Valora la importancia de sentirse absurda y se ha cansado de ejercer de rebelde con carácter. Chenoa se rebela contra las imágenes preestablecidas y apuesta por cambiar de rostro y actitud de acuerdo con sus inquietudes y su momento personal. Absurda Cenicienta confirma el giro hacia el pop con guitarras que inició en su disco anterior, y el single Todo irá bien deja claro que ahora mismo apuesta por un positivismo con cierto aire naïf. Eso sí, la Chenoa guerrera y rotunda sigue estando ahí, como demuestran estas fotos -que realizamos en la espectacular región turca de Capadocia- y sus declaraciones.
SHANGAY EXPRESS: ¿Estás contenta con la manera en que se está recibiendo tu nuevo disco?
CHENOA: Sí. Como no soy de encasillarme, hace dos años decidí dar un pequeño giro en mi estilo que podía resultar arriesgado (porque aquí normalmente vendes si haces siempre lo mismo). La compañía apostó por mí y ha seguido haciéndolo, y este disco está funcionando aún mejor que el anterior. Lo cual quiere decir que se me ha aceptado el cambio, por eso estoy tan encantada.
S.E: El título del disco te está dando mucho juego...
C: Es un título divino, ¿no? Y pienso que nos representa a todos y todas. ¿Quién no se siente absurdo cuando se da cuenta de que los cuentos tan magníficos que nos venden de pequeños son todos mentira? Las películas de Disney están bien, yo tengo todos los DVDs en casa, pero no hay que tomarse sus historias en serio. Y si lo haces, pues claro que terminas sintiéndote absurda.
S.E: Aunque no dudaste en vestirte de Caperucita en la portada del álbum y ahora de princesa para Shangay, demostrando que no le tienes miedo al absurdo.
C: Es que yo utilizo la palabra "absurda" con el sentido de "divertida". Es un adjetivo que me gusta, resulta sonoro y original. Y como yo no soy sosa, no podía apostar por un título soso para mi disco, nunca lo hecho: Soy mujer, Nada es igual... Siempre procuro dar un toque de atención, pero argumentándolo. Una noche, de repente, se me ocurrió todo el concepto de imagen del disco nuevo: el título, cómo debía ser la portada... y ha terminado siendo tal cual lo quería.
S.E: A nivel musical no has hecho ninguna absurdez obvia. ¿O sí?
C: Hombre, haber escrito el disco entero es una absurdez. Empecé a coger carrerilla en el anterior, y cuando la compañía me aceptó once canciones para el nuevo flipé. Aunque tengo que dejar claro que el 50% de responsabilidad de esas canciones la tiene Alfonso Samos, mi guitarrista y productor. La primera que hicimos juntos fue Todo irá bien, y me dio tan buen rollo el resultado que a partir de ahí no paramos. Estoy contenta porque, por una vez, me ha salido una canción tan alegre como Todo irá bien. Porque, aunque soy un tía superpositiva, me cuesta ponerme empalagosa; me sale antes siempre la vena agria y sarcástica.
S.E: Habrás vivido multitud de situaciones absurdas desde que la popularidad llamó a tu puerta. ¿Cuáles son las primeras que te vienen a la memoria?
C: Por ejemplo, la primera vez que escuché Atrévete en la radio. Iba en coche, saqué la cabeza como una loca por la ventanilla y empecé a gritar "¡Esa canción es mía!". En realidad, todo lo que implica una carrera musical acaba siendo una absurdez... Recuerdo que una vez un periodista me hizo una crítica que no tenía nada que ver con lo musical y se centraba por completo en lo personal, y decidí mandarle un ramo de rosas rojas con una nota que decía "Muy amable, no me has aportado nada". Cosas así las hago a menudo. Este es un mundillo muy loco y a mí me resulta divertido, así que procuro sacarle todo el partido posible para no aburrirme.
S.E: Podrías jugar a ser distante para defenderte de posibles ataques, pero no lo haces.
C: Eso lo veo mucho: pones a tu alrededor a diez personas para que te defiendan y nadie te pueda tocar. ¡Menuda tontería! Con lo guay que es que te achuchen un poco... Si es para bien, claro, si te van a intentar a pegar ya es otra cosa.
S.E: ¿Te han llegado a acosar hasta el punto de asustarte?
C: Sí, sí. Me han tirado del pelo, casi me arrancan la oreja alguna vez, perdí un zapato en otra ocasión saliendo de un hotel...
S.E: ¿Y qué has vivido que te hiciera mucha ilusión?
C: Una chica se ha tatuado en plan gigante "CH", y un día me lo enseñó. Me quedé flipando, muy agradecida porque me parece un acto de devoción absoluta, pero a la vez asustada, porque implica una gran responsabilidad personal para no defraudarle nunca. Incluso en una firma me presentaron a un bebé al que habían bautizado como Chenoa. Lo de dedicarle un disco a otra Chenoa me pareció genial. Por no hablar de la "Chenofurgo", con la que unos fans me siguen desde hace dos giras, pintada con mi nombre y con la que se dedican a hacerme publicidad. De hecho, su promo es casi mejor que la mía [risas], y encima gratuita.
S.E: ¿Nunca te tiran ropa interior en los conciertos?
C: Sí, sí. Siempre femenina, por supuesto. Te diré que me hacen siempre muchas más proposiciones femeninas que masculinas, y algunas muy románticas y realmente bonitas. Cuando alguna vez he leído que una chica me decía que soy la mujer de su vida me he quedado de piedra. Y se me declaran a la cara, dándome sus teléfonos y todo, no se cortan un pelo. Porque a mí no me sale, que si no... Las más valientes y divinas son ellas, no me cabe duda. Y cada vez que me pasa algo así o me cuentan que ha salido alguna pareja nueva entre chicas que me siguen reacciono con sonrisón en la cara, porque me siento tan halagada que no sé qué decir.
S.E: ¿Y tú has hecho alguna absurdez por un ídolo tuyo?
C: Solo por Miguel Bosé. Es que es verle y me pongo histérica, en plan supermegafan. Una vez que coincidimos en una gala, yo, yendo de artista, no pude evitar salir corriendo detrás de él para darle un beso antes de que se fuera, gritando "¡Migueeeel!, ¡Migueeeel!". Y mi hermano detrás de mí: "¡Laura, por favor!". Siempre que puedo demostrarle mi locura de admiradora lo hago.
S.E: ¿Entonces no censuras a la fan que llevas dentro?
C: No. En ocasiones soy muy correcta porque tampoco es plan de quedar mal, pero si puedo ir a darle un beso a alguien como Miguel Bosé, a quien he admirado desde pequeña, pues me lo permito. Es algo que o lo haces en el momento o quizá no puedas volver a hacerlo, y no soy yo de perder oportunidades.
Cuestión de relajarse
S.E: Se te nota más relajada en cuanto a actitud, aunque la Chenoa canalla siga saliendo en temas de tu último disco como Mucho rodaje. ¿Te sigues teniendo que poner flamenca a menudo?
C: Ultimamente menos. Me parece que la gente me ha ido pillando el punto con los años. Me molesta mucho tener que andar explicándome todo el rato y demostrar que soy buena. ¡Esas cosas me ponen enferma! Sentirme prejuzgada todo el tiempo era horrible. Y, por suerte, cada vez pasa menos. Y en la medida en que tú empiezas también a pasar de lo que puedan decir de ti, tu vena flamenca se calma.
S.E: ¿Has estado demasiado tiempo a la defensiva?
C: Sí, pero ya no. Porque estoy aquí porque hago música, no para caerte bien. Si te caigo mal, qué le vamos a hacer. A mí, por ejemplo, Mariah Carey me gusta, pero cuando se pone muy fina me pone enferma... lo cual no quita para que me compre sus discos. Yo creo que el artista no tiene que estar justificándose todo el tiempo, porque entonces acaba volviéndose loco, y a mí lo que me gusta es irme a dormir con la conciencia tranquila.
S.E: ¿Cuándo te empezaste a relajar?
C: ¿Sinceramente? Hace dos años, no más. Los cuatro anteriores reconozco que no estaba nada relajada. Por eso pienso que se me veía como una tía agria, cuando yo soy una cachonda. Estar más tranqui en el plano personal me ayuda mucho en el aspecto profesional. Y como me he vuelto muy bruja y controlo muy bien la energía de quien tengo enfrente, he desarrollado un sexto sentido que es muy beneficioso para mí. Bastante bien me comporto para lo que tengo que aguantar...
S.E: Los discos que ha generado la última edición de Operación Triunfo se han vendido procurando que quienes han dado la cara por ellos enseñen mucha carne o jueguen con su sexualidad. Si te hubiesen querido lanzar a ti con una estrategia similar, ¿qué habrías hecho?
C: Negarme. Porque yo siempre me he mostrado como me sentía, sin hacer caso de las estrategias que me planteaban. Por eso ha ido habiendo cambios en mi carrera. ¿Las estrategias de los demás? Uf, no sé... Recuerdo cuando me preguntaban en su momento qué me parecía que muchos gays me tratasen como a una diva, y por supuesto que a mí es algo que siempre me ha encantado, pero no me paro a planteármelo. Lo que tengo claro es que si mi círculo de amigos es prácticamente gay es porque me entiendo bien con ellos y con ellas. Partiendo de eso, es lógico que el público gay detecte en mí algo que se denomina "mente abierta", y que por desgracia no abunda. Pero eso no es una estrategia, es algo que hay que sentirlo de verdad y que implica haber vivido muchas experiencias.
S.E: ¿Detectas con facilidad a artistas que se valen de una pose para ganarse al público gay?
C: Sí, porque ese tipo de estrategia suele cantar mucho. Porque cuando eres muy, muy joven y te presentas desde el principio como una diva gay, se nota demasiado que lo que hay detrás de ti es marketing puro.
S.E: ¿Quizá te sentías incómoda explotando al principio tu vena discotequera y por eso la has abandonado con el tiempo?
C: No, lo que pasa es que lo veo un rollo muy machacado. Aunque puede que algún día vuelva a la música de baile, claro, porque me sigue gustando y, si surge, no me corto y bailo con, por ejemplo, Tata Golosa y sus Micrófonos. Lo que pasa es que me gustaría hacer como Madonna, que es la más grande y un gran ejemplo para mí, y plantear cada cosa en su momento según la siento. ¿Que todas ahora llevan el pelo corto? Pues me pongo extensiones. ¿Que todas apuestan por la discoteca? Pues yo por el rock'n'roll. No soporto que nos presionen a las cantantes femeninas para que hagamos todas lo mismo, porque yo lo que quiero es destacar. Cada día sale una cantante a la que venden como "la próxima Kylie", y no se dan cuenta de que Kylie solo hay una, no es española, está estupendísima y lleva una trayectoria de veinte años. Yo de momento llevo seis, ¿y quién te dice que dentro de cuatro, si sigo por aquí, no me da el punto de ponerme las mallas y volver a la música de baile?
S.E: ¿Te gusta más el ritmo de tu carrera actualmente, más pausado, que el frenético de los inicios post Operación Triunfo?
C: Sí, me gusta más, aunque a todo le encuentro la gracia y de todo se aprende. Lo que hay que hacer es llevar mucho cuidado en todo momento con el ego artístico, que es peligrosísimo. Y yo lucho no solo con mi ego sino también con el de las demás (y hablo en femenino porque, generalmente, las mujeres somos las peores). Como yo ya me he puesto el mío a prueba, ahora lo tengo más dominado.
S.E: ¿Cómo se pone a prueba el ego?
C: Por ejemplo, yéndome a Puerto Rico (donde no me conoce nadie y me llaman "Choena" y "Chaona") y presentándome en baretos del viejo San Juan, en los que caben apenas veinte personas, acompañada solo por un guitarrista. De repente, en un mundo en el que solo se escucha salsa y reggaeton, yo era hasta alternativa, cantando rock'n'roll. Y a lo mejor solo se quedaban siete personas hasta el final del concierto, pero yo estaba encantada, porque en esos momentos era feliz haciendo lo que realmente me gusta. Entonces me di cuenta de que mi ego está realmente volcado hacia el arte de verdad. Porque no ser nadie de repente me sentó genial. Algo que a otros muchos les vendría de perlas sentir y aprovechar para bien.


Ah, prefiero a la Chenoa 'gay' que a la seria