Publica tercer álbum con el enrevesado título de Las Venûs Resort Palace Hotel, una suerte de cabaret postapocalíptico en el que despliega su filosofía hedonista llevando sus sonidos brasileiros a parajes cada vez más exóticos y psicodélicos. Si no has entendido nada, mejor que lo explique ella misma.
Entrevista Pablo Giraldo
"El álbum se desarrolla en una especie de retrofuturo. Supongamos que el planeta estalla y todo lo que queda es un hotel de mierda, decadente, pero donde las habitaciones son baratas y te lo pasas en grande. Yo sería la tía que te encontrarías cantando en el bar", dice Cibelle, medio en serio medio en broma, a propósito de este Las Vênus Resort Palace Hotel, que sigue a su celebrado debut y a The Shine Of Dried Electric Leaves, que ya presentó en su día en nuestro país. "La mayoría de estos sitios, aun cuando solo tienen una estrella, suelen incluir tres palabras como mínimo en el nombre del hotel, de ahí el título de este álbum, que es un show de principio a fin. Me encantan esas cosas relacionadas con la cultura trash. Es muy estimulante cuando uno no tiene presupuesto para casi nada, porque desarrollas más que nunca la creatividad". Y continúa disertando sobre esa idea de un cabaret postapocalíptico de sonidos tropicales y actitud punk, al que uno tiene que llegar sin equipaje emocional. "Me gustan los bares a los que acudes al final de la noche y donde encuentras el mejor ambiente. Este es un disco para todos aquellos que no encajan en ninguna parte", afirma.
"Al final, grabar un disco es como arrojar una semilla por la ventana. Si va a llover lo suficiente, si va a hacer sol, si se va a convertir en un árbol enorme o simplemente en un pequeño bonsai, nunca lo sabes", dice. Y a pesar del mensaje catastrofista que encierra el álbum, todo son ritmos y letras de lo más optimista en este particular resort que se ha montado. "No se trata del fin del mundo, solo de imaginar que se transforma. Nosotros seguiríamos viviendo en otros planetas. Nos las arreglaríamos, por supuesto", bromea. Está claro que lo conceptual va con ella, así que si no tiene una idea previa a desarrollar en cada nuevo disco, se la inventa rápidamente. "Necesito un universo, un lugar en el que almacenar canciones. Antes solía sentarme a componer, ahora necesito más cosas, como texturas y sensaciones, y una vez que me rodeo de lo que quiero pienso ‘vale, por aquí es por donde quiero ir', y comienzo a escribir música. Trabajar con esa intuición es fantástico, todo encaja".
Tras esa mezcla de sofisticación y extravagancia musical se esconde una brasileña que, sorpresa, no hace bossa nova ("y el que lo diga es que no ha escuchado mis discos. Me gusta, pero yo no vivo en los sesenta", dice), que empezó como actriz y que terminó mudándose a Londres, donde ha seguido experimentando con los sonidos de su país natal, desde los más relajantes hasta los más psicodélicos, en su doble faceta de cantante y DJ. "Mis sesiones son bizarras y exóticas. Puede sonar desde Liza Minnelli a Calypso", dice. Y advierte de que lo próximo que planea es hacer un disco de dirty jazz vocal. "¿Sabes cuando pones un disco y casi puedes oír el humo y el alcohol de la gente que canta? Me encantaría conseguir eso".
EL ÁLBUM LAS VÊNUS RESORT PALACE HOTEL ESTÁ EDITADO POR CRAMMED DISCS/NUEVOS MEDIOS.