No es, desde luego, un artista fácil de clasificar. Si de algo presume Jamie Cullum es de haber trascendido las barreras del jazz -si es que en algún momento practicó ese género- para llevar su música, siempre a ritmo de piano, allí donde otros compañeros de profesión no se atreven, ya sea por una cuestión de purismo o de tomarse demasiado en serio a sí mismos. Lo de la seriedad parece ser una cosa que no va con Cullum, al menos no con sus propuestas, alejadas de toda solemnidad, porque practica un estilo que se acerca cada vez más al pop y a la electrónica sin que eso tenga nada de despectivo viniendo de donde viene. Su actitud musical sigue siendo demasiado irreverente para el jazz, pero no lo suficiente para el rock, así que quizá por eso comulgue mejor con la imagen de una pop star pegada a un piano a la que le sobran las ganas de divertirse, y que lo mismo rescata temas de Tony Bennett que versiona a Justin Timberlake o Rihanna, según el día.
Con treinta años recién cumplidos -aunque sigue aparentando quince- Jamie Cullum ya no es ese joven músico al que la crítica mimó en exceso cuando publicó Twentysomething y su posterior Catching Tales, sus dos discos más célebres hasta la fecha. Por eso este The Pursuit, su última apuesta musical que viene a presentar por segunda vez a nuestro país, funciona como una especie de prueba de fuego, una reválida con la que demostrar que tiene mucho más bagaje musical del que se le presupone y que poco importa que le tachen de mainstream mientras él pueda seguir mezclando los géneros que le dé la gana. En su último disco apuesta por mezclar versiones de Rihanna (Don't Stop The Music), Cole Porter (Just One Of These Things) y composiciones propias con cortes más electrónicos (Music Is Through) sin el que resultado final salga mal parado. ¿Cómo hace para sonar convincente? Pues acompañándolo de un show en vivo como el que dará el próximo 26 de mayo en Madrid y el 27 en Barcelona, que tiene mucho de impredecible y caótico, y en el que lo mismo aporrea el piano con los pies que improvisa un cover de Radiohead o suelta un monólogo. Impagable.
Texto Pablo Giraldo