En la memoria, Matthew Shepard, estudiante gay brutalmente apaleado en Laramie, un pequeño pueblo estadounidense, en octubre de 1998. Su muerte le convirtió en un símbolo, y su tragedia inspiró una función de teatro. Ahora, cada tarde, la sala pequeña del Teatro Español de Madrid se convierte en Laramie. Y actores y público reviven el horror.
Entrevista Agustín Gómez Cascales
Foto Miguel A. Fernández
El empeño personal del actor Jorge Muriel ha hecho posible que El proyecto Laramie se vea por fin en Madrid, tras más de una década soñando con montarla. En 1999, Muriel disfrutaba de una beca Fullbright en Estados Unidos. Matthew Shepard había muerto hacía pocos meses, y una de las profesoras de interpretación de Jorge era amiga de Moisés Kaufman, director de la compañía Tectonic Theater. Sus miembros, impactados por la tragedia, decidieron viajar juntos a Laramie para investigar los motivos por los que el joven gay Matthew Shepard había sido apaleado unos meses antes, paliza que le ocasionó la muerte. Shepard fue noticia a nivel mundial, y se convirtió de inmediato en símbolo e inspiración para muchos activistas que luchaban, y luchan, por los derechos de los homosexuales, y no solo en Estados Unidos. De las entrevistas de Kaufman y sus actores con multitud de habitantes de Laramie, Wyoming -incluidos familiares de la víctima y de sus agresores, dos jóvenes homófobos a los que, aparentemente, Shepard se insinuó en un bar-, surgió El proyecto Laramie, la primera obra de la compañía, que se estrenó en 2000. "No llegué a verla en ese momento", recuerda Jorge. "Ya en 2005, estando en Granada interpretando un Lorca, supe por los periódicos que a un joven gay de un pequeño pueblo granadino le habían apaleado, y me acordé del caso de Matthew Shepard. Pensé que había que contar esta historia".
En 2007, Jorge Muriel tradujo El proyecto Laramie al español y empezó a moverla, sin excesiva suerte. "Hasta que presenté el proyecto a las ayudas del Matadero, y con el dinero que me dieron compré los derechos. Empecé a tocar puertas para conseguir financiación, y nada. Así que decidí pedir dinero a familiares y amigos. Me he convertido en productor por obligación". Al final, El proyecto Laramie se representa durante cinco semanas en la sala pequeña del teatro Español de Madrid. En un escenario casi desnudo, ocho actores reconstruyen el drama vivido por Matthew Shepard, interpretando entre todos a 70 personajes. Con la palabra como principal arma, reconstruyen la historia, desde sus prolegómenos hasta sus consecuencias. Y el espectador la va visualizando en su cabeza con cantidad de matices. "Está siendo algo muy especial para toda la compañía. Se ha generado una energía muy bonita, y muy comprometida con lo que se está contando". Curiosamente, ninguno de los actores que comparten escenario con Jorge Muriel conocía la historia de Matthew Shepard, todos la descubrieron a partir del texto, como muchos espectadores. Jorge pudo aportar incluso información gráfica y testimonios de primera mano, porque el pasado verano estuvo en Laramie y habló incluso con el hermano del fallecido. "Este proyecto es más grande que nosotros", sentencia Muriel. "Y lo bonito es que se eleva por encima del discurso homófobo para hablar de la discriminación por cualquier tipo de diferencia".
Su desdichado final convirtió a Matthew Shepard en una figura icónica, aunque en ningún caso pretende El proyecto Laramie limitarse a mostrarle como un mártir ("desgraciadamente, trece años después de su muerte, seguimos necesitando mártires como él", apunta Jorge). Se le retrata como un joven de 20 años, de familia bien, que desde fuera podía tener cierto punto repelente, y cuya pluma excesiva no gustaba a todo el mundo que le conocía. "Es el modo de convertirle en persona. Su madre ha contado que con 17 años le violaron en Marruecos, y que desde entonces tuvo un punto autodestructivo, porque no se acababa de encontrar. La noche de la paliza estaba solo en un bar y decidió irse con dos chicos a los que no conocía... Pero ¿quiénes somos nosotros para juzgar lo que hizo? En realidad, de eso habla esta obra". Una función con la que Jorge espera poder hacer gira nacional. "Se debería ver en ciudades pequeñas, donde su mensaje puede ser más efectivo. Un mensaje que molestará más en esos lugares, pero que debe ser escuchado".
LA OBRA EL PROYECTO LARAMIE SE PUEDE VER EN LA SALA PEQUEÑA DEL TEATRO ESPAÑOL (C/PRÍNCIPE, 25 • MADRID) HASTA EL 20 DE FEBRERO.