El trío de Barcelona se ha tomado su tiempo, pero ya tienen en la calle Un viaje en noria, un álbum que amplía su abanico de sonidos y con el que quieren hacer una defensa apasionada del directo, su hábitat natural.
Entrevista Pablo Giraldo
Tres años sin saber de Pastora puede ser mucho tiempo para ciertos fans, pero Dolo Beltrán, Caïm y Pauet Riba se confiesan poco prolíficos. Entre unas cosas -buenas y malas- y otras, el intervalo que va de Circuitos de lujo a este Un viaje en noria se les ha pasado rápido. "Cada uno ha tenido su propia revolución personal. Básicamente, hemos estado un tiempo pensando en otras cosas hasta ponernos con el disco. Aparte hubo incidentes múltiples que lo han retrasado. A mí me operaron de la rodilla, a Dolo del hombro por un accidente y Pauet ha sido padre", explica Caïm. "No es que llevemos tres años sin hacer nada, yo al menos tengo la sensación de no haber parado, pero no nos gusta sacar un disco porque sí", añade Dolo. Los dos son los que toman las riendas de la entrevista.
SHANGAY EXPRESS: Feel The Magic es un tema muy estival, el más bailable del disco. ¿Echáis de menos que vuestras canciones suenen en verano?
DOLO BELTRÁN: Es que ahora queremos hacer la canción del invierno, acuñar ese término [risas]. Si lo piensas, Lola salió en febrero y aguantó hasta verano, así que si nos sale un buen tema, aguantamos fijo.
S.E: En Un viaje en noria os abrís a nuevos estilos. ¿Habéis renunciado a muchos temas a la hora de grabar?
CAÏM RIBA: No tantos como en el tercer disco, pero sí nos gusta ser eclécticos. Hemos aprendido a descartar temas. Si antes íbamos al estudio con treinta, ahora vamos con veinte y no perdemos el tiempo. Pero sí hay una canción que a mí me gusta mucho, Welcome, una especie de samba techno muy potente, mezclada con Abba, a la que tuvimos que renunciar.
Dolo: Es una canción superhortera y muy petarda [risas]. Explico la historia de una tipa superordenada y metódica que canta en su casa y el vecino de abajo termina contratándola para su karaoke. La mujer se convierte en una fiestera, se vuelve loca cantando canciones de Abba y se enamora de un taxista... Claro, la escucharon en la discográfica y nos dijeron que dónde íbamos, que aquello era un horror, aunque a nosotros nos hacía mucha gracia.
S.E: Historias así son las que adornan luego vuestros conciertos entre canción y canción, incluso los de presentación del nuevo álbum. ¿Cada vez tenéis más claro que el producto final es el directo y no el disco?
Dolo: Sí, es donde nosotros más disfrutamos. Tenemos un punto muy teatrero porque queremos aprovechar las salas, que luego vas a hacer festivales y eso se acaba. Meter un monólogo a un público de cinco mil personas no tiene sentido, así que cuando damos estos conciertos hay que hacerlo, que es muy chulo y me lo paso muy bien. Yo creo que estamos mucho más vitales y cañeros ahora que cuando empezamos porque nos hemos educado en el directo, donde entramos en catarsis.
Caïm: Con el primer disco era impensable darle más importancia al directo, para mí todo era el sonido en general, me obsesionaba mucho. Hasta pensaba en hacer conciertos en los que la gente tuviera que utilizar cascos para que sonara todo perfecto. Pero ahora queremos que haya tralla. Hay canciones que no terminas de arreglar en el estudio y en vivo te sale temazo. Yo, por mí, hubiese grabado un álbum en directo después de Circuitos de lujo; cuando llevemos otro buen periplo de conciertos habrá que plantearlo.
S.E: ¿Es la manera de convertir ese punto angustioso de vuestras letras en algo festivo?
Dolo: Sí, con el directo. Es un poco lo que dice Woody Allen de que la comedia es tragedia más tiempo. Llega un punto en que ya nos reímos de los dramas pasados. Y lo que pasa es que algunas de las letras, como Desolado, son tan viscerales que en directo son una fiesta de emociones.
Caïm: En la intimidad las puedes sufrir, pero en el concierto estás a merced de la química de Dolo y hay otro rollo.
S.E: Siempre os habéis movido entre el subidón más bailable de Lola o Feel The Magic y el bajón de melodías más pausadas como Lunes o Desolado, pero en directo hay poca diferencia.
Dolo: Eso es porque yo soy una DJ frustrada. Tengo mesa en casa y cada vez que voy a pinchar se me estropea. Tengo que terminar usando el pen drive, yendo a mi casa a por las canciones, utilizando la mesa de otro DJ... En fin, un desastre.
Caïm: A mí me pone mucho el rollo electrónico, pero luego me puede el romanticismo del instrumento, de agarrar la guitarra y sentarte al piano. Sigue pasando que en directo optamos mucho por la improvisación y queremos darle más energía, pero cuando estamos componiendo intentamos pensar en que nos lo queremos pasar bien en directo.
Dolo: Yo creo que algún día haremos una gira de teatros interpretando los temas que nunca hemos tocado en directo porque no pegan. Hacer un concierto tranquilo con Desolado, Los bichos o Y qué pasa si soy del montón, con la gente sentada, yo contando mis monólogos...
EL ÁLBUM UN VIAJE EN NORIA DE PASTORA ESTÁ EDITADO POR SONY MUSIC.



