Dicen los entendidos que Woyzeck es uno de los textos teatrales más importantes jamás escritos. Para muchos supone el germen de la dramaturgia moderna alemana, claro antecesor del expresionismo. Para el actor de Águila roja, enfrentarse a este texto, revisado por Juan Mayorga y dirigido por Gerardo Vera, es el mayor reto de su carrera.
Entrevista Pablo Giraldo Foto Miguel A. Fernández
Se habla de películas como Dogville o La cinta blanca como críticas feroces a la opresión que un pueblo es capaz de ejercer contra sus habitantes, pero mucho antes que ellas estaba Woyzeck, el drama inconcluso de Georg Büchner -adaptado al cine a finales de los 70 por Werner Herzog- sobre un joven soldado sometido a toda clase de vejaciones para sustentar a una esposa adúltera y a un hijo en el que apenas repara. La historia de un hombre incapaz de ver el mal, humillado hasta el exceso, utilizado como cobaya y al que su comunidad conduce a la locura de un crimen pasional. "Es una pesadilla, un viaje lisérgico, casi un tripi. Estamos hablando de un tipo que es víctima y culpable del sistema y de la violencia de la sociedad. No hace falta irse a Haneke o a Herzog, ni me quiero remitir a gente como Tarantino, pero este es un texto muy contemporáneo. Bastaría la historia de dos inmigrantes en Fuenlabrada, por ejemplo, y la pluma de un guionista de nuestros días". Habla Javier Gutiérrez, que rechazó participar en Penumbra -de sus compañeros de Animalario- para meterse en la piel de este personaje que pasa desapercibido entre el montón, al que todas las miradas esquivan y con el que nadie quiere tener nada que ver. "Sobre el papel era un hombre vulgar y corriente, sobre el que el foco jamás se posaría de no ser por las circunstancias. Pero no hay que olvidar que Woyzeck es el gran texto de Büchner, el Hamlet de los parias. Es uno de los grandes personajes del teatro, a la altura de las mejores tragedias shakespearianas. Tengo 40 años y es el personaje más complejo al que me he enfrentado. Lo hago con muchísimas ganas, con ilusión y también con un punto de humillación, porque sé que nunca voy a llegar a la altura de un papel así".
No es casual que el director del CDN, Gerardo Vera, se haya reservado la dirección de este montaje, dado que ya había firmado una puesta en escena de su adaptación operística. "Es un texto apetecible, que le va muy bien a Gerardo. Yo me pondría en manos de muy pocos directores para hacerlo, y Gerardo consiguió convencerme. Se monta Woyzeck de mil formas distintas y esta es muy respetuosa con el espíritu de Büchner, aunque hayamos trabajado con muchos referentes". Entre ellos, el filme de Herzog, aunque solo fuera para que el actor se diera cuenta de que la interpretación de Klaus Kinski era irrepetible. "Kinski tenía en su vida personal una gran parte de Woyzeck que yo, afortunadamente, no manejo. Sería un error inspirarse en ese modelo. He revisado la película como fan de Herzog que soy, pero no se puede llegar a su nivel". Decididos a revisar el clásico de Büchner desde un prisma completamente nuevo, Vera tomó como punto de partida la adaptación de un dramaturgo de probado talento como Juan Mayorga, no escatimó a la hora de convocar un reparto coral y quiso estar arropado por otros profesionales de la escena como el coreógrafo Chevi Muraday. "Chevi nos está poniendo a tono, esto parece un Holiday Gym...", bromea. "Ha conseguido atmósferas increíbles en las escenas de grupo, muy a favor de la obra. Y lo mismo con la música de Luis Delgado o la luz de Juan Gómez-Cornejo".
A VUELTAS CON "ÁGUILA ROJA"
Parece lógico que el recorrido de una serie con tanto éxito como Águila roja, con la que Gutiérrez ha captado la atención del gran público por su entrañable papel de escudero, terminara en cine [su prolongación cinematográfica se estrena el 20 de abril]. Un proyecto que se aleja mucho de este Woyzeck y de sus montajes con Animalario, y que el actor se toma con la mayor de las tranquilidades. "Lo vivo desde la normalidad, yo no tiendo a creerme nada. Águila roja es una serie muy trabajada, pero sobre el papel siempre dije que me parecía un dislate. ¿Un héroe de acción en el Siglo de Oro que maneja técnicas ninja? ¡Si en la ficción española parece que lo máximo que se ha hecho es Médico de familia!", bromea. "Me parecía de lunáticos, pero confiaba mucho en Globomedia. Siendo lo que es y si no se toma demasiado en serio, Águila roja ofrece resultados estupendos", comenta. "Ahora bien, yo no soy ningún actor de moda, sino un currito que lleva mucho tiempo en esto. Hay años en los que parece que haces más cosas y otros menos, pero no hay que fiarse de los éxitos. El momento, más que dulce, es relajado". Pues será en sentido metafórico, porque lo dice alguien que también produce la obra Contraaciones, que ha participado en No lo llames amor... llámalo X y en Torrente 4, y que está involucrado en la nueva película que ya rueda Álex de la Iglesia. "Tengo ganas de hacer cosas y mucho amor por la profesión. Mi gasolina para hacer Águila roja y el resto de proyectos en cine es una buena dosis de teatro como Woyzeck".
LA OBRA WOYZECK SE REPRESENTA EN EL TEATRO MARÍA GUERRERO (C/TAMAYO Y BAUS, 2 • MADRID) DEL CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL DEL 11 DE MARZO AL 22 DE MAYO.