Cuando hace dos años llegó a nuestras pantallas la primera entrega de Sexo en Nueva York, los cimientos de la serie se tambalearon. No fueron pocos los que creyeron que con una propuesta tan palomitera, el espíritu que había perseguido la HBO -a golpe de desmontar tabúes semana tras semana en una sociedad tan puritana como la estadounidense-, se había visto traicionado hasta el punto de no reconocer en las Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda cinematográficas a las mismas cuatro sofisticadas mujeres que tan buenos ratos les habían hecho pasar frente a la pequeña pantalla. No obstante, a pesar de que su conversión en largometraje vulgarizaba la mayoría de tramas e inquietudes que hacían de la serie, además de un instrumento de pura y llana diversión, algo trascendente para el público femenino y el público gay, la propuesta cuajó en taquilla, motivo suficiente para justificar una segunda parte al mismo nivel que no se exige demasiado a sí misma.
Sexo en Nueva York: la película estaba hecha con la intención de agradar a todos -fans y no fans de la serie- y, en general, se dejaba en el camino la vena frívola e irreverente y los diálogos dinámicos y picantes marca de la casa. Al final, terminó siendo algo mucho más soft de lo que cabría esperarse con un happy ending bastante cuestionable que no convenció a muchos. Y ese es precisamente el punto de partida de este segundo apéndice cinematográfico, que viene a presentar a Carrie (Sarah Jessica Parker) como esa esposa abnegada y desencantada del matrimonio con una inmediata necesidad de sanear, sobre todo tras sufrir un encontronazo con un antiguo ex al que no le resultó nada fácil olvidar. Para ello recurre a su séquito de amigas fieles a las que, por una u otra circunstancia, también le viene bien unas improvisadas vacaciones. Miranda (Cynthia Nixon) se ve forzada a reconducir su carrera como abogada, Samantha (Kim Cattrall) está más preocupada que nunca por su aspecto ante el miedo a envejecer y a Charlotte (Kristin Davis) no le resulta tan fácil como creía hacer de madre. Un viaje conjunto a Abu Dhabi y mucho lujo asiático -además de un cameo de Liza Minnelli- les ayudarán a aclarar las cosas.
Texto Andrea Miotto