Basta con decir su nombre para sentir que se cita a una leyenda. Y a ella le basta su voz y el acompañamiento de un piano para ponerte la piel de gallina con su nuevo álbum, Confessions. Un acontecimiento más que añadir a una vida plagada de ellos. Repasemos algunos highlights que han hecho de Liza Minnelli quien es.
Texto Iván Salcedo
Con L de Leyenda
Cualquier paso que da tiene su repercusión a nivel internacional. Y eso que, aparentemente, sus días de gloria pasaron. Lo cual resulta discutible al escuchar Confessions. Puede que su ajetreada y delirante vida le haya dado cierto toque caricaturesco a su imagen pública, pero la verdad es que sus últimas aventuras profesionales se han saldado con enorme éxito. Basta recordar su espectáculo Liza at the Palace, con el que regresó a Broadway en 2008, que le valió su cuarto Tony. Y la llegada de Confessions hace pensar que, a sus 64 años, aún no lo ha dicho todo como intérprete. Desde que publicó Results, producido por Pet Shop Boys en 1989, no había despertado tanta expectación -ni tantos elogios- un disco de la Minnelli. Y su génesis resulta interesante, porque surge como una recreación de momentos mágicos de su vida. Su padre, el legendario director de cine Vincente Minnelli, solía organizar veladas musicales en su hogar, junto a Judy Garland, para entretener a sus invitados, la crème de la crème del Hollywood clásico. Liza decidió continuar la tradición familiar, y a sus fiestas solían acudir amigos como Tonny Bennett, Michael Feinstein o Janet Jackson, junto con los que disfrutaba cantando en torno a un piano. El tono íntimo de esas veladas es el que ha querido reproducir, junto con su pianista habitual, Billy Stricht, en un álbum en el que recupera grandes standards estadounidenses como All The Way, At Last, You Fascinate Me So y Moments Like This.
Con I de Impresionante
No son pocos los que alaban su capacidad para emocionar en temas como I Got Lost In His Arms, uno de esos momentos mágicos de Confessions en los que te olvidas de que la canción fue compuesta décadas atrás. Liza te convence de que está hecha a la medida de una intérprete que ha sabido incorporar su bagaje emocional a su arte interpretativo, para seguir maravillando a públicos de toda edad y condición. Además de ser una de las escasas estrellas que ha logrado un pleno en cuanto a galardones míticos del showbiz estadounidense se refiere. Porque Liza tiene en sus estanterías un Oscar, tres Tony, un Emmy y un Grammy honorífico. Incluso cuenta con dos Globos de Oro. No en vano se ha convertido en el referente de, por ejemplo, Beyoncé, que ambiciona con reunir un currículum similar algún día -aunque si Dreamgirls es su equivalente a Cabaret, complicado lo tiene-.
Con Z de ‘Zuperviviente'
Desde que publicara su primer álbum, Liza! Liza!, en 1964, su vida y su carrera -indisolubles- han avanzado como si fueran una montaña rusa. En el cine, los momentos de gloria (Cabaret) conviven con los olvidables (Arthur 2) y los tragicómicos (Sexo en Nueva York 2). En teatro le fue siempre mucho mejor. En ese medio dio sus primeros pasos a los 16 años, para llegar a Broadway a los 19 y convertirse de inmediato en una de sus reinas. Y la sucesora perfecta de su madre, Judy Garland, otra superviviente legendaria. La televisión también le ha dado juego, y deja numerosos momentos inolvidables. Unos, por insuperables, como su programa especial Liza with a Z; otros, por patéticos, como su reciente entrevista en el canal Home Shopping Network en junio, donde apareció, algo ida, para promocionar nada menos que su línea de ropa, rica en lentejuelas, The Liza Collection. Todo vale cuando hablamos de una estrella como Liza.
Con A de Auténtica
Liza es una estrella de las de antes pero con capacidad -y canciones- para superar modas y décadas. Sobre todo porque se ve auténtica, porque la suya es una personalidad a prueba de clichés, escándalos y situaciones embarazosas. Ha sobrevivido a cuatro matrimonios (dos de ellos, con hombres gays, el compositor Peter Allen y el productor David Gest), diversas adicciones y varias visitas a los quirófanos -la última para una operación de rodilla, que le obligó a terminar su nuevo disco en casa, aprovechando el periodo de recuperación-. Y ahí sigue, convertida de nuevo en artista de actualidad y utilizando un disco de clásicos para confesarse y volcar sus vivencias, en especial las amorosas. Ella quiere hoy confesar. Y tú debes escucharla con devoción y respeto. Se lo ha ganado.
EL ÁLBUM CONFESSIONS DE LIZA MINNELLI ESTÁ EDITADO POR DECCA/UNIVERSAL.