Por Luis Antonio de Villena, nuestra pluma invitada.
Incluso para los menos versados en el tema, será fácil imaginar que durante siglos de prohibición y ‘sodomía' (sobre todo desde el poder católico) los gays, homosexuales o maricas hayan sido objeto de sátiras poéticas, por lo general crueles, aunque siempre menos que el poder condenatorio que estaba detrás. Eso se ve hasta en los tolerantes humanistas pro-paganos del siglo XV, como Antonio Becadelli, el Panormita, en su libro (en latín) Hermaphroditus, donde, aunque se burla de un pederasta cojo, no le desea ningún mal... La sátira (tan olvidada en la poesía actual) tenía por objeto, con gracia, señalar defectos y criticar costumbres, y para entenderla de verdad hay que ir hasta el mundo clásico, donde autores como Catulo o Marcial critican excesos de la vida homoerótica que su sociedad no condenaba. Catulo se ríe de Julio César, al que llamaban "el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos", pero, al tiempo, escribe bellísimos poemas de amor al muchacho Juvencio del que estaba enamorado...
Era necesaria esta entrada para entender en su justo alcance el libro de poemas que acaba de publicar José Infante, poeta ya de larga trayectoria, con críticas al ‘ambiente' y a ciertos comportamientos gays, vistos desde dentro, desde la mirada crítica, burlona y a ratos ácida de un poeta que no ha ocultado su condición homosexual, sino que la muestra con orgullo. El libro en cuestión se titula El dardo en la llaga (Ediciones Vitruvio) y se subtitula "Poemas porno satíricos". En efecto, hay sátira y no hay pelos en la lengua. Pero digamos asimismo que hay mucha melancolía y no poca elegía sobre el paso del tiempo, que todo lo cambia y destruye. El autor cree que los jóvenes gays (y no gays) de ahora son más gregarios y menos concienciados que antes, por ende más manejables y más tontos: "Ya no envidias su juventud / tan sólo te desconcierta". El poeta no teme criticar a los chicos gays pijitos (los que iban a Liquid) pero tampoco verse a sí mismo como al hombre mayor al que la mayoría juvenil desdeña, fuera de las leyes del mercado. "Pudo ser un encuentro memorable... / Si el muchacho, al descubrir / mi pecho y mi culo caídos, / no hubiese salido huyendo, / como si hubiera palpado la auténtica / momia de Tutankamon".
Hay viajes a Cuba y ánimos para todo lo que en la isla sigue siendo clandestino (las fiestas gays, por ejemplo). Paseos por un Torremolinos decadente lleno de locas ancianas : "Unos son extranjeros jubilados. / Y todos son jubilados de la vida. / También les une la soledad y el amor / a los animales, a falta de un buen rabo / que llevar a sus viejas bocas desdentadas". Y luego Chueca. Tres estadios de muchísimos gays patrios. En el poema titulado Strong se lee: "Nadie repara en ti. ¿O es que acaso / no quieren que te sientas patético, / buscando todavía lo que ya sabes / que tan sólo obtendrás sacando la cartera?". El libro tiene nostalgia, tristeza y calidad literaria, y es seguro que el lector lo disfrutará de muchas maneras, más de una lúdica, divertida. Aunque se diga que Bosé nunca va a las manifestaciones del Orgullo (ni Almodóvar, ni yo mismo, cosa que casi es cierta) o se recuerde un tema del que ya he hablado en estas páginas, la marginación brutal de los mayores en el colectivo gay, que hace sentirse ‘viejos' no ya a los sesentones sino a los cuarentones mismos... Pero Infante hace sana burla (desde dentro) a las viejas carrozonas de barriga, de las musculocas: "Sólo hablan de pollas, / de paquetes, de tamaños. / En sus conversaciones / sólo existen gimnasios, / músculos, más músculos, / con el pecho marcado, / y los brazos, que semejan / los muslos de un torero". Y también comenta la soledad, el poder de ciertos ‘lobbys gays', y todo lo que ni normalidad ni visibilidad han arreglado. El mundo LGTB español es más inculto y menos crítico que nunca (reflejo de la atontada sociedad general) y muchos gays de fin de semana piensan que todo se les ha regalado por monas y simpáticas, o por el buen corazón de Armani, de Versace (la firma) o de Dolce & Gabbana... De esto y de más trata el limpio libro de José Infante, El dardo en la llaga. No dejéis de leerlo. La autocrítica nunca fue mala y como colectivo la necesitamos a raudales.
LUIS ANTONIO DE VILLENA ES ESCRITOR. SU ULTIMA OBRA PUBLICADA ES NUEVAS SEMBLANZAS Y GENERACIONES (EDITORIAL PRE-TEXTOS).