Un amor clandestino entre hombres, un triángulo amoroso y un rito por celebrar. Estos son los ingredientes que conforman la cinta gay Contracorriente, opera prima del director peruano Javier Fuentes-León premiada en Sundance que se estrena el 17 de septiembre y que algunos ya la han definido como el Brokeback Mountain latinoamericano.
Texto: Daniel Fraile
Si existe algo parecido a la justicia poética, Contracorriente debería aguantar sus buenas semanas en cartel. Es difícil que producciones menores de estas características -bajo presupuesto, director y reparto semidesconocidos- soporten el envite de otras compañeras de taquilla mejor posicionadas, pero lo cierto es que el peruano Javier Fuentes-León ha firmado una historia de amores imposibles que sorprende por su sensibilidad e impacta, sobre todo, por la naturalidad con la que está rodada e interpretada. Protagonizada por el televisivo Manolo Cardona (Sin tetas no hay paraíso) y los actores Cristian Mercado y Tatiana Astengo, esta tormentosa historia de amor con tintes de realismo mágico no para de acumular premios de todos los festivales por los que pasa, entre ellos el premio del público en la pasada edición de Sundance.
Ambientada de manera brillante en Cabo Blanco, Perú, Contracorriente es la historia de Miguel (Cristian Mercado), un pescador casado y a punto de ser padre que mantiene un romance con Santiago (Manolo Cardona), un bohemio pintor y fotógrafo que veranea en el pueblo y al que el resto de la comunidad rechaza por ser abiertamente homosexual y agnóstico. Ambos están condenados a vivir su relación en la clandestinidad, pero un día Santiago desaparece en el mar y Miguel tiene que enfrentarse a su fantasma, que le pide que le dé la sepultura necesaria para descansar en paz. Asumir esa responsabilidad supone para Miguel todo un conflicto, y tendrá que decidir si comparte finalmente el romance con el resto de sus paisanos o se refugia en su vida familiar con su hijo recién nacido.
UNA APUESTA ARRIESGADA
Realizar esta digna defensa del amor homosexual desarmarizado en un país tan restrictivo con la comunidad gay como Perú no resultó nada fácil para el debutante Javier Fuentes-León. El propio director lo explica así: "Contracorriente nació en cierta manera de esa búsqueda personal por definir qué significa ser un hombre de verdad y cómo se relaciona esa hombría con la identidad sexual. En Perú, y en casi toda Latinoamérica en general, se tergiversa el concepto de lo que significa ser hombre y se reemplaza por definiciones mucho más pobres y limitadas que tienen que ver menos con el honor y la autenticidad y más con la masculinidad y la fuerza". De ahí que, al principio de la producción, todo el equipo sintiera algo de pánico ante la posibilidad de que se malinterpretara el mensaje que querían transmitir. "Mi intención, ante todo, fue presentar una historia de amor entre dos hombres como parte de las historias que vemos comúnmente. Mi idea era ponerla en el mismo nivel que las historias que regularmente conocemos entre un hombre y una mujer", dice. "Sentí miedo al realizar una película como esta en un país como Perú, donde aún hay homofobia y machismo. Me preocupaba, por ejemplo, cómo iba a reaccionar el equipo técnico ante las escenas más íntimas". Lógico si se tiene en cuenta que, en Latinoamérica, Contracorriente se ha hecho más famosa por lo controvertido de algunas de sus secuencias -que a ojos europeos pasan casi desapercibidas- que por su emotiva historia de amor. "Había cierta tensión y expectativas por la forma en que se iba a manejar este tipo de escenas. Nos tocó generar el ambiente perfecto para que los actores se sintieran realmente cómodos, se redujo muchísimo el equipo técnico para que estuviera la gente exclusivamente necesaria... Y al final, a la hora de filmarlas fue todo muy rápido y muy bien".
El resultado es una cinta muy personal e intimista que refleja la problemática por la que atraviesan los gays en Latinoamérica y que lidia con la discriminación y la homofobia de una manera tan veraz nada reivindicativa que a buen seguro ayudará a levantar el tabú que aún existe en la sociedad latinoamericana de la manera más natural posible. "Existe un vacío alarmante, cuando de modelos a seguir se trata, para los hombres y mujeres latinoamericanos que están luchando por definir su identidad sexual. Mi intención con Contracorriente es contar una historia apasionada y absorbente que conecte con una gran audiencia, independientemente de su orientación sexual, y que ayude a llenar ese vacío. A fin de cuentas, Contracorriente es una historia de amor, y como tal, es una historia para todos...".
Director Javier Fuentes-León
Con Manolo Cardona, Cristian Mercado y Tatiana Astengo
Estreno 17 de septiembre