Mike Posner "31 Minutes to takeoff" (J RECORDS/SONY MUSIC)
A la nueva esperanza blanca del r'n'b le pasa como a tantas otras que llegaron antes: le faltan canciones para ser algo más que una promesa con un puñado de temas bailongos resultones (Cooler Than Me, Please Don't Go). El formato de álbum le queda grande, y no da la talla ni en los temas de aire retro soul ni en la baladas, demasiado almibaradas para un niñato de 22 años. Cuando se pone sexy, como en Déjà Vu (¡junto a Boyz II Men!), se desenvuelve bien, pero tampoco destaca. Así que está por ver si se queda en tierra de nadie como Daniel Bedingfield, al que tanto recuerda su voz.
Texto M. TRIGUEROS
Robbie Williams "In & Out of Conciousness"
(VIRGIN/EMI)
Convertido en mero instrumento promocional para anunciar su regreso a Take That, este recopilatorio aporta poco al que ya editó Robbie en un momento de mayor relevancia como solista. Aunque es un retrato perfecto de su agridulce carrera: el personaje siempre estuvo por encima de su música, el primer CD (que repasa su obra reciente) confirma que se ha estirado el chicle demasiado (¿solo merece realmente la pena de entre sus últimos singles Lovelight?), y el segundo se cierra con un clásico de Take That que, efectivamente, te deja babeando a la espera del inminente Progress.
Texto A.G.C.
Graham Newey "Neonium"
(POP ENTERTAINMENT/LA CENTRAL DIGITAL)
No tiene reparos en poner sobre la mesa sus influencias musicales -desde New Order a Pet Shop Boys, pasando por Depeche Mode o Róisín Murphy- de manera poco velada, aunque con irregulares resultados. Pero si algo demuestra Graham Newey con su primer disco es que sabe desenvolverse con los arreglos electrónicos, aun cuando la concepción amateur del Do It Yourself juega en su contra. Lástima que el discurso hedonista que practica en sus letras esté tan sobado en el electropop patrio, porque el retrofuturismo de su propuesta presagiaba un disco conceptual mucho más logrado.
Texto Pablo Giraldo
Oceana "Love Supply"
(VALE MUSIC)
Imposible no pensar en Diana King, que muchos años atrás tuvo éxito con una fórmula similar: combinar funk, soul y reggae con gracia y sacarle todo el partido a sus mejores canciones durante una temporada, para luego caer en el olvido. Mejor olvidar desde ya los coqueteos souleros de Oceana, tan previsibles como inofensivos. Pero tiene su gracia cuando se pone perrilla (Pussycat On A Leash), cuando tiñe su estilo de reggae (Fucked Up Situation) y cuando saca carácter (Bad Boy). Si le das una oportunidad, este disco se puede convertir en un aliado inesperado para descansar las neuronas de vez en cuando.
Texto M.T.
Bryan Ferry "Olympia"
(EMI)
Cuesta afirmar que este es su nuevo disco en solitario, porque en Olympia le acompaña un all star cast que incluye a sus compañeros de Roxy Music, Scissor Sisters, Nile Rodgers, Groove Armada... La buena noticia es que ha hecho un álbum con personalidad -su voz no falla-, la pega es que su sofisticado tono asfixia por exceso de ornamentos. Kate Moss luce una única joya en la portada, mientras que muchos de los temas de Olympia destacan antes por su ampulosidad que por sus melodías. Aunque los destellos de Shameless o Tender Is The Night, junto con la consistencia de su poderío como intérprete, nos permiten celebrar con motivo su retorno.
Texto A.G.C.
Shakira "Sale El Sol"
(SONY MUSIC)
Hacen bien Calle 13 en recordarle que también les convencía cuando estaba más ‘gordita' y era medio ‘rockerita', pero esa Shakira va a tardar en volver. En la mezcolanza de Sale el sol hay temas que se acercan al pop y a las baladas de Servicio de lavandería, pero el excesivo -y atronador- merengue y las colaboraciones con El Cata o Pitbull confirman que Loba no fue un lapsus. Al revés, a Shakira le apetece explotar un reggaeton tardío dirigido al público latino. Esa vena ordinaria tiene su punto, pero está demostrado que lo mejor de sí lo da en otros registros y con otros recursos.
Texto P.G.
Jamiroquai "Rock dust light star"
(UNIVERSAL MUSIC)
Si no te ha gustado nunca la banda liderada por Jay Kay, ni lo intentes. Si son uno de esos ‘placeres culpables' que ya son como de la familia, encontrarás los suficientes temas correctos para poder dejar descansar sus grandes éxitos durante una temporada. Si cuando realmente te gustan es cuando te hacen bailar, White Knuckle Ride y She's A Fast Persuader te irán bien. Si les prefieres cuando se abandonan al funk vintage, ahí están Smoke And Mirrors y Lifeline, que bien podrían haber estado en sus dos primeros álbumes. El momento empalagoso lo aporta Blue Skies y el experimental, Hey Floyd.
Texto Iván Salcedo
Ólöf Arnalds "Innundir Skinni"
(HOUSTON PARTY)
La islandesa logra con su sensible segundo disco romper con muchos de los tópicos que asocias al concepto ‘cantautora folk'. Aquí no hay espacio para la espesura ni la autocomplacencia. Ólöf Arnalds te gana a base de canciones sencillas, con arreglos mínimos pero muy expresivos, en donde no cuesta encontrar ecos de Joni Mitchell y Kings of Convenience. Incluso en algunos momentos te puede parecer la alternativa acústica perfecta a Bat for Lashes. Otro logro: hace años que Björk no sonaba tan procedente como en Surrender, que cantan a dúo. Un disco aparentemente pequeño con grandes momentos.
Texto A.G.C.






