La aventura del Corella Ballet le tiene completamente absorbido. Podía haber seguido bailando en el extranjero pero decidió venirse a España, crear su propia compañía y continuar luchando por popularizar la danza clásica. Su estrategia está funcionando.
Entrevista Agustín Gómez Cascales
Foto Miguel A. Fernández
Las palabras se atropellan en su boca. No puede negar que lo suyo es pasión por la danza. Y por el Corella Ballet, al que dedica todas sus energías actualmente. En algunos momentos incluso se excede en sus esfuerzos por colocarlo en la primera división internacional. "En los últimos tres años ha habido momentos en los que he tenido que cancelar algún espectáculo y decir 'Cálmate un poquito'. Cuando íbamos a estrenar El lago de los cisnes, por ejemplo, casi ni comía, y claro, me daban unas bajadas de azúcar tremendas. Pero estos esfuerzos merecen la pena". Ángel Corella no dudó en sacrificar -hasta cierto punto- una brillante carrera internacional para volver a su país y empezar casi desde cero, solo ayudado por su nombre y su prestigio, con una nueva compañía. Estamos hablando de alguien que ha sido bailarín principal del American Ballet, el único español que ha sido bailarín principal del Metropolitan de Nueva York, invitado por el Bolshoi, por el Royal Ballet de Londres... "Si no hubiese invertido la suerte que he tenido y todas esas experiencias en algún sitio habría sido muy egoísta por mi parte. Desde hace 20 años no teníamos una compañía de danza clásica en España, por eso hace ocho años decidimos crear una fundación pública para que esa situación cambiase y que no tuviéramos que irnos fuera todos los bailarines de danza clásica".
A LO GRANDE
Corella está muy orgulloso, porque en apenas tres años que lleva en activo su compañía ya se codea con las grandes. "Lo triste es la situación actual en España", comenta. "Ahora que teníamos una gran compañía de contemporáneo y otra de clásico, se deja morir la de contemporáneo y las instituciones públicas no apoyan la nuestra como deberían". Está preocupado, aunque se relaja en cuanto se le recuerda que va a hacer el agosto, literalmente, con su compañía en el teatro Lope de Vega de Madrid. "Va a ser un maratón tremendo, algo totalmente inusual, con muchas coreografías que nunca se han visto en España. Cada semana cambia el repertorio y cada día cambiarán los bailarines". Ángel Corella será el único elemento fijo durante su residencia de tres semanas, porque él bailará todos los días. "Los tres programas empezarán con una pieza clásica, continuarán con algo neoclásico y terminarán con una pieza más contemporánea, para que el público aprecie la evolución de este tipo de danza". Corella aprovecha sus contactos en beneficio del público presentando coreografías que a otros ballets no se permitiría bailar (de Twyla Tharp o Christopher Wheeldon), estrenando piezas inéditas (como el paso a dos que ha creado Maria Pagés para su hermana Carmen y para él) y aprovechando para educar en la medida de lo posible a quienes acudan a verle, que es otra de sus motivaciones.
LA FAMA NO PESA
"Yo quiero cambiarle en el futuro el nombre a la compañía", explica. "Que nadie piense que la creé para lucrarme o satisfacer mi ego. Una compañía de danza contemporánea sí suele ser de autor. Pero yo no soy coreógrafo, me limito a traer los mejores ballets para mi compañía". Da la sensación de que ya tiene cubierta su necesidad de gloria. "Nunca pensé que llegaría donde he llegado como bailarín; ya he bailado todo lo que tenía que bailar y donde tenía que hacerlo. Ahora lo que me llena es sentirme tan orgulloso de los bailarines de mi compañía, es a ellos a quienes quiero que la gente empiece a reconocer". De su gloriosa etapa en el American Ballet se ha traído miles de recuerdos y anécdotas que le iluminan la cara cuando empieza a repasarla. "Es impresionante que hayan venido a verme Whoopi Goldberg, Lauren Bacall, Tom Cruise, Bo Derek, Michelle Obama, Oprah Winfrey o incluso Michael Jackson. Pero es algo que tiene que ver con tu trabajo y nada más. Lo que importa siempre es la persona, y el fondo que tiene". Que el suyo es muy bueno se intuye a los pocos minutos de conversar con él. Y que no le ha afectado el haber recibido tantos halagos de personas famosas, también. Habla de cómo lleva trabajando desde los catorce años con total naturalidad, y explica que aceptó sin problema los sacrificios que tuvo que hacer para llegar donde lo ha hecho. "Es cierto que no tuve una juventud al uso. Pero tenía claros mis objetivos y mis valores en la vida, algo que ahora les falta a muchos jóvenes". Y siempre tuvo claro que jamás querría ser conocido por nada que no fuese su baile. "A mí no me apetece que se conozca mi vida privada, ni llegar a tener una popularidad desmesurada, sería muy incómodo. Con lo que se me reconoce por la calle ya está bien, no quisiera que fuera a más".
EL CORELLA BALLET PRESENTA TRES PROGRAMAS DISTINTOS DEL 3 AL 22 DE AGOSTO EN EL TEATRO LOPE DE VEGA (GRAN VÍA, 57 • MADRID). DEL 5 AL 12 DE SEPTIEMBRE REPRESENTARÁ EL LAGO DE LOS CISNES EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA (C/JOVELLANOS, 4 • MADRID).
Un ejemplo nacional!