Venido de Francia, no pretende revolucionar el electro-pop nacional, pero si por lo menos consigue insuflarle vidilla, eso que se lleva. Residente en Barcelona desde hace cuatro años, Kayle quiere dejar huella como autor, intérprete y productor con Electroshock, el álbum con el que quiere llenar las pistas de baile.
Entrevista Pablo Giraldo
Primera apreciación al llamar a Kayle por teléfono: al otro lado, a la espera de contestación, suena All The Lovers de Kylie Minogue. Si ya resulta difícil disociar su nombre del de la australiana, este guiño confunde todavía más. "Todo el mundo piensa que me encanta Kylie y que por eso me llamo Kayle, pero es mentira. Me gusta la Kylie de los ochenta y algunos temas puntuales, pero no soy tan fan como para llamarme así por ella. De hecho, mi mánager siempre me está pidiendo que quite esa canción del móvil porque confunde a la gente, pero no quiero. Me gusta All The Lovers porque la ha producido Stuart Price y creo que tiene algo especial". Hecha la matización, Kayle se lanza a explicar de dónde viene su gusto por ese pop enfocado al dance. "Todos los que hemos sido pequeños en los 90 hemos crecido con la música electrónica, es parte de nuestra vida, pero yo me considero un artista pop". Criado en París, empezó a trabajar como compositor para algunos artistas en su país natal, hasta que se cansó y puso rumbo a ciudades como Londres y Los Angeles, en las que descubrió nuevos ritmos que, a su juicio, en Europa no terminaban de cuajar. A la vuelta decidió que quería iniciar su carrera musical en España, así que optó por intentar representarnos en Eurovisión con el tema Eo. "Como tengo raíces latinas [su padre es español], quería volver a mis orígenes. Lo sencillo habría sido intentarlo primero en Francia, pero me gusta arriesgar", comenta. "Nadie me conocía cuando me presenté a Eurovisión y conseguí un buen puesto teniendo en cuenta el circo que se montó este año. Eurovisión es parte de mi cultura y quizá me vuelva a presentar".
Eo es el primer single de un álbum, Electroshock -no confundir con el primer disco de Strazz, con quien comparte management-, en el que está involucrado como autor, intérprete y productor, y que nace de sus ganas de cantar y bailar en castellano, a pesar de estar tan vinculado a la escena francesa. "Tenía claro que Electroshock tenía que ser mi álbum y de nadie más, no quería delegar la composición o la producción en otros. La gente me dice que tengo un sonido muy francés, pero para mí es difícil establecer diferencias. Me han dicho que Eo suena a OBK, pero yo insistí en que fuera el primer single, no me preocupa que me vinculen con ciertos grupos o estilos". Las comparaciones van más allá. Por su parecido estético y su coqueteo con la ambigüedad, Kayle recuerda a un Adam Lambert versión dance. "Me alegra de que por fin nos atrevamos más a hacer lo que hacían los artistas masculinos en los 70. Tanto Adam Lambert como yo utilizamos el maquillaje y la moda como forma de expresarnos, pero musicalmente estamos en ondas diferentes. Tampoco soy Mister GaGa, aunque muchos me digan que me viene bien tener este estilo ahora que ella triunfa. Yo siempre he sido así, no esperé a que irrumpiera Lady GaGa para hacerlo. Sí he comprado su disco, pero porque su productor, RedOne, tiene las mismas influencias noventeras que yo". Segunda apreciación: Kayle cita tanto a productores como a artistas, una manera de decir que le interesa igual o más mantener una línea de producción elaborada que componer temas bailables. "Intento traer algo que no se hace en España. Estoy al pie del cañón supervisando la rítmica, los sonidos y los efectos que quiero. La producción musical entra dentro de mi papel y me interesa, por eso cuando veo a un buen productor, como Max Martin o Dr. Luke, me llama mucho la atención. Me da pena cuando veo a artistas españoles que no arriesgan y que cuentan con producciones que no están a la altura de su voz".
EL ÁLBUM ELECTROSHOCK DE KAYLE ESTÁ EDITADO POR KRIK MUSIC.