Quiero de inmediato unos mofletes como los de Madonna. ¿Venderán unos baratitos en los chinos de quita y pon? Y también quiero un carácter como el de Naomi Campbell, para que nadie intente pisotearme más. ¿Dónde lo venden? Es que si yo tuviera una mala leche parecida no habría travesti que se atreviera a meterme la mano en el bolso y robarme las copas gratis que acumulo de los distintos locales que me miman. Y como en ocasiones me ha pasado que alguna de esas travestis revenidas se ha atrevido a levantarme la mano (al comprobar que alguno de esos tickets de invitación que acumulo en el bolso están caducadísimos...), seguro que con unos mofletes rechonchos como los de la operada ambición rubia ni sentiría los tortazos que de cuando en cuando me caen. Se los recomendaré también a Carmen Alcayde, la pobrecita, porque hay que ver lo revenida que le ha salido la secuela del Tomate en la que se ha embarcado. Menos mal que tiene unas tetas que casi ni Amanda Lepore, así tiene con qué escudarse de la que le ha caído encima... Muy distinta actitud tiene mi querida Britney Spears, que desde luego no tiene que avergonzarse de su último disco, aunque sí de lo poco que ha hecho por apoyarlo. Ahora dicen que casi seguro que sale de gira mundial para presentarlo. ¿Te imaginas? Después de haber visto a las Spice Girls el año pasado (estuve al borde la lipotimia en tres momentos distintos, creo recordar), no me quiero ni imaginar la emoción que me podría entrar en un concierto de mi admirada Brit. ¿Y si llevara a Paris Hilton de telonera? Me corro viva solo de pensarlo... Claro, que mejor que no se junten más, que no creo que la golfa de Paris sea muy buena influencia para la Spears, que al final se va a quedar sin clínicas de desintoxicación por probar, y no es plan. Ella y yo nunca coincidimos en una; quizá porque yo soy un pelín mayor y más responsable a estas alturas (y digiero mejor el alcohol, porque tengo el hígado tan entrenado como Naty Abascal, todo sea dicho). Con el que sí coincidí en una ocasión en la clínica Betty Ford (¿se habrá quedado desfasada ya?) fue con Matthew McConaughey, ¿eso lo había contado alguna vez? No sabes como (me) tocaba los bongos el tío por las noches. Claro, que perdía el ritmo de cuando en cuando, porque no es lo mismo darle al instrumento con una copita de por medio que después de beberte un zumo de pomelo. El caso es que la terapia le funcionó bien a Matthew, que hay que ver lo sanote que está ahora. Hace nada leí que a lo mejor interpretará al detective Magnum, uno de mis sex symbols televisivos de siempre (inmortalizado por ese pedazo de pecholobo llamado Tom Selleck), en una nueva adaptación cinematográfica. No quiero ni pensar lo contentos que se van a poner mis amigos osos como el tema salga adelante. Eso sí, a Matthew me parece que tendrán que ponerle mucho vello postizo en el torso para pasar la prueba con nota. Y es que la depilación láser ha hecho mucho daño...