Hoy quiero confesar... que acabo de masturbarme pensando en Hugh Jackman.
¿Qué pasa? ¿Es que tú no has tenido nunca fantasías húmedas provocadas por ese Lobezno que está más bueno que un queso? Pues eso, que no me vayas a mirar mal ni a tacharme de salidorra sin remedio. Ni de perversa. Porque yo eso solo se lo digo a una amiga (de cuyo nombre no quiero acordarme ahora mismo) que se masturba obsesivamente frente a un póster gigante que ha colgado en la pared de su dormitorio con la portada del Papito de Miguel Bosé... Si se enterara David Cronenberg de semejante desviación seguro que dirigía una película (de terror, claro) sobre el tema.
Aunque a mí en realidad lo que me gustaría sería enterarme de que Woody Allen se ha decidido por fin a rodar una película sobre la vida de Britney Spears. ¿A que sería el director perfecto para dignificar la existencia de la gran mártir del pop? Y lo suyo sería que la propia Britney se interpretase a sí misma claro. Y Woody podría hacer de ella (convenientemente travestido) en la parte ficticia que contase su vejez... O podría llamar a Ana Obregón, a la que cada día veo más Britney. Solo espero que Ana no haya perdido la costumbre de ponerse ropa interior, que a su edad no procede nada montar un numerito a lo Marta Chávarri (por mucho que alguna lesbiana perversa fantasee también con esa imagen...).
El que debería montar un número de exhibicionismo de esas características es Miguel Angel Muñoz, al que cada día veo más buenorro. Tanto me pone verle hacer de médico de la seguridad social en la tele (¿por qué el mío no se le parece ni remotamente?) que incluso he recuperado mis discos de UPA Dance, que debo reconocer que en ocasiones utilizo como banda sonora de mis prácticas amatorias (esta vez me ha dado por las confesiones íntimas, qué le voy a hacer...). Y, con la perspectiva que da el tiempo -¡qué fino me ha quedado!- me he dado cuenta de que los UPA Dance son mucho más válidos de lo que muchos piensan...
Claro, que tampoco quiero sonar exagerada, que si no igual piensas que cualquier día de estos voy a soltar que el disco que sacó Jesulín de Ubrique es una obra maestra de la canción ligera equiparable a los mejores trabajos de Juan Pardo... Uy, que se me está yendo la olla más que a Belén Esteban cuando se pica con el conde Lequio... Es lo que tiene llevar demasiados días seguidos viendo el programa de Ana Rosa Quintana.
Como ando escasita de trabajo, pues en vez de irme a la Gran Vía de paseo (que acabo metida en Bershka comprando como una loca), me obligo a quedarme encerrada en casa para no gastar. Y, claro, pensando en Hugh Jackman gasto energías, pero no euros. Ya me gastaré el dinero cuando se estrene la película de Lobezno, que por fin va a tener una para él solito. Claro, que no quiero ni imaginarme el escándalo que montaré en el cine el día que la estrenen, porque voy a estar tan excitada durante toda la proyección... Avisad@ quedas, por si coincidimos en la sala...