Imposible hablar de Chueca sin hacer referencia al Rick's, el bar que hace veinticuatro años abrió sus puertas y que sigue en la brecha desde entonces gracias a su dueño José Cobo, un hombre mítico en el barrio y al que algún que otro despistado incluso daba por desaparecido. Nada más lejos de la realidad...
Texto: JUAN TRINCADO
Hablar con José Cobo sobre el bar del que es dueño supone encadenar una sucesión de anécdotas a cada cual más disparatada sobre los más de treinta años que lleva al pie del cañón en Chueca. Difícil resumir de un tirón la trayectoria de este hombre que comenzó su andadura en los años de la Movida en el célebre y extinto bar Ras -del que prepara un libro- y que ha pasado el resto de su vida consagrado a este otro rincón que debería aparecer en las guías de viaje como uno de los primeros locales de ambiente de la ciudad. Recuerda con claridad el día en que abrió las puertas del Rick's por primera vez, un 8 de marzo del año 1986. "No había por aquel entonces ningún bar que me gustara demasiado y decidí abrir el mío", dice. "Le puse Rick's porque es un nombre fácil de memorizar. Así, entre el Rick's y el Ras mis amigos empezaron a llamarme ‘La sierra", comenta entre risas. "Además, aquella era la época en la que la gente ponía nombres muy tontos y ridículos a sus locales, así que cuando alguien nos sugirió el nombre del bar de Casablanca, nos quedamos con él porque sonaba clásico y me gustaba la película". Desde entonces, este local ha sido la brújula en la vida de José Cobo que, aunque ahora lo frecuenta mucho menos de lo que le gustaría, sigue vinculado a él a sus 59 años de edad. "El local es lo que me ha mantenido vivo todos estos años. Me ha consumido tanto tiempo que he dejado de lado otras cosas, pero es que me encanta. Disfrutaba aquí al pie del cañón como un enano", dice. Y así lleva más de 24 años, casi un cuarto de siglo que festejará en una fiesta de aniversario próximamente. "Será en diciembre porque me apasiona la Navidad y porque me da la gana", dice entre risas.
El hecho de pasar una temporada alejado del bar ha dado lugar incluso a que se corriera por Chueca un rumor que le daba por muerto, algo que José se toma ahora con humor. "¿Sabes lo que es ir por la calle y que la gente se asuste al verme con vida? ¡Se creían que estaba muerto!", comenta riendo. "Una vez unos amigos se lanzaron a darme besos medio llorando y yo no entendía nada. Resulta que alguien les había llamado para decirles que me había muerto. A día de hoy no sé de dónde salió ese rumor". Queda claro que José sigue vivito y coleando... aunque uno no se lo encuentre en el Rick's con la misma frecuencia que antes.
ANÉCDOTAS A GOGÓ
Si las paredes de este bar hablaran, contarían historias que a algunos le resultarían difíciles de creer, momentos divertidos y otros no tantos que documentan la transformación del barrio de Chueca en los últimos treinta años. "Por aquí han pasado toda clase de personas, desde escritores, artistas, cantantes y gente de la farándula a militares y deportistas. El director de cine Sigfrid Monleón, asiduo del Rick's, rodó aquí algunas escenas de su película El cónsul de Sodoma", comenta José Cobo. Pero entre tantas personalidades hay algunas que destacan por encima de otras. "Entre las que más me impresionaron están el mítico grupo Europe, Antonio Gala, con el que me quedo boquiabierto cada vez que habla, mi amigo y bellísima persona Jorge Cadaval, Pedro Zerolo y un futbolista del Real Madrid", equipo del que Cobo es fanático. "De las que menos, pues Asdrúbal y Josemi Rodríguez-Sieiro", ríe.
"Pero también hubo momentos muy jodidos, esta era una zona muy insegura por entonces, había muchos robos y atracos", recuerda. "Fíjate lo que ha cambiando el barrio. Hace treinta años la policía nos corría a palos y ahora nos protege en las fiestas del Orgullo", dice con la satisfacción de saber que él ha sido parte de esa normalización, ya fuera prestando sus servicios a la lucha contra el sida o recaudando fondos para el Cogam. Pero siempre hay cabida para muchos buenos momentos antes que malos, como la época en la que a Cobo, harto de que la gente abandonara el bar a eso de las 2 de la mañana, se le ocurrió transformar el Rick's en un guateque sesentero. "Vestí a los camareros -uno de ellos era Pedro Serrano- con un look a los años sesenta y puse a todo el bar a bailar los clásicos de la época. Al principio me llamaban yeyé y antiguo, pero el fin de semana siguiente nos dieron las siete y media de la mañana y yo seguía pinchando música y la gente bailando como loca. Hacer algo de eso ahora sería imposible", dice mientras añora el buen rollo que se respiraba en los ochenta, el de una clientela que, desde entonces, sigue fiel a la barra del Rick's. "Solo me queda daros mil gracias a todos, clientes y amigos, por todos estos maravillosos años".
Rick's
C/Clavel, 8 · Madrid
Todos los días de 23h a cierre