Ella fue la primera sorprendida cuando se vio implicada en un proyecto de esta envergadura, así que le parece una cosa de lo más lógica que la gente se pregunte qué pinta la actriz -que no reportera- de El intermedio haciendo teatro en el Centro Dramático Nacional y con un Harold Pinter entre sus manos.
Entrevista Pablo Giraldo
Foto David Ruano
Por una vez que le toca a ella estar del otro lado de la entrevista, no se sabe muy bien si quien responde es la Usun Yoon actriz o personaje. En realidad no difieren mucho la una de la otra, ambas son observadoras, cautas y modosas al hablar, meditan mucho las respuestas (o las preguntas) y se expresan con un suave hilo de voz. "Nunca me he hecho la tonta, pero sí la ingenua. Cuando pregunto en El intermedio tengo que creerme el papel, si no lo hiciera no dejaría de reírme todo el tiempo. Es difícil aguantar la risa en esas circunstancias, pero yo me convenzo de que mi mundo es así de pequeño. No tengo derecho a reírme del entrevistado". Ahora que es ella la que se somete a nuestro interrogatorio, dice sentirse cómoda, pero también reconoce que le parece "un mundo diferente". Usun Yoon, que considera su trabajo como reportera una forma de entrenamiento para crecer como actriz, se sube ahora al escenario del Teatro Valle-Inclán de Madrid con Celebración, de Harold Pinter. "El teatro siempre va a ser la prueba de fuego que el actor necesita. Todos los actores deberían probar campos diferentes, pero si soy o no una buena actriz es una cosa que habrá que juzgar a largo plazo. Aunque me vaya bien en El intermedio o me pueda ir mejor con esta obra, cada proyecto supone empezar de cero". A ella le costó lo suyo adaptarse a los métodos teatrales ("físicamente, el control es muy distinto"), y al público le resultará igualmente difícil verla en un registro opuesto al que ofrece en la tele. "Vengo de estar muy encasillada como la Usun de Utrera, pero no creo que eso me haya perjudicado, la gente a estas alturas ya me conoce de sobra. En cada trabajo tengo que estar muy concentrada y saber quién soy. En este caso, me costó al principio por el tema de la voz, porque en televisión gritar mucho es sinónimo de sobreactuación, cuando en el teatro es todo lo contrario. Ahora he cogido el tono, pero los primeros días llegaba a la tele pegando unos gritos...".
Implicarse en un proyecto dramático de este tipo le ofrece una buena oportunidad para quitarse de encima el estigma de ingenua, pero pocos saben que en realidad Usun Yoon es licenciada en Ciencias Políticas, que habla cuatro idiomas y que lo de ser actriz ha sido algo casi coyuntural. Tras estudiar en su Corea del Sur natal y completar su formación en Canadá, un buen día aterrizó en España de vacaciones y decidió alargarlas hasta hoy. "Llegué a Madrid en el tren una mañana y tenía planeado coger el último de vuelta esa misma noche. Pero llamé a una empresa coreana y hablé con un jefe que me dijo que necesitaba a alguien que dominara coreano, inglés, francés y castellano. Al parecer no había nadie con mi perfil... y me quedé", recuerda. "Pensándolo bien, creo que no volvería a hacer esa clase de locuras". Lo de ser actriz le vino luego. "Ni siquiera tenía vocación, yo quería estudiar literatura española y empecé por las obras de teatro de Valle-Inclán y Lorca. Al principio me costaban muchísimo, sobre todo las obras en verso. Es curioso, pero no sabía que la de actriz iba a terminar siendo mi profesión".
Para no saberlo, estrenarse en teatro con la última obra que escribió el Nobel inglés Harold Pinter es empezar la casa por el tejado, porque Celebración es una historia intrincada sobre parejas que hablan, según la propia Usun, "de la suciedad de la alta burguesía inglesa", entre silencios, poses y una arriesgada puesta en escena. "El personaje que interpreto es el de una inglesa, inmigrante de segunda generación, que entiende dos culturas y sociedades muy distintas. Es bastante complicado porque sabes cómo empieza, pero nunca cómo va a terminar", reconoce. "Cuando el director me llamó y me dijo que estaba dándole vueltas a una obra de Harold Pinter yo le dije ‘qué bien, a mí me encanta el humor inglés'. La función está cargada de ironía y sentido crítico, pero el sentido del humor de Pinter puede ser muy dramático o muy cómico. Depende de cómo lo interprete cada uno, porque el mismo texto lo puedes leer riéndote o llorando, y eso supone una oportunidad única para un actor. Respetamos lo que quiere decir Pinter, pero a la vez somos bastante naturales. Todos sus textos te permiten jugar con eso".
LA OBRA CELEBRACIÓN SE REPRESENTA EN EL TEATRO VALLE-INCLÁN (PZA. DE LAVAPIÉS, S/N • MADRID) DEL CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL DEL 26 DE NOVIEMBRE AL 2 DE ENERO.