De Ferzan Ozpetek.
Con Riccardo Scamarcio, Nicole Grimaudo, Alessandro Preziosi, Dario Bandiera.
Italia, 2010.
Tommaso (Riccardo Scamarcio) es un aspirante a escritor que regresa a casa decidido a salir del armario durante una importante cena en la que se decide el futuro de la fábrica de pasta que regenta su familia. Para su sorpresa, se encuentra con que no es él, sino su hermano mayor, Antonio (Alessandro Preziosi), el que confiesa su homosexualidad esa noche. Su familia, incapaz de aceptarlo, le echa de casa y deja el futuro del negocio familiar en suspenso. Tommaso, resignado, se verá obligado a dejar su conflicto personal en segundo plano.
La sombra del melodrama planea siempre en las historias de Ferzan Ozpetek y aquí se proyecta en la idea de los romances clandestinos -los que viven ambos hijos y, en especial, el que en un pasado vivió la abuela de la familia-, pero se agradece que Ozpetek haya encontrado un tono más que adecuado para una película de estas características. Tengo algo que deciros tiene lo mismo de commedia dell'arte que de drama encubierto y, gracias a ello, Ozpetek logra desmarcarse de su sello más lacrimógeno con una historia algo más amable y ligera, que no vacía. Y si en su cine siempre hay algo modélico en la manera en la que aparece retratada la homosexualidad, aquí cobra aún más énfasis al enmarcarla en una familia acomodada del sur de Italia. Un detalle que demuestra que Ozpetek tiene muy buena mano cuando se trata de manejar los clichés gays, ya sea para desafiarlos (el retrato de ambos hijos) o para confirmarlos (el plumífero grupo de amigos).
Estreno 22 de diciembre
Texto ANDREA MIOTTO