No puede haber discusión: ha sido la artista pop que más ha brillado en 2010. Sus ganas de buscar nuevas fórmulas para publicar música han dado lugar a una trilogía titulada Body Talk, cuya última entrega acaba de ver la luz. La muestra definitiva de que Robyn lleva doce meses de lo más inspirada.
Entrevista Agustín G. Cascales
Tras meses esperando tener la oportunidad de hablar con ella y varias cancelaciones de por medio, por fin conseguimos pillarla en un tren, en su Suecia natal. Ahora mismo Robyn solo consigue conceder entrevistas mientras viaja. Por suerte, lo hace muy a menudo. Su Body Talk Tour es un viaje sin retorno ni final anunciado -el pasado verano también se embarcó en una minigira estadounidense compartida con Kelis, All Hearts Tour-, y la promoción de los dos primeros EPs de Body Talk, que han desembocado en el -magno- álbum del mismo título, también le obliga a una promoción non stop. Por no hablar de apariciones en eventos como los Polar Music Awards -donde versionó nada menos que Hyperballad de Björk ante su creadora- o la reciente gala de los Premios Nobel. Se confiesa algo cansada y con ganas de disfrutar las fiestas, a la vez que encantada con todo lo que 2010 le ha deparado.
SHANGAY EXPRESS: ¿Imaginabas la locura en que se iba a convertir este último año para ti?
ROBYN: Yo simplemente buscaba una manera distinta de grabar y editar mi música que me permitiera tener una vida más allá de la creativa. No quería dejarme llevar por los dictados y los plazos de la industria. Así que empecé a grabar canciones de un modo regular y a actuar mucho, no quería dejar pasar tiempo entre mis lanzamientos y mis actuaciones. Decidí ir publicando EPs con las canciones que iba grabando, que al final reuniría en un álbum. Estoy encantada de haber podido llevar a la práctica mi plan, ha resultado una experiencia de lo más gratificante, porque mucha gente le ha pillado el punto a mi proyecto.
S.E: Has logrado algo poco habitual: que se hable de tu disco, que has ido construyendo poco a poco, durante meses, cuando hoy día la mayoría disfrutan, como mucho, de unas semanas de gloria y se olvidan.
R: Es algo que me hace feliz. Me he esforzado por darle a mi público el suficiente material (21 canciones en total, algo que me enorgullece) para mantenerles interesados a lo largo de un año, y compartir mis ideas según se me ocurrían ha dado pie a una comunicación fluida. No ha sido premeditado, ni fruto de una estrategia de marketing elaborada, y quizá por ello se ha producido esa conexión. Algo que desde que yo empecé en los 90 cuesta mucho, porque como el público se ha acostumbrado a juzgar la música como un mero producto que se les intenta vender, se suele pensar que lo único que buscas es aprovecharte de los fans.
S.E: La interactividad se ha convertido en una de tus mejores armas.
R: Me parece fundamental prestar atención a lo que los fans quieren decirte a través de Internet. Quienes te siguen necesitan una relación cercana con el artista, quieren involucrarse en todo lo que propones. Yo fomento esa manera de actuar porque me habría encantado experimentarla desde el otro lado cuando era una quinceañera, viviendo en Suecia, aislada y teniendo que hacer grandes esfuerzos para estar al día de lo que hacían mis artistas favoritos.
S.E: En el Body Talk definitivo has tenido que dejar fuera algunos temas incluidos en los dos primeros EPs, algo que ha contrariado a algunos de tus fans, que también han optado por crear sus propias playlists con los temas en un orden distinto al que tú propones. ¿Te parece bien?
R: ¡Por supuesto! Yo siempre tuve en mente que acabaría lanzando un álbum completo, aunque sabía que no podría meter todos los temas en un CD por problemas de espacio. Me gusta la idea de que algunos se puedan encontrar solo en las dos primeras partes, siento que los hace especiales.
ELLA NO BAILA SOLA
S.E: Estás recogiendo los frutos de tu trabajo, con tu álbum destacado en cientos de listas que destacan lo mejor de 2010 y múltiples nominaciones a premios musicales en todo el mundo, incluida una a los Grammy por Dancing On My Own.
R: Es maravilloso que se reconozca tu trabajo, desde luego. Pero me siento muy desconectada de todo ese universo de premios y nominaciones, todo eso lo veo desde una distancia. Si creara con ese tipo de objetivos en mente no me iría tan bien.
S.E: Cuando te ves actuando en los MTV Music Awards o en la gala de los Nobel, ¿te sientes como la freakie a la que se ha invitado al gran baile?
R: [Risas] No hay mejor manera de explicarlo. Sé que suena estúpido si digo, siendo una artista que vive y trabaja en el mundo occidental, que me siento una rebelde, pero es cierto. No encajo del todo en el mundo en el que me muevo. Hago música pop, sí, pero a mi manera, y no me importa tanto tener más o menos credibilidad como artista como mantener el hueco que me he abierto.
S.E: ¿Cuál es tu álbum pop favorito de 2010, por cierto?
R: No se me ocurre ninguno. Escucho poca música reciente, y debo reconocer que rara vez le dedico tiempo a todo un álbum; es muy triste, lo sé. Tampoco escucho tanto pop como cabría imaginar, prefiero el house y el techno. Cuando lo hago, suelo recrearme con ídolos míos como Prince y Neneh Cherry... Sí te diré una canción que me ha encantado este año: A Cold Freezin' Night, de The Books.
S.E: ¿Hay vida para Body Talk en 2011?
R: Pienso seguir presentándolo en directo, no me voy a olvidar de él, pero también voy a grabar material nuevo. Le he cogido el gusto a esta manera de trabajar, pasando tiempo regularmente en el estudio y editando discos más cortos de lo habitual. Así que en enero empezaré a trabajar en lo próximo. ¿Cuándo saldrá? Antes de lo que imaginas.
EL ÁLBUM BODY TALK DE ROBYN YA ESTÁ A LA VENTA EN TIENDAS DIGITALES, Y SE EDITA EN FORMATO FÍSICO EL 18 DE ENERO, EN KONICHIWA/UNIVERSAL.
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