Queridos lectores y lectoras de Shangay.com, hoy damos el puntapié a mi columna semanal, que nació debido a la cantidad de cartas que recibimos a diario en la redacción. Sin más introitos, aquí va el primer consultorio, que incluye un vicioso con problemas de mandíbula, un travieso periodista de Tarragona y una abogada en busca de la felicidad.
Soy un hombre de 25 años, trabajo como telemarketer en Madrid y tengo algunos inconvenientes con el sexo oral. El problema es que mi pareja esta tan bien dotada que luego de practicarlo, normalmente durante media hora por día, me empieza a doler la mandíbula. Hemos hablado del tema, pero no le encontramos solución. A ambos nos gusta mucho el sexo oral, pero si los dolores continúan no podré seguir trabajando. ¿Qué puedo hacer?
Querido amigo y confidente, creo que no debes preocuparte demasiado por el tamaño del pene de tu pareja, porque generalmente no es un problema, aunque en este caso pueda parecer así. En sintonía con los filósofos más abstractos, te digo que esto es un inconveniente de tiempo más que de espacio. El sexo oral es un muy buen recurso para mejorar la sexualidad de la pareja, indispensable, pero "media hora" sin parar podría desacomodarle la mandíbula al mismísimo tiranosaurio. Si continúas así, lo más probable es que te siga doliendo la cara cuando hagas tu trabajo de telemarketer, aunque tu chico ya no tendrá el pene tan grande en unos meses. Una receta que puedes probar es lamer en vez de chupar y bajar el tiempo, que no han anunciado aún el fin del mundo. Algo más, generalmente no pedimos un documento para corroborar la veracidad de la historia de los lectores de Shangay, pero si quieres enviar una foto de tu muchacho será bienvenida para el archivo.
Mi nombre es Gabriel, tengo 30 años y vivo en Tarragona. Te cuento que estoy escribiendo un libro sobre la sexualidad de los jóvenes menores de 18 años en España y para eso he hecho trabajo de inmersión y he visto y comprobado lo poco que se cuidan en relación con el VIH/SIDA, a pesar de la proliferación del virus. ¿Coincides con mi apreciación?
Gabriel, muchas gracias por tu mensaje. Lo primero que quiero decirte es que te felicito por tu iniciativa y por tu forma de encarar el trabajo. La inmersión es muy buena para recabar información y has elegido un tema que te debe haber dado muchas horas de satisfacciones y llevado mucha práctica. Por suerte no has elegido estudiar la vida de los osos pardos o de los tigres de bengala, ya que hubieses corrido más peligro, aunque no estoy seguro que más arañazos. En relación con el VIH/SIDA, es cierto lo que dices de la importancia del virus. Es importante no sólo conocer los métodos de prevención, sino que también tener la cabeza fría para poder usarlos en el momento indicado. Un preservativo no sirve de nada si se queda en un bolsillo mientras tienes sexo con alguien. Espero que tu libro salga pronto y que podamos encontrarlo en las librerías.
Soy Ana, una mujer madura, de 50 años y recién divorciada, luego de 20 años de matrimonio. He tenido problemas con mis orgasmos desde que era adolescente, ya que no había logrado tener ninguno hasta que conocí a otra mujer en un bar de Barcelona. He descubierto mi verdadera sexualidad a mitad de mi vida y estoy fascinada. El inconveniente es que soy una abogada bastante conocida en la ciudad y creo que una relación lésbica puede empañar mi reputación en el bufete donde trabajo. No sé qué hacer.
Ana, el punto que tocas es muy importante, porque se relaciona con los prejuicios y la discriminación que sufren las personas no heterosexuales en la sociedad y especialmente en el ámbito laboral, un sector donde el machismo sigue mostrando su cara más autoritaria. Creo que has dado un paso muy importante para tu bienestar y eso es lo que debe fortalecerte como persona. Ahora, has mencionado la palabra "reputación", pero la has vinculado con tu descubrimiento sexual. Lo primero que te diría es que si eres valorada en tu profesión no es por que te habías mostrado como heterosexual, sino porque eres eficiente en tu trabajo. Este es un mundo de resultados y el mercado legal es muy exigente, así que no debes preocuparte por eso. Mi opinión es que fortalezcas tu relación amorosa con tu proveedora de orgasmos. Alguien dijo por ahí que la felicidad es una cuestión de valentía.