirar. "No es que me vaya a ver compitiendo en las listas con Beyoncé en breve", bromea. De momento, ni se plantea bailar tanto como ella en sus conciertos, que le van a mantener ocupado durante todo este año. "Me tengo que acostumbrar a estar rodeado por una banda, después de tanto tiempo tocando solo. A la gente le va a sorprender lo funky que podemos llegar a sonar". Aunque él tampoco se ve moviendo la cadera como James Brown. "Me encantaría", asegura riéndose. "Pero eso no es lo mío. Mi novia, que es bailarina, se troncha cuando me ve intentar unos pasos". Nadie es perfecto.
EL ÁLBUM MIRRORWRITING DE JAMIE WOON ESTÁ EDITADO POR POLYDOR/UNIVERSAL.