En su nueva novela, Ganas de hablar, Mendicutti imagina que al manicura Cigala (inspirado en uno que él conoce bien, Palmera) le ponen una calle en su pueblo, todo un reconocimiento por parte de sus paisanos. Le hemos pedido a Eduardo que nos cuente a qué otras personalidades gays de ayer y de hoy le pondría él una calle si pudiera. Estos son sus elegidos, que dan para una ruta gay de lo más reveladora.
Entrevista Iván Salcedo
Calle de Rock Hudson
“La calle de los cines, de los teatros, de los cabarets y de los tablaos flamencos. Un homenaje a todos los hombres y mujeres del show business que tuvieron y tienen que ocultar su homosexualidad para no hundir sus carreras. También habría aquí un centro cojonudo de atención a enfermos de sida. Paralela a la calle Miguel de Molina”.
Calle de Marcel Proust
“Situada en el barrio de las Letras. Cerca de las calles de Oscar Wilde, García Lorca, Walt Whitman, Cavafis, André Gide, Luis Cernuda, Sandro Penna, etcétera, etcétera. En una placa se dejaría claro que, de no haber sido homosexual, Proust no habría escrito, y no habría hecho ese monumento literario que es En busca del tiempo perdido”.
Calle de Greg Louganis
“Al haber sido un montón de veces campeón olímpico de saltos (en natación), en su calle estaría, claro, la piscina El Lago de Madrid. Y, también, montones de saunas, de baños turcos y de baños públicos, sólo para hombres. Y, ya puestos, sería la calle para llegar a las dunas de Maspalomas, a la playa de Sitges, a los barcos de cruceros exclusivos para gays”.
Calle de Tom de Finlandia
“La de los gimnasios y las tiendas de suplementos nutricionales para culturistas, incluida alguna farmacia solidaria con el culturismo. También estarían ahí las tiendas de ropa y complementos leather, las de vaqueros y camisas de leñador, y una comisaría en cuyos calabozos se pondrían las botas, y todo lo demás, carceleros y encarcelados”.
Calle de Alejandro Magno
“No sería una gran avenida para desfiles militares, sino una calle como la de Espoz y Mina, junto a la Puerta del Sol, hace 30 años. Allí iban los fines de semana los paracaidistas de Alcalá de Henares a hacer sus chapas. Una calle para recordar que la milicia, el valor y la virilidad no están reñidos con el amor –o lo que sea– entre hombres”.
Calle de Truman Capote
“Sería una calle como el trozo de la madrileña de Ortega y Gasset en el que están todas las tiendas de lujo. Con los clientes y las clientas de esas tiendas, Capote escribiría una gran novela de cotilleos de gama alta como Plegarias atendidas, y una nueva versión de Desayuno en Tiffany’s, con Belén Esteban en busca de un vestido de novia”.
Calle de Jean Genet
“La calle del escritor francés Jean Genet estaría en zona portuaria, cerca también de la estación de trenes y de la calle Pasolini. Calle de tugurios llenos de jóvenes estibadores musculosos, soldados explosivos y marineros como Querelle de Brest, incluido uno, hermoso y rubio como la cerveza, con mi nombre tatuado en sus recios pectorales”.
Calle de Coccinelle
“Siendo una de las pioneras del poderío trans, su calle estaría, por supuesto, en una urbanización superexclusiva de superlujo. Para dejar claro que se puede haber nacido en el cuerpo equivocado pero ser más mujer que todas las señoronas –y más de un señorón– de La Moraleja y sitios por el estilo”.