Si te gusta el pop electrónico con un punto retro, a buen seguro habrás bailado mucho con Grum en los últimos doce meses, aunque quizá ni seas consciente de ello. Su álbum Heartbeats y sus numerosos remixes le han convertido en una de las revelaciones de 2010, y uno de los nombres a seguir en 2011. Porque hay que seguir bailando -con él-.
Entrevista Agustín Gómez Cascales
Pasó por Madrid como una exhalación en una de las noches más frías del año pasado y, desgraciadamente, pocos se enteraron de que estaría pinchando en uno de los clubs de moda de los últimos meses, The Warehouse. Grum, como buena revelación de la electrónica reciente, fue invitado a pinchar el -gélido- primer jueves de diciembre. Dada su presencia continuada en medios especializados y blogs modernuquis, y visto lo mucho que le requieren estrellas cada vez mayores ("estoy terminando un remix para P. Diddy", es su primera confesión), cabía esperar encontrar a un joven arrogante y metido en su papel de remezclador du jour. Nada más lejos de la realidad. Graeme Shepherd es sorprendentemente tímido, y el primer sorprendido por todo lo que ha vivido en los últimos tiempos. "El otro día me paré a pensar en todo lo que he logrado en 2010 y no daba crédito", confiesa a media voz y con cierto rubor. A base de singles incontestables como Runaway, Hearbeats, Can't Shake This Feeling y Through The Night, ha ido convenciendo no solo a los amantes del filter disco y del house tarareable -aquellos que se quedaron enganchados a los primeros Daft Punk y al debut de Mylo-, también a quienes mantienen una relación de amor-odio con productores como Calvin Harris. "Gracias a los singles que he lanzado de manera escalonada, mi álbum está teniendo una vida más larga de lo habitual, lo cual es buenísimo".
Aplicado estudiante de tecnología, Graeme pensaba especializarse en la creación de software para componer, pero su éxito como Grum le está permitiendo centrarse en su principal hobby, su propia música ("la posibilidad de pinchar por todo el mundo y remezclar a un montón de artistas es un plus"). Quizá se lo haya ganado por no tener miedo a sacar a la luz ramalazos no siempre considerados cool por los talibanes de la electrónica. Porque estamos ante un productor que ama el pop y siente pasión por estilos como el italodisco o el disco-house propio de macrodiscoteca. "Ya se me pasó esa tontería que a uno le posee en la adolescencia, cuando lo único que buscas es ser diferente porque sí. Cuando empecé a hacer música de baile era así, pero lo superé. Hay mucho que aprender en el pop y en el house de décadas pasadas, y yo me he propuesto hacerlo. Esa actitud es la que me está haciendo destacar, con lo cual no me quejo".
Cuenta Grum que, a sus 24 años, se ha obsesionado últimamente por el dúo ochentero Go West -sí, los de We Close Our Eyes-. "Me encanta el modo en que utilizaban los sintetizadores". Y también confirma lo que le fascina el italodisco. "Hay que llevar cuidado, porque hay mucha morralla dentro de esa etiqueta, pero también hay muchísimas joyas. Y no solo creadas en Italia, es un sonido que se cultivó con gracia en muchos países europeos. Yo concibo la música de baile como un género que ante todo debe divertir. Por eso tampoco temo coquetear con lo hortera, porque muchas veces los temas más pegadizos son inevitablemente horteras". Sus singles, hasta el momento, son indudablemente pegadizos, y siempre vienen acompañados por vídeos que entran muy bien por el ojo. Como el de Through The Night, en el que proponía una historia a lo Starsky & Hutch con trasfondo homoerótico. "Fue idea de los realizadores del vídeo, The General Assembly, unos chicos de Los Angeles. Me gusta que sea una historia de atracción nada explícita entre los protagonistas, y realza un montón la canción". Otro motivo por el que se ha ganado fans gays es por su manera de recrear el sonido de la primera Madonna en canciones como Turn It Up. "Me encantan las producciones de Jellybean para ella. Y de ahí surgió ese tema, que seguramente será el último single que salga del álbum, mi guiño particular al sonido hi-energy".
Graeme mima cada detalle de sus lanzamientos, porque considera que es la única forma de competir con las compañías que cuentan con mucho más dinero que la suya. "Cada portada, cada vídeo, cada foto cuenta", explica. "Por eso procuro dar una imagen con un punto de sofisticación que no tiene mucho que ver con quien soy en realidad. Porque de primeras no resulta muy atractiva la idea de un escocés que vive en Leeds y hace música en su casa, ¿verdad?".
EL ÁLBUM HEARTBEATS DE GRUM ESTÁ EDITADO POR HEART-BEATS RECORDS.