Ay, Keanu, Keanu. Qué rápido nos aprendemos un nombre cuando nos interesa. Dicen por ahí que es diminutivo de Keaweaheulu, que en cristiano significa “brisa suave entre las montañas”. No diremos más, que la imaginación ya se encarga de convertir algo tan abstracto en carnal, muy carnal... Mejor pensar que de pequeñito te apodaron “El muro” por ser imbatible en los campeonatos de hockey, y que en el cine también te llamaban Body (digo, Bodhi); pero, sobre todo, vale la pena recordar cómo nos impactaste cuando Gus Van Sant te metió en las escenas de sexo mejor rodadas en My Idaho Privado, ese cine de culto del que ya no te acuerdas tras haber pasado por un autobús con Sandra Bullock en Speed y, sobre todo, tras descubrir que el negro te queda mejor que a nadie en Matrix. ¿Qué tendrás, Keanu? Como a Hollywood, a nosotros también nos gusta mucho esa sangre que corre por sus venas, medio libanesa, medio british, medio china, medio hawaiana. Casi nada. Esos ojitos de almendra que le permiten, con un apaño de maquillaje a lo Bertolucci, ser el protagonista de El pequeño Buda, pero también aparecer por los viñedos de California como si cualquier cosa para ligarse con altas dosis de merengue a nuestra Aitana Sánchez-Gijón en Un paseo por las nubes. Por si fuera poco, no le importa salir con una mujer que le saca dos décadas con tal de que tenga el encanto y la inteligencia a prueba de carnes caídas de la mismísima Diane Keaton. Qué sensible eres, Keanu. Si es que serías el favorito de nuestras mamis. ¡Quién nos iba a decir que serías el principal defensor del “la belleza está en el interior”!
Pero claro, en tu presentación oficial ante la suegra habría que obviar ese grupo de música macarra que tienes, esa pasión por las motos que te costó unos cuantos huesos rotos hace años y, desde luego, esos rumores de matrimonio homosexual por ahí... Pero sobre todo, que hace mucho que no das un buen pelotazo en cine. En tu caso, sobrevivir a base de sagas suena –a efectos oficiales– a vivir de las rentas y, utilizando el título de una de las películas en las que has participado, tu carrera es ahora Mucho ruido y pocas nueces... Y últimamente, ni siquiera ruido. Reunirte con Sandra en Una casa en el lago no puede computar como trabajo serio. Papeles secundarios en películas indies, aunque sean tan buenas como Thumbsucker, tampoco. Y menos prestar tus rasgos a un dibujo animado en Scanner Darkly. Céntrate, ¿quieres? Confiamos en tu capacidad para salvar la Tierra en The Day the Earth Stood Still, con Jennifer Connelly y Kathy Bates; haces bien en acompañarte de Forest Whitaker y Hugh Laurie (alias House) en Street Kings, y esperemos que no tarde mucho en estrenarse ese regreso de otra que sí que está perdida sin remedio, Winona Ryder, en The Private Lives of Pippa Lee. A ver si entre los dos os dais un merecido regreso al éxito, hijos.
Texto Narciso León
Ilustración www.ivansoldo.com