Thomas Lauderdale está encantado de liderar una banda como Pink Martini. Su proyecto soñado no ha dejado de proporcionarle alegrías desde que arrancaron, hace ya algo más de quince años. Sympathique, editado en 1997, fue toda una revelación, especialmente en Francia. Desde entonces, su relación con Europa ha sido de lo más romántica. Sus canciones han aparecido en todo tipo de recopilatorios y han sonado en multitud de campañas publicitarias. Renovarán sus votos con el público español a finales de julio, en dos conciertos presentados por la promotora Pasión Turca, que incluye estos shows dentro de los actos con los que celebra sus diez años en activo. Curiosamente, la relación entre Sinan Nergis, codirector de Pasión Turca, y Thomas Lauderdale es más cercana de lo que cabe pensar. "Gracias a Sinan hemos tocado mucho en Turquía, y cada vez más en España. Le encantaba el grupo y decidió promocionarnos en los países en que trabaja. Me parece un puntazo. Es la persona más divertida con que colaboramos en todo el mundo, siempre hace que disfrutemos enormemente allá donde nos consigue conciertos". Lógico que Pink Martini estén deseando venir a España y hacerlo de su mano.
SHANGAY EXPRESS: Resulta curioso que Pink Martini nacieran como banda reivindicativa de los derechos gays.
THOMAS LAUDERDALE: Es así. Se intentó aprobar una ley que ilegalizara la homosexualidad en Oregon, el estado en donde siempre he vivido, y me propuse luchar contra ella con todas mis fuerzas. Y con música, claro. En ese momento fue cuando realmente nació Pink Martini, y me enorgullece ese espíritu combativo con que nos dimos a conocer. Y que mantenemos.
S.E: ¿Funcionó vuestra presión contra el proyecto de ley?
T.L: Sí, fue rechazado. ¡Menos mal!
S.E: ¿Cómo se vive la homosexualidad hoy días en Oregon?
T.L: Desde que Barack Obama es presidente las cosas han cambiado mucho, afortunadamente. A la comunidad gay se le va teniendo más en cuenta. Cada vez tenemos una sensación más positiva, notamos que se respeta más a los homosexuales en todo el país. Yo estoy feliz de estar viviendo este momento, porque la época de Bush fue absolutamente terrible, una pesadilla que es mejor intentar olvidar.
S.E: ¿Te imaginabas hace quince años que ahora mismo estarías preparando una nueva gira mundial para presentar el cuarto disco de tu banda?
T.L: Ni en mis mejores sueños. Nunca tuve claras ambiciones a nivel musical. Desde niño yo solo soñaba con llegar a convertirme en alcalde de Portland, eso era lo que realmente quería conseguir en esta vida. Así que todo lo que vamos logrando como Pink Martini me parece un regalo. Pero no pienses que por ello se me ha ido de la cabeza la idea de llegar a ser alcalde de Portland [risas]. No descarto presentarme algún día a las elecciones...
S.E: ¿Estás demasiado entretenido con la música como para planteártelo de manera inmediata?
T.L: Sí, todo lo que rodea al grupo me divierte demasiado: las grabaciones, los conciertos... Y la música es mucho más glamourosa que la política, algo que también influye.
S.E: ¿Te obsesiona el glamour tanto como sugieren vuestros discos?
T.L: Es un concepto que me tiene absolutamente obsesionado. Cuando empezamos me propuse apostar por él descaradamente. Por eso procuramos que nuestra música suene bella y arrebatadora, y de ahí que cuidemos también tanto nuestra estética, el diseño de los discos, los vídeos... Quizá el nuestro es un sentido del glamour que yo echaba en falta en la música actual, podría verse así. A mí siempre me ha apasionado la estética propia del cine de la época dorada de Hollywood, desde renacuajo, y recurro a ella siempre.
S.E: ¿Te sientes solo en esa apuesta por una manera de entender el arte como de otra época?
T.L: No, qué va. Me sorprende, por ejemplo, comprobar que Pedro Almodóvar maneja en sus películas los mismos referentes que a mí me apasionan. Ver las citas a Eva al desnudo o la influencia de Truman Capote en sus trabajos me hace sentirme muy afín a su manera de crear. Almodóvar es un cineasta que me vuelve loco. ¿Sabes que tiene nuestro último disco? Se lo di personalmente en Nueva York. Como, además, Chavela Vargas ha participado en el disco [interpreta junto a Pink Martini Piensa en mí], pensé que le interesaría tenerlo.
S.E: ¿Has tenido noticias suyas a posteriori?
T.L: ¡Qué va! Ojalá supiera si le ha gustado o no. Pero tampoco es algo que me quite el sueño. Estoy contentísimo con nuestro último disco, y eso es lo importante.
S.E: ¿Cómo llegaste hasta Chavela?
T.L: No fue fácil, porque no se encuentra en muy buen estado de salud. Pero tenía muchísimas ganas de incluir Piensa en mí cantada por ella en el disco. Aceptó cantarla, así que aprovechamos cuando estuvimos en México tocando en directo para ir a su casa y grabarla junto a su guitarrista de siempre. Cuando volví a Portland, quité la guitarra de la grabación y añadí mi acompañamiento al piano.
S.E: Es interesante el contraste entre la voz de Chavela y la de China Forbes, la cantante habitual de Pink Martini.
T.L: Ese tipo de reacciones son las que nos gustan que provoque nuestra música, no queremos que nada resulte previsible en Pink Martini.
S.E: ¿Siempre tuviste claro que China era la cantante perfecta para el grupo?
T.L: Sí. Porque es una gran amiga desde hace años y porque tiene una voz dulce y muy expresiva. Por un lado, duele en ocasiones, pero siempre resulta agradable, conecta con cualquiera. Por eso digo que es como la diva de la puerta de al lado, accesible.
S.E: De las divas inaccesibles, ¿cuáles son tus favoritas?
T.L: Sin pensarlo, me vienen a la cabeza Edith Piaf, Maria Callas y Cesaria Evora. Supongo que se nota que me fascinan sobre todo artistas de otra época. Y estrellas con una gran experiencia a sus espaldas; son capaces de transmitir muchísimo más. Yo valoro mucho la experiencia, las vivencias enriquecen mucho. Y hay que procurar estar aprendiendo siempre. Por eso sigo dando clases de piano, por ejemplo, para no apolillarme.
SIN PERDER DETALLE
S.E: ¿Sales mucho de noche para despejarte, después de tanto ensayo y tanta clase de piano?
T.L: Sí, me encanta ir a los locales de strippers que hay aquí, en Portland. Y no solo voy a recrearme y divertirme, aprovecho para hacer fotos en ellos. Tengo una colección increíble de polaroids que he ido tomando en los baños de esos locales. No solo de los chicos que trabajan en ellos, también de amigos y conocidos que a veces me encuentro allí. Tengo fotos totales de gente como Gus Van Sant, Rufus Wainwright, bailarines del New York City Ballet, políticos... Pero no salen desnudos, que conste, a mí me interesa el retrato [risas].
S.E: ¿Por qué empezaste a tirar fotos en los locales de strippers?
T.L: Me pareció una manera de documentar un ambiente fundamental para entender el mundo gay en Portland. Hay una escena gay enorme aquí, tengo la suerte de vivir en una ciudad muy liberal. Una de las pocas en Estados Unidos en que un tío se puede desnudar completamente en un club de striptease, porque en la mayoría es ilegal. Por eso cuando vienen gays de otras partes del país alucinan. Muchas veces, cuando vas a uno de esos locales, te sientes como en una película de John Waters.
S.E: ¿Qué tal ha sido el Orgullo en Portland este año?
T.L: Tan divertido como siempre. A mí me encanta celebrar el Orgullo. Más que nada porque es una excusa perfecta para salir a las calles y ver chicos guapos. Es una manera festiva de hacer cruising [risas].
S.E: ¿Habéis tocado alguna vez en una fiesta del Orgullo?
T.L: En Portland sí. La verdad es que tenemos varios clásicos gays en nuestro repertorio, así que nos adaptamos perfectamente a ese tipo de evento. ¿Sabes que en ocasiones así nos vestíamos de etiqueta para actuar? Pero eso ya no solemos hacerlo.
S.E: Lástima. Sería un puntazo veros en vuestros conciertos españoles arregladísimos tocando Tuca tuca, por ejemplo.
T.L: Quedará igual de gay vayamos como vayamos, dalo por hecho. ¡Tuca tuca es una canción tan petarda! Me encanta Raffaella Carrà, y disfrutamos mucho grabando nuestra versión para el último disco. Es una pena que en Estados Unidos solo se la conozca bien en la comunidad italiana y en la gay. Así que estamos encantados de poner nuestro granito de arena para popularizar sus canciones un poco más.
S.E: ¿Cómo es el público de Pink Martini?
T.L: Muy variado. La mezcla puede llamar la atención, porque en nuestros conciertos coincide gente liberal y conservadora, gays y heteros, jóvenes y mayores... Los hay que van vestidos a nuestros conciertos de un modo casual y otros que se arreglan muchísimo. Sobre todo cuando actuamos en teatros. Ha habido conciertos inolvidables, por lo glamourosos que resultaron. Es una sensación muy especial cuando actúas, por ejemplo, en The Hollywood Bowl acompañado de una orquesta, y ves al público frente a ti de punta en blanco. Me encantan esas cosas.
S.E: Cuando sales de gira te gusta ir bien acompañado. ¿Cuántos músicos viajan contigo en esta nueva gira?
T.L: Por lo menos doce. Puede que más. Me encanta sentirme así de protegido. Es complicado organizar una gira con tanta gente, pero merece la pena hacerlo. Cuando viajamos me siento como si estuviéramos protagonizando una nueva versión de Con faldas y a lo loco. Resulta tan divertido tocar con toda esa gente como convivir con ellos. Formamos un gran equipo que va acumulando anécdotas de lo más surrealista.
EL ÁLBUM SPLENDOR IN THE GRASS ESTÁ EDITADO POR HEINZ RECORDS/NAÏVE. PINK MARTINI ACTÚAN EL 27 DE JULIO EN MADRID (TEATRO LOPE DE VEGA) Y EL 28, EN BARCELONA (L'AUDITORI). MÁS INFORMACIÓN EN WWW.PINKMARTINI.COM Y EN WWW.PASIONTURCA.NET.