De Atom Egoyan.
Con Julianne Moore, Liam Neeson, Amanda Seyfried, Max Thieriot.
EE UU - Canadá - Francia, 2009
Aunque suene chocante, la nueva película de Atom Egoyan, cuyo nombre va unido al cine ‘de qualité' gracias a una fructífera etapa durante los años 90, parece concebida para perpetuarse en sesiones golfas. Y no precisamente en salas de versión original subtitulada. Resulta curioso el giro del director armenio-canadiense hacia el cine comercial a partir de -la tristemente fallida- Where The Truth Lies (2005), inédita en nuestras pantallas a pesar de contar en su reparto con estrellas como Kevin Bacon -con un giro gay en su argumento que pilló a muchos desprevenidos-. Tras adaptar en esa ocasión una interesante novela negra, Egoyan firma un remake de la película francesa Nathalie, a la que aporta poco desde un punto de vista de creación artística, aunque sí añade un toque trash -¿involuntario?- que la hace más divertida de lo que probablemente su director deseara.
Chloe (Amanda Seyfried), prostituta de lujo, conoce casualmente a Catherine (Julianne Moore), una acomodada ginecóloga, en los baños de un restaurante. Esta última sospecha que su marido (Liam Neeson) le es infiel, y decide contratar sus servicios para salir de dudas. Con lo que no cuenta es con que Chloe se enamorará de ella, y no de sus esposo. A partir de ahí empieza la pesadilla. Y tras una contenida primera parte en la que Egoyan crea un clima desasosegante marca de la casa, se va dejando llevar por los clichés de los thrillers a lo Atracción fatal, y lo que la película va perdiendo en credibilidad lo gana en capacidad para divertir a quienes agradezcan un toque de serie B muy de domingo por la tarde. A destacar el buen hacer de la poliédrica Amanda Seyfried y el saber estar de Julianne Moore, que no en vano ha sido nombrada por la revista Out artista del año.
Estreno 26 de noviembre
Texto GUSTAVO VAN SANTOS